Macaulay Culkin ha vuelto. Tras el anuncio de Prime Video de que formaría parte de la segunda temporada de Fallout, ya podemos ver al actor, de 45 años, interpretando a Legado Lacerta, miembro de la Legión de César, en la serie postapocalíptica. Como cada Navidad, hemos podido disfrutar de su talento en lo que ya se ha convertido en todo un clásico: Solo en casa, la saga de películas que le lanzó al estrellato. Sin embargo, pese a estar en la cima de la popularidad y a que su carrera no dejaba de crecer, con 14 años, el actor tomaba la determinación de abandonar Hollywood y alejarse del mundo de la interpretación. Una decisión que sorprendió mucho y cuyos motivos ha explicado ahora.
No es fácil crecer delante de las cámaras y no solo porque todo el mundo esté pendiente de cada uno de tus movimientos, sino también por la soledad que acompaña a los rodajes. Muchos podrían preguntarse cómo alguien puede sentirse así estando siempre rodeado de gente, flashes y siendo el centro de atención, pero el joven intérprete solo deseaba una cosa: tener una vida normal, socializar y hacer lo que hacían otros adolescentes. “Lo que quería era estar con personas de mi misma edad. Hay que recordar: muchas de las cosas que hacía cuando era niño… no estaba formando parte de grupos. Era yo solo”, ha contado Macaulay en el programa Mythical Kitchen.
Mientras rodaba Solo en casa, asegura que se sentía como el náufrago de la película de Tom Hanks, un hombre obligado a vivir en una isla desierta tras un accidente aéreo, salvo que no tenía "una pelota de vóleibol con la que hablar”, un ejemplo muy gráfico para ilustrar el vacío que sentía. Aunque en la cinta navideña aparecían otros actores además de Culkin, su interacción con ellos era mínima. “Quizá hacemos un par de escenas juntos y luego yo, en una casa, solo, casi como en Solo en casa.” Esa soledad en el set lo llevó a perderse innumerables celebraciones y eventos importantes durante esos años. “No hacía trabajos en grupo, era yo solo [...] No te imaginas cuántos Bar Mitzvá me perdí”, se lamentaba.
Macaulay se ha sincerado, confesando que cuando se alejó de la industria tras protagonizar Richie Rich, simplemente buscaba algo de normalidad. "Quería salir, salir con chicas y juntarme con gente de mi edad. Quería, ya sabes, ir a una fiesta. Quería hacer ese tipo de cosas.", contaba con una sonrisa.
Culkin nunca buscó la fama. “No hice mucho por llamar la atención de mis padres diciendo ‘Mamá, papá, quiero ser famoso. Quiero hacer películas’. Simplemente empecé a hacerlo porque era bueno”, relataba el actor. Su entrada en el mundo del cine fue casi accidental: su padre quería llevar a sus hermanos mayores a hacerse fotos y su madre decidió que él también fuera. Desde el primer casting, todo empezó a encajar: “Es gracioso, este es un trabajo que no encontré yo; me encontró a mí. Por eso volví a él”, añadía.
Una de las cosas que más solo le hicieron sentirse durante su infancia fue la falta de apoyo y de reconocimiento emocional por parte de su entorno familiar. “Nunca recibí la palabra ‘orgulloso’ cuando era niño”, desvelaba. Las largas horas de rodaje, los constantes viajes y la presión a la que estuvo sometido desde muy pequeño no se lo pusieron fácil, tampoco la tensa relación con su padre, Kit Culkin. Tras la separación de sus progenitores en 1995, Macaulay se distanció de él y denunció haber sufrido abuso físico y psicológico. “Hazlo bien o te golpearé. Fue un hombre malo. Era abusivo, física y mentalmente. Puedo mostrarte todas mis cicatrices si quisiera”, reveló en una entrevista con Marc Maron en 2018. Hoy lleva décadas sin contacto con él, al igual que el resto de sus hermanos, Kieran, Rory, Quinn, Shane, Christian y Jennifer, y tampoco existe relación alguna entre Kit y sus cuatro nietos.
Ya de adulto, Macaulay ha encontrado un equilibrio alejado de los excesos de la fama. Junto a Brenda Song, con quien mantiene una relación desde 2017, cuando se conocieron durante el rodaje de Changeland, y sus dos hijos, Dakota y Carson, de cuatro y tres años, ha construido una vida estable y afectuosa, rompiendo con los patrones de su infancia. “Ahora procuro reconocer los logros de mis hijos para no repetir ese ciclo”, confesaba a People, destacando que, gracias a su pareja, ha aprendido a ver la paternidad desde otra perspectiva y a ofrecer a su familia el afecto que él no recibió de niño.










