Isabel Pantoja decidió hace casi dos años dejar Cantora, el cortijo entre Medina Sidonia y Vejer, en Cádiz, que recibió como herencia de su marido, 'Paquirri', y donde vivió tantos años rodeada de sus hijos, con los que ahora no mantiene contacto alguno. No fue una decisión repentina, sino todo lo contrario. La artista cerraba una importante etapa de su vida para comenzar otra volcada por completo en su carrera profesional.
En este tiempo, Cantora se habría deteriorado notablemente, dejando atrás todo su esplendor. La situación de la finca sería crítica. Según la revista Lecturas, acumularía una deuda de 2,2 millones de euros y podría salir a subasta a principios de febrero. De hecho, ya habría un comprador interesado en el cortijo. "Es un empresario del sector inmobiliario, de origen libanés, de nacionalidad francesa, que está afincado en Marbella", ha asegurado el periodista Kike Calleja en el programa Vamos a ver, de Telecinco. "Llevan negociando desde el pasado mes de noviembre, en diciembre ya se hizo la oferta definitiva y, por lo que me dicen, en los próximos días se podría cerrar esta negociación en 1.200.000 euros", ha declarado, una cantidad que estaría muy por debajo del valor de mercado de Cantora.
Tal y como aseguran, si finalmente se lleva a cabo la compraventa, el nuevo dueño del cortijo se encontraría con una vivienda completamente arrasada: no quedaría ni una puerta, ni un interruptor, ni un enchufe en toda la casa. Una auténtica ruina que, al ser una finca rústica, tampoco permite construir en ella ningún tipo de alojamiento turístico.
Esta información ha puesto el foco directamente en Kiko Rivera, el otro gran heredero de la finca, ya que Cantora, tras la muerte de Paquirri, pasó únicamente a manos de Isabel y de su hijo pequeño. Francisco y Cayetano Rivera, los hijos que el torero tuvo con Carmen Ordóñez, quedaron fuera del reparto, aunque su padre sí les dejó algunos enseres personales que, según ellos, nunca llegaron a recibir.
Al parecer, el DJ estaría al tanto de lo que está ocurriendo con Cantora y no le importaría aceptar la oferta para liberarse de cualquier deuda. Además, tras su separación de Irene Rosales, "le vendría muy bien aceptar ese dinero porque vive en un chalet de alquiler con opción a compra y tiene intención de comprarlo", ha explicado el periodista de Telecinco.
Cantora cuenta con más de 500 hectáreas y 2.000 metros construidos, entre los que se incluyen la vivienda familiar, así como varias naves industriales dedicadas a la explotación ganadera y agrícola, cuadras para los animales, piscinas… en definitiva, todo lo que suele formar parte de un cortijo andaluz. "Sé que mi final está aquí, en esta casa", decía Isabel en una entrevista concedida a ¡HOLA!. "Lo que más me gusta en el mundo es venirme aquí, a Cantora a curar mis heridas del combate como la leona curada, y aquí me crezco y me curo, y me vuelvo a poner de pie para seguir adelante. Me da paz, tranquilidad, serenidad, recuerdos bonitos, me trae a Paco", confesaba.
Sin embargo, sus planes se han desvanecido, ahogados por el peso de las deudas. Tal y como publica la revista Lecturas, la cantante llevaría cinco años sin abonar los 12.000 euros mensuales de la hipoteca. Como consecuencia, la deuda habría superado los dos millones de euros, una situación insostenible que ha precipitado la toma de decisiones.










