Laura Sánchez y Manuel Escribano, ¿fue amor a primera vista? La pareja recuerda la anécdota detrás de cómo se conocieron: "Se coló en una cena mía"


Nos abrieron las puertas de su residencia en Gerena, Sevilla, y en esta entrevista exclusiva nos cuentan todos los detalles de cómo surgió su historia


Manuel Escribano y Laura Sánchez posando en su casa de Gerena, Sevilla© DARÍO ARANYO
Marta GordilloSubdirectora ¡HOLA!
12 de enero de 2026 - 15:11 CET

Parece una vieja canción de Mecano, pero es el inicio de la bonita historia de amor que protagonizan Laura Sánchez y Manuel Escribano. Hay discrepancias sobre quién se coló en la fiesta de quién, pero el caso es que, desde entonces, la química se puso a trabajar a su favor y Cupido afiló sus flechas, aunque se tomó su tiempo. La vida les permitió darse una nueva oportunidad en el amor. La actriz y el torero, después de un prudencial tiempo de dudas, se dijeron “sí”. Y probablemente esta ha sido una de las mejores decisiones de su vida. Nos abrieron de par en par las puertas de la residencia que comparten en Gerena (Sevilla), y nos hablaron, como nunca lo habían hecho, de su sorprendente historia de amor.

Laura Sánchez y Manuel Escribano en su casa de Sevilla© DARÍO ARANYO
La pareja a las puertas de su casa. “Yo entreno aquí y salgo directamente a correr al campo con los perros sueltos. Y luego tengo ‘La Caprichosa’, que es una finca muy bonita, con la plaza de tiente, donde puedo entrenar y paso la mayor parte del día. Está aquí al lado, a 200 metros”, explica el torero

—¿Recordáis el momento en el que os conocisteis?

LAURA: Sí, fue muy divertido. Nos conocimos en Bilbao, se coló en una cena mía.

MANUEL: ¡Tú te colaste en una mía! Era la feria de Bilbao y yo había toreado ese día. Tenemos unos amigos en común, la familia delos hoteles Ercilla. Por una parte, me invitaron a mí y, por otra, a Laura. Coincidimos sin saber que el otro iba a ir. Yo acudí con un amigo que había venido conmigo a Bilbao y Laura estaba con su hija.

L: Sí, fui con Naia. Yo conocía a Manuel como aficionada taurina, pero personalmente no y eso que los dos somos del Sur y tenemos muchos amigos en común, pero nunca habíamos coincidido. En aquella cena nos reímos mucho. Fue muy divertido porque a los diez minutos estábamos todos los andaluces contando chistes como locos. Nos caímos muy bien, pero no hubo chispa ni llamada del amor ni nada de eso.

—Entonces, ¿no fue un flechazo en toda regla?

M: Nuestras situaciones personales eran distintas. Nos caímos genial y nos lo pasamos muy bien, estuvimos juntos en la fiesta que hacen siempre después de las corridas. A partir de ahí, no perdimos el contacto.

L: Nos intercambiamos los teléfonos y nos íbamos invitando mutuamente a eventos. Manuel me invitó al tentadero, pero yo nunca podía ir. Hasta que me invitó a la Feria de Abril a La Maestranza…

"Nos intercambiamos los teléfonos y nos íbamos invitando mutuamente a eventos. Manuel me invitó al tentadero, pero yo nunca podía ir. Hasta que me invitó a la Feria de Abril a La Maestranza…"

—Y vas. De eso va a hacer dos años en este 2026.

L: Exacto. Yo creo que para él la invitación a La Maestranza fue la excusa perfecta.

M: Me habías invitado tú a tus eventos antes y yo había ido a todos. Incluso a uno de esos eventos fui acompañado, porque aunque no perdimos el contacto, y siempre nos reíamos mucho y nos mandábamos chiste, no había nada más.

L: Y un día, dos o tres semanas antes de esa corrida de toros, quedamos para tomar algo… y hasta ahora. Fue el 30 de marzo, lafecha en la que celebramos nuestro aniversario.

M: Igual que te digo que cuando nos conocimos no hubo intención de nada, sí es cierto que desde el primer día que quedamos ya no nos separamos.

—Laura, ¿esa fue la primera vez que viste torear a Manuel?

Sí, fue en esa corrida, ¡y le cogió el toro! Madre mía, así empecé.

Y después de esa experiencia, ¿eres capaz de seguir yendo a la plaza?

L: Sí…—M: Es difícil que se dieran unas circunstancias tan fuertes como aquellas: que te coja un toro, te hiera, te operen y yo pida salir y volver para torear y matar mi segundo toro. Encima, que es triunfador, cortes las dos orejas y que esa tarde se convierta en una jornada épica e histórica, que se recordará.

L: La segunda vez salió en vaqueros, porque no tenía traje.

Laura Sánchez y Manuel Escribano en su casa de Sevilla© DARÍO ARANYO
"Somos muy ordenados», ríe Laura. "¡Muy iguales!", añade el diestro, que se puso "por primera vez delante de una becerra con nueve años", explica. En las imágenes, la pareja en el gran patio de la vivienda

—De los dos ¿quién dio el primer paso o fuisteis los dos?

M: Yo la invitaba más y ella me mandaba señales…

—¿Os dio de alguna manera vértigo empezar algo nuevo en vuestras vidas?

L: Sinceramente yo estaba recién separada y lo que menos me imaginaba era enamorarme.

M: Y yo, igual. Llevaba algunos meses separado de mi antigua pareja y lo último que buscaba era una relación. Pero la verdad…

L: Pensamos: “Bueno, vamos a ver hoy, vamos a ver mañana”, y así fue sucediendo hasta que llegó un momento que dijimos: “Esto se nos está complicando”, aunque también pensaba: “¿Y por qué no?”. “¿Por qué tenemos que estipular unos tiempos?”. Pensé que no debía cerrarme a algo tan bonito, por esperar un tiempo que no marca ni la ley.

M: Me pasó igual. Yo estaba en un momento en el que no buscaba nada, pero tampoco me iba a cerrar a algo con lo que estaba muy a gusto y que me encantaba.

—Después de casi tres años juntos, confesarnos algo, ¿quién se enfada más?

M: Los dos nos enfadamos, pero duramos muy poco enfadados.

L: La verdad, nos enfadamos muy poco.

M: Por eso nos hemos caído tan bien.

© ¡HOLA! Prohibida la reproducción total o parcial de este reportaje y sus fotografías, aun citando su procedencia.