El sector artístico español atraviesa un momento de profunda tristeza. Hoy, martes 3 de febrero, ha fallecido la actriz Aurora Sánchez, a los 66 años. La noticia se ha dado a conocer a través de un comunicado difundido por la Unión de Actores y Actrices, que ha querido expresar públicamente su pesar por la pérdida. “Desde la Unión de Actores y Actrices, nuestro más sincero pésame para los familiares y amigos de la actriz. DEP”, señalaba el mensaje compartido por la entidad.
El Teatro Lara de Madrid, un espacio muy ligado a la trayectoria profesional de la intérprete, también ha querido darle un último adiós a una de sus colaboradoras más queridas. “Hoy nos despedimos de Aurora Sánchez, una mujer a la que admiramos y queremos muchísimo. Gracias a su papel en 'La madre que me parió’ pudimos disfrutar de muchísimos momentos de felicidad a su lado. Desde el Teatro Lara, nuestro más sincero pésame para los familiares y amigos”, indicaban en su homenaje.
La actriz Silvia Marsó, quien compartió plató con Sánchez en la icónica Ana y los 7, tampoco se ha quedado atrás y ha despedido a través de redes sociales a su compañera, a quien describe cariñosamente como una persona "adorable". "En el grupo de WhatsApp de la serie, estamos todos consternados", ha asegurado Marsó, que además ha convocado a los allegados de la fallecida actriz al tanatorio de Tomares, Sevilla, para honrar su memoria una última vez.
Un largo recorrido artístico
Por ahora, no se han dado a conocer las circunstancias ni las causas del fallecimiento de la actriz, quien dedicó gran parte de su carrera al mundo de la televisión, donde era especialmente reconocida por su papel de Manuela, en la popular serie Ana y los 7, la ficción de TVE protagonizada por Ana Obregón que dejó huella en toda una generación. También participó en otras producciones televisivas como El botones sacarino, Apaga la luz o LaLola, además de formar parte del elenco de películas como Clara y Elena o Bajo el mismo cielo.
Otras de las grandes pasiones de Aurora era el teatro, acumulando en su paso por los escenarios títulos tan diversos y destacados como La casa de Bernarda Alba, Luna de miel en Hiroshima, Te quiero, muñeca, Picasso andaluz o la muerte del minotauro, Los enamorados, Yerma, Viento contra viento, La estrella de la noche, La marquesa Rosalinda, Arizona o Cancún, entre muchos otros montajes.
En el plano personal, la madrileña siempre optó por la discreción. Celosa de su intimidad, mantuvo una vida alejada del foco mediático, dejando que su trabajo hablara por sí solo. Aun así, su legado artístico permanece ahora como testimonio de una carrera sólida, comprometida y profundamente respetada dentro del mundo de la interpretación.







