Paco Arango comparte su historia más personal con ¡HOLA!: "He vivido milagros que parecen imposibles"


El presidente de la Fundación Aladina prepara su boda, para el próximo mes de mayo, con la mujer que "mi madre me envió desde el cielo"


Paco Arango, posando mientras anuncia a HOLA que publica libro© FERNANDO JUNCO TELLADO
Belén JuanRedactora ¡HOLA!
3 de febrero de 2026 - 22:50 CET

Paco Arango es un hombre que vive entre señales, cámaras de cine y pasillos de hospital, pero, sobre todo, es alguien que sabe escuchar al corazón. Tras décadas entregado en cuerpo y alma a la Fundación Aladina, regalando esperanza a "sus guerreros" y transformando el dolor en vida, el cineasta se sienta con ¡HOLA! para compartir su faceta más privada. Lo hace para presentarnos su libro más íntimo y valiente, Si no crees en Dios, te doy su teléfono. Esta obra, que llega a las librerías el próximo 5 de febrero y que ya se encuentra en preventa, es un testimonio de fe donde Paco relata esos "milagros" cotidianos que ha presenciado y que, hasta ahora, guardaba en silencio. "Tuve mis dudas al escribir estas páginas por miedo a que pensaran que había perdido la cordura, pero en mi corazón sé que he hecho lo correcto: 'el Míster' está contento", nos cuenta. 

Paco Arango, posando junto con su perro, de raza Border Collie© FERNANDO JUNCO TELLADO
El presidente de la Fundación Aladina junto a su perro, ‘Batman’

El cielo siempre responde 

Pero la magia, como él mismo dice, ocurre cuando te atreves a descolgar el teléfono. En estas páginas no solo habita el filántropo que lo da todo por los demás; aparece el hombre que ha vencido sus miedos y que, por fin, se prepara para el guion más importante de su vida: su próxima boda con Begoña. Con la emoción de quien se siente bendecido "desde el cielo" por su madre y la humildad de quien charla a diario con "el Míster", Paco nos invita a un viaje por sus recuerdos, sus anécdotas con estrellas de Hollywood y esa certeza inquebrantable de que el cielo siempre responde cuando lo llamamos.

—Empezaste dedicando solo una hora al día al voluntariado. ¿Cuándo sentiste que esa hora se transformó en una misión de vida irreversible?

Mi labor en Aladina es, sin duda, mi gran legado de vida. Siempre lo tuve claro y ahora mi corazón está puesto en Casa Aladina: un centro de día para que los niños enfermos recuperen su infancia más allá del hospital y para que los padres que han perdido a sus hijos encuentren, por fin, un refugio donde no caminar solos.

—Aladina ha crecido muchísimo. ¿Cómo se mantiene el trato 'a pie de cama'?

Ese es el gran reto y también nuestra obsesión. Puedes crecer en estructura, en hospitales, en socios… pero no en distancia. Yo siempre digo al equipo: "Si perdemos la mirada, lo hemos perdido todo".

Paco Arango, posando mientras anuncia a HOLA que publica libro© FERNANDO JUNCO TELLADO

"Tuve mis dudas al escribir este libro por miedo a que pensaran que había perdido la cordura, pero en mi corazón sé que he hecho lo correcto: 'el Míster' está contento"

'Si no crees en dios, te doy su teléfono'

—El concierto de U2 en 2005 fue una señal. ¿Crees que Aladina existiría hoy sin ese momento?

Sinceramente, creo que no. Lo detallo en uno de los capítulos de mi libro, porque fue un momento revelador. En aquel entonces, mis maletas estaban listas para marcharme a Estados Unidos a seguir con mi carrera en el cine. Pero aquel concierto, el encuentro inesperado con Javier Bardem y esa sensación tan nítida de "quédate"... fueron una llamada directa al alma. 

—Utilizas el concepto 'Maktub', que significa 'estaba escrito'. Al mirar atrás, ¿sientes que tu verdadera misión era esta?

Lo creo firmemente. Nada es casual. Ni aquel concierto de U2, ni mi encuentro con mi pareja, Begoña, ni cada uno de los niños que han pasado por mi vida. Todo tiene un sentido más grande que nosotros mismos. 

—Habrá quien busque una explicación lógica a lo que tú llamas señales.

Mi certeza es que la razón tiene límites que el corazón no conoce. He visto cosas que desafían cualquier lógica y he comprendido que el consuelo también tiene una dimensión divina. No son solo ilusiones, son abrazos del "Míster" que llegan cuando más los necesitamos. 

Paco Arango, junto con su prometida, Begoña Aguilera, con quien pasará por el altar el próximo mes de mayo© FERNANDO JUNCO TELLADO
Con su novia, Begoña Aguilera, con quien pasará por el altar el próximo mes de mayo

—En tu libro hablas de Dios y de señales con una naturalidad asombrosa. ¿Crees que el mundo está preparado para este mensaje?

Creo que estamos entrando en una era de espiritualidad muy bonita. Noto que la gente, y especialmente los jóvenes, están perdiendo el miedo a hablar de esto. Ya no se esconden. Es un momento fantástico para ser valientes y compartir nuestras historias de fe sin miedo al juicio.

La regla de los ocho segundos 

—En tu libro hablas de una norma casi sagrada: la regla de los ocho segundos. ¿Cómo se consigue entrenar la mente para que el dolor no lo inunde todo?

En realidad, no se entrena; te entrenan ellos, los niños. La realidad del hospital es de un contraste feroz: un pequeño puede morir por la mañana y, por la tarde, otro te está pidiendo con una sonrisa que le celebres su cumpleaños. La vida te obliga a estar presente de una forma radical. Yo siempre le digo a los padres que, si pasa algo malo, ya vendrá el momento de llorar, pero que el presente ahora es otro. Tienes ocho segundos para desahogarte, para sentir ese latigazo, pero no puedes quedarte ahí. 

—¿Qué te han enseñado estos niños sobre la existencia?

Que lo importante es vivir de verdad. Ellos son ángeles que viven en la verdad absoluta y no existe nada más que el presente, el hoy; y en el hospital las máscaras desaparecen. Su madurez es sobrecogedora; te miran y parece que conocieran los secretos del universo. Nos enseñan a amar sin filtros y a perdonar de inmediato.

Paco Arango, posando para una sesión editorial © FERNANDO JUNCO TELLADO
“Aladina es mi legado de vida. Ahora, cuando la fundación celebra su vigésimo aniversario, nuestro mayor reto es que los niños tengan un futuro más allá del hospital y que los padres que sufren la pérdida de un hijo nunca más vuelvan a caminar solos”, nos cuenta Paco Arango

"Mi mayor ilusión ahora es el centro de día para que los niños y sus familias tengan vida más allá de las paredes de un hospital"

—¿Ha cambiado tu miedo a la muerte?

Totalmente. Eso sí, siempre digo entre risas que, aunque ya no le tengo miedo, si hay una cola... ¡yo me pido el último!

La fundación Aladina y su futuro 

—La Casa Aladina, uno de tus proyectos más ambicioso, ¿por qué es tan importante salir del hospital?

Será el primer espacio de atención integral en España, fuera del entorno hospitalario, para niños enfermos de cáncer, sus familias y supervivientes. Aunque pueda parecer que es solo un lugar para que se lo pasen bien —con sus perros de terapia, sus juguetes y su luz—, tiene un trasfondo mucho más serio. Los niños pasan gran parte de su enfermedad encerrados en casa, aislados del mundo. Queremos que vengan aquí a recuperar la vida. 

—¿Qué vais a poder aportar en este nuevo centro?

Hay un sesenta por ciento de niños que se curan, pero arrastran secuelas muy importantes. Aquí trabajaremos para que vuelvan a ser ellos mismos. Y algo que me toca el corazón: tendremos un espacio para los padres que han perdido a sus hijos. Durante un año, los arroparemos en su duelo; nadie debería caminar solo en ese desierto (se puede ver el proyecto en casaaladina.org/).

'El regalo que mi madre me envió del cielo' 

—Las señales también han guiado tu corazón. Es muy emocionante la historia de la 'petición' que te hizo tu madre…

Sí, es una de esas cosas que te dejan sin palabras. Poco antes de morir, mi madre me lo dijo muy claro: "Paco, tienes que casarte con una vasca" (risas). Y, de repente, sin buscarlo, apareció Bego. Estoy convencido de que no fue casualidad, me la enviaron desde arriba. Ha sido un regalo del "Míster" y, por supuesto, de mi madre.

Paco Arango compartiendo un momento en el jardín de su casa junto con su perro llamado 'Batman'© FERNANDO JUNCO TELLADO
La Casa Aladina será el primer espacio de atención integral en España, fuera de los hospitales, para niños enfermos de cáncer y sus familias. Un proyecto que el cineasta define como "el más ambicioso de mi vida"

"Hay un ochenta por ciento de niños que se curan, pero hay un sesenta que arrastran secuelas importantes. Este centro nace para ellos y para aquellos padres que han perdido a sus hijos"

—¿Llegaste a pensar que el matrimonio era una puerta que ya habías cerrado definitivamente?

Totalmente. Yo no tenía en mente casarme, era algo que estaba más que descartado para mí. No buscaba el compromiso y vivía muy tranquilo en esa parcela de mi vida. Pero las cosas que están escritas para uno llegan sin avisar. "Begonchi" me ha demostrado que el amor de verdad no se busca, se reconoce, y qué es lo más importante que tenemos.

—¿Cuándo pasáis por el altar?

Me caso el próximo mes de mayo y estoy muy feliz.

—¿Qué mensaje le darías a alguien que hoy mismo esté buscando su propia señal?

Que no dejen de marcar el número del cielo. A veces la respuesta no llega como esperamos, pero llega. Que confíen en el "Maktub", en eso que ya está escrito para nosotros, y que es mucho mejor de lo que imaginamos. 

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