No son buenos tiempos para los fanáticos de Dirty Dancing. La película de 1987, dirigida por Emile Ardolino fue todo un éxito a nivel mundial, y casi 40 años después, vuelve con una segunda parte, confirmado por la compañía de producción cinematográfica Lionsgate.
Pese a la alegría que ha sido la noticia y a que veremos de nuevo a Jennifer Grey, de 65 años, como Frances "Baby" Houseman, que además será productora ejecutiva de la película, los fans echan de menos a la otra figura importante del filme. Y es que el papel de Johnny Castle, interpretado por Patrick Swayze, fallecido en el 2009, no será reemplazado en este nuevo proyecto audiovisual.
Han sido muchas las personas que han criticado la segunda parte de esta peli sin la presencia del actor y protagonista. Algunos creen que el argumento de Dirty Dancing "funciona porque Patrick Swayze era insustituible", además de creer firmemente que la esencia original no va a estar en esta secuela.
Asimismo, hay gente que piensa que esta continuación puede arruinar el legado de la obra, incluso se ha llegado a decir que esta secuela es innecesaria, calificándola como un crash grab, es decir, un aprovechamiento económico. Aun así, hay otras personas que se alegran de tener esta producción cinematográfica de vuelta. Hay cierta emoción e ilusión de que un clásico vuelva a la gran pantalla.
El fenómeno
Dirty Dancing se convirtió en un fenómeno cultural, recaudando más de 200 millones de dólares (que actualmente serían alrededor de 600 millones) en taquilla, además de recibir galardones como el Óscar a Mejor Canción Original por (I've Had) The Time Of My Life, que cuenta con más de 500 millones de reproducciones en Spotify.
Se destacó la química que hubo entre los protagonistas y el carisma de ambos, que traspasaba la pantalla, pero esto no podremos verlo de nuevo debido a la batalla que vivió contra un cáncer de páncreas que acabo con su vida a los 57 años. Su actuación y trabajo en la película ha dejado una marca en todos los fieles de Dirty Dancing, y la mayoría no está preparada para no volver a verle en la gran pantalla.
Aunque todavía hay pocos detalles del guion, se espera que la historia explore una perspectiva en una nueva época (posiblemente años 90 o posteriores) y siga con energía romántica y musical. La secuela está producida por Nina Jacobson y Brad Simpson, conocidos por trabajar en franquicias mundiales como Los Juegos del Hambre, y busca honrar el espíritu de la primera película, pero intentando encontrar su propia identidad.










