"Mi madre es la persona que más feliz me hace que me admire", dijo Javier Castillo en el abarrotado cine Albéniz de Málaga el pasado octubre. Pronunció la frase con la voz entrecortada durante la presentación del libro El susurro del fuego, en la que contó con el apoyo de la mujer que le dio la vida, su mayor admiradora y una pieza clave en su pasión por las letras. Ambos se fundieron en un abrazo capaz de hablar sin palabras que emocionó a todos los allí presentes. Tres meses después de ese emotivo momento, se enfrenta al doloroso momento de decirle adiós, una despedida doblemente dolorosa, ya que en noviembre murió su padre repentinamente.
El escritor de Mijas ha despedido a su madre con una carta llena de dolor y recuerdos, pero sobre todo de amor en mayúsculas. "Y aquí acaba todo. Sin tiempo para hacer todas esas cosas que dejabas para más adelante, cuando estuvieses algo mejor. Y te marchas del mismo modo en que te conocí: mirándonos a los ojos, con mis llantos ahogados, aunque no me acuerde de aquella vez. No es justo. Os juro que no lo es. Por más que lo intento, soy incapaz de comprender por qué. Tan cerca de él, con tan poco tiempo de asimilar el golpe", ha comenzado a decir. Unas palabras en las que hace referencia a la reciente muerte de su padre.
Junto a una imagen de los dos juntos, ha resaltado la importancia que ha tenido su madre en su exitosa carrera de escritor. "Mi mayor fan, mi incrédula lectora, la persona que me metió el miedo a estar cuerdo, la que me hizo leer de niño, la que me convirtió en escritor sin saber que lo hacía. Estaba orgullosa, lo sé, me lo dijo cientos de veces. Creyó en mí cuando nunca fue capaz de creer en ella. Cuando era niño fui incapaz de verlo y ayudarla, y ya de mayor era tarde. Adiós, mamá. Al fin respiras aire limpio. Al fin solo escucharás tu propia voz. No dejes de leerme, allá donde estés. Aún me quedan muchos libros por escribir", ha dicho Javier, que está casado con la influencer Verónica Díaz y son padres de tres hijos.
El autor de superventas como El día que se perdió la cordura, La chica de nieve y El cuco de cristal ha dado las gracias "por los mensajes de cariño" y se ha disculpado "por no tener fuerzas para responder". Pastora Soler, Pedro Alonso, Ana Peleteiro, Verdeliss, Lydia Bosch, Máximo Huerta, Elvira Sastre y Mercedes Ron son solo algunos de los rostros conocidos que le han trasladado sus condolencias, a las que se han sumado decenas de fans que le siguen desde que en 2014 aterrizó en el mundo de la literatura por sorpresa y sin imaginar lo mucho que iba a cambiar su vida.
Su historia y la influencia de su madre en su carrera
El primer libro que publicó Javier Castillo lo escribió en los trayectos de tren que tenía de camino a su oficina, como contó en ¡HOLA! No pensaba que ese thriller vería la luz algún día porque lo concebía solo como una forma de entretenerse. Era un hobby que tenía desde niño por su madre, con la que pasó mucho tiempo en casa porque ella atravesó una enfermedad importante. Como no podía salir, él empezó a leer y escribir, encontrando en el universo de las letras un entretenimiento, una vía de escape y también una forma de expresión.
Creció en una familia humilde en la que su padre era albañil y su madre trabajaba limpiando algunas casas. Le fomentaron desde pequeño el valor del esfuerzo y en la adolescencia se ganó la vida como pastelero, barrendero y camarero en una conocida cadena. Compaginó esos trabajos temporales con los estudios de Empresariales y consiguió un puesto en Caja Rural, un empleo estable que dejó a raíz del gran éxito de su primer libro. Un acto de valentía en el que contó con el apoyo y la máxima admiración de sus padres, quienes seguirá siendo su inspiración.






