Si hay algo que le ha dado más juventud, si cabe, a Verónica Mengod son sus nietos. A sus 58 años (cumplirá 59 el próximo 23 de febrero), la popular presentadora de 'El Kiosko' y el rostro amable y espontáneo de las tardes de televisión de los ochenta y noventa, atraviesa una etapa serena y feliz, ejerciendo de abuela de Galileo, de 16 años y Eliot, de 9, hijos de Alejandra; Sergio, de 8, Mario, de 4, y Guille, de 4, por parte de su hijo Alejandro; y Olivia, de 4, y el más pequeño, Marco, de 2 años, por parte de su hija Claudia.
"Nuestras tardes con los nietos son para disfrutarles, estar con ellos, jugar, escucharles y yo aprovecho para transmitirles valores. Unos días hablamos de el Perdón, el Amor, el Respeto, la Esperanza y aunque son muy pequeños nos sorprendemos con sus ideas. Eliot nos dijo un día que el perdón era dar una segunda oportunidad a alguien. Mucho que aprender de los niños", reza el texto que acompaña a la foto y que ha compartido Verónica en sus redes, que deja ver el amor y la devoción que la presentadora y su marido, también en la foto, sienten por los pequeños.
Verónica, que siempre ha sido una mujer segura de sí misma, se considera una abuela todoterreno. “Si me dicen que me tire de bomba a la piscina, lo hago”, contaba en exclusiva a ¡HOLA! en julio de 2022, cuando todavía faltaba por llegar a la familia Marco, el benjamín. "Mis nietos son mi vitamina, siempre les estoy diciendo que me den besos y abrazos. Y, efectivamente, es como si te metieran un chute de algo, porque yo me noto más joven que nunca", comentaba entonces.
"Tal vez por mi edad, puedo jugar con ellos, me tiro por el suelo, estoy todo el día despeinada… Creo que hay una gran diferencia entre hacer familia y no hacerla. Por ejemplo, jamás les he dicho que se vayan a ver la tele o jueguen con el móvil para que no molesten. Ese no es el camino. Cuando viene mi familia no hay móviles, ese rato es para disfrutar de ellos. Yo me implico, meriendo con ellos, al igual que hacía con mis hijos, porque la merienda me parece un momento maravilloso del día. Así que, una vez a la semana, vienen a merendar leche condensada, crepes, chocolate...". Estas palabras dan pistas de la clase de abuela que es Verónica, implicada al máximo con sus nietos que, como ella misma ha contado, le han dado años de juventud.
Una familia numerosa con la llegada de Alejandra
La presentadora se casó en 1987 con el empresario Carlos Ortiz-Echagüe, con quien lleva casi 40 años de feliz matrimonio. Juntos formaron una familia con Alejandro y Claudia, sus dos hijos, pero en 2006 la historia tuvo un giro de guion cuando se sumó a sus vidas Alejandra, la hija que Carlos tuvo antes de conocer a Verónica y de la que no sabía su existencia. La noticia impactó a toda la familia, pero fue la presentadora quien supo normalizar la situación y acogió a la joven, que entonces tenía 22 años, desde el principio. “Alejandra fue un regalo. Para mí es un hija”, ha asegurado siempre. En 2009, la familia presentó oficialmente a Alejandra a través de las páginas de la revista ¡HOLA!, compartiendo una historia que parecía de guion de película.
Alejandra tuvo claro desde el principio que fue Verónica la que hizo posible que se diera esa conexión tan fácil entre toda la familia. “Verónica ha sido muy importante en esta historia. Si hubiera sido otra persona, nunca hubiésemos llegado a esta situación tan normal que tenemos”, señalaba en ¡HOLA! Tanto es así que decidió que la presentadora fuese la madrina de su hijo, que por entonces solo tenía medio año. “Hace seis meses he tenido un hijo y he querido que Verónica fuera su madrina”. Ese niño es Galileo, el primero de los dos hijos (el otro se llama Eliot) que Alejandra tiene con Daniel Diges, el popular actor y cantante que representó a España en 2010 en Eurovisión con 'Algo pequeñito' y que hoy es, además, una gran estrella de los musicales de nuestro país y fuera de nuestras fronteras.
Esta familia amplia y bien integrada refleja los lazos sólidos que Verónica ha cultivado tanto en lo profesional como en lo personal, mostrando siempre su faceta más cercana y familiar.













