El 2025 finalizó con una noticia inesperada para el mundo del deporte. Carlos Alcaraz y su entrenador, Juan Carlos Ferrero, tomaron caminos opuestos y dejaron de formar ese implacable dúo tras haber conseguido ni más ni menos que 26 títulos, 6 de ellos Grand Slam. Sin embargo, el entrenador tiene un nuevo proyecto profesional entre manos para 2026: “Trabajaré junto a Ángel Ayora, un joven golfista con un gran potencial”.
El compañero que estuvo al lado de Alcaraz durante siete años se encuentra muy “emocionado”, como bien ha querido dejar claro en sus redes. “Juntos nos centraremos en el aspecto mental del rendimiento y el desarrollo profesional”. Ha hecho hincapié en que, aunque este es un nuevo proyecto profesional en el que se encuentra muy implicado, su afición por el tenis nunca la va a dejar de lado: “El tenis es mi vida y seguiré dando lo mejor de mí en la Academia y en el circuito”.
Sin embargo, el entrenador está “encantado de poder aportar su experiencia y apoyar el crecimiento de Ángel”, porque a él “el golf también le entusiasma”, ya que “es un deporte individual en el que la parte mental desempeña un papel clave”. Un gusto que comparte no solo su joven golfista Ángel. También es un hobby que practica habitualmente su compañero con el que cerró etapa profesional el año pasado. Recordemos que, en sus vacaciones a finales de 2025, Carlos Alcaraz —Carlitos, como a él le gusta que le llamen—, pasó la mayor parte de su tiempo en los campos de golf.
El fin de su etapa con Carlitos
“Es muy difícil para mí escribir este post… Tras más de siete años juntos, Juanki y yo hemos decidido poner fin a nuestra etapa juntos como entrenador y jugador. Gracias por haber hecho de sueños de niño, realidades. Empezamos este camino cuando apenas era un chaval, y durante todo este tiempo me has acompañado en un viaje increíble, dentro y fuera de la pista. Y he disfrutado muchísimo de cada paso contigo”, así sorprendió en un mensaje Alcaraz. El que fuera número uno del mundo, después de su victoria ante Jannik Sinner en el US Open a principios de septiembre, puso fin a una etapa. “Despedirse nunca es fácil, y menos cuando detrás hay tantas experiencias compartidas”, como quiso responder su exentrenador.
Posteriormente, Ferrero esclareció un poco más los motivos por los que sus caminos tomaron bifurcaciones distintas: “Había ciertas cosas en las que no estábamos de acuerdo”, y, concretamente, todo apunta a que no llegaron a un acuerdo a la hora de renovar su contrato: “uno tira para un sitio y los otros tiran para otro”, como afirmó a Marca. Añade, además, que el final podría haber sido reversible si se hubieran reunido para tener una última conversación y solucionar las discrepancias, pero, como el nuevo entrenador del golf afirmó: “al final no nos hemos sentado y hemos decidido no seguir”.








