Ken Follett, uno de los autores de ficción histórica más destacados del mundo, ha vendido más de 198 millones de ejemplares de sus libros en más de 80 países y sus historias han sido adaptadas al cine, la televisión e incluso a un exitoso musical en España. Encaja, perfectamente, que este gigante del mundo literario haya decidido crear su hogar familiar en una propiedad que cuenta con un granero que data del siglo XV.
La casa de Hertfordshire, en la que ¡HOLA! entrevista al autor de 76 años, también cuenta con bibliotecas "para él y para ella", para Ken y su mujer desde hace casi 40 años, Barbara Hubbard, así como con una sala de fiestas especialmente diseñada donde este entusiasta bajista aficionado toca regularmente con su banda de rock and roll. No es de extrañar, por tanto, que no tengan ninguna intención de abandonar su precioso hogar de once dormitorios.
"Barbara se encarga del negocio y yo escribo los libros, así que pasamos mucho tiempo en dos habitaciones contiguas"
En declaraciones a la revista durante esta exclusiva sesión fotográfica en el interior de la impresionante propiedad de once acres, afirma: "Hemos dedicado un cuarto de siglo a conseguir que esta casa sea tal y como nos gusta, así que vamos a quedarnos aquí todo el tiempo que sea posible".
Llevan 27 años viviendo en ella. Después de mudarse, la reformaron a su gusto, uniendo habitaciones para crear espacios más grandes, incluyendo una amplia cocina y un enorme comedor que puede acoger más de 20 personas en ocasiones festivas, como el día de Navidad.
Dos bibliotecas
También se pusieron manos a la obra para reconvertir el granero, la única parte de la propiedad que está catalogada, que data de 1498. "Cuando compramos la casa, el granero era donde guardaban las herramientas de jardinería y las cortadoras de césped, pero pensamos que podía quedar muy bonito", cuenta Follett. "Así que lo convertimos en una sala de fiestas. Hemos tenido a unas 70 personas sentadas en mesitas cenando y también hay un escenario donde, de vez en cuando, toca mi banda. Mi familia es bastante melómana, así que a veces alguien se sienta detrás de la batería, empieza a tocar y todos hacemos una jam session".
Construyó también una biblioteca para él, donde escribe sus libros, y otra para Barbara, que dirige su negocio desde la suya. Hay una puerta que comunica las dos habitaciones, por la que la pareja charla a lo largo del día. "Barbara se encarga del negocio y yo escribo los libros, así que pasamos mucho tiempo en estas dos habitaciones contiguas. Ella lee el primer borrador de todos mis libros y, a través de la puerta abierta que nos separa, yo le cuento lo que estoy haciendo y ella me cuenta cuánto dinero está ganando para mí", desvela riendo.
"Me gusta mucho el ambiente de una habitación llena de libros", continúa. "Pero mi inspiración proviene de lo que leo, a veces en libros de historia o periódicos y revistas, y también de hablar con la gente. Creo que los novelistas, en general, tienen una imaginación que nunca deja de funcionar. Estás constantemente imaginando cosas que suceden y no puedes evitarlo, aunque quieras".
"A través de la puerta abierta que nos separa, yo le cuento lo que estoy haciendo y ella me cuenta cuánto dinero está ganando para mí"
Fue en esta oficina donde Ken escribió su última novela, El círculo de los días, que se centra en Stonehenge y en las personas que se cree que lo construyeron. Le vino la inspiración para embarcarse en esta historia después de encontrar un libro, How to Build Stonehenge, del arqueólogo Mike Pitts, a quien luego reclutó como consultor para su propio libro.
"Las piedras principales del centro, los 'sarsens', procedían de bosques situados a unos 27 kilómetros de distancia, por lo que la gran pregunta es: ¿cómo llevaron esas personas las piedras hasta el monumento, dado que aún no habían inventado la rueda? La única forma en que podemos imaginar que pudieron moverlas es atándolas con cuerdas y tirando de ellas con la ayuda de unas 200 personas. Eso me parece muy interesante, porque ¿cómo se les convenció para que lo hicieran? En El círculo de los días, he imaginado una sociedad que tenía una razón para hacer todo ese esfuerzo".
El matrimonio, que celebrará su 40 aniversario de boda el próximo mes de noviembre, tiene cinco hijos y seis nietos. "Lo que más nos gusta es estar con la familia", nos dicen
El libro es otra mezcla de ficción histórica y saga épica, que se ha convertido en el sello distintivo de Ken. Su obra más famosa hasta la fecha es Los pilares de la tierra, una grandiosa novela que narra la construcción de una catedral medieval en la ficticia ciudad inglesa de Kingsbridge, publicada en 1989, de la cual se vendieron 26 millones de ejemplares en todo el mundo, incluidos seis millones en España.
En noviembre del año pasado, se estrenó en Madrid una adaptación musical, que resultó ser un éxito inmediato y lo sigue siendo. La producción inmersiva de 360 grados utiliza innovaciones de última generación para transportar al público a la Edad Media con una nueva banda sonora musical.
Ken asistió al estreno y dice: "Me encantó. Tomé como un gran cumplido para mi libro que hubiera sobrevivido a la transición a un medio completamente diferente. El libro es muy popular entre los lectores españoles, así que esperaba que el musical tuviera el mismo efecto y pensé que así sería si hacían un buen trabajo. Y lo han hecho muy bien. Estaba emocionado porque es mi historia, pero está hecha de esta nueva forma con actores, canciones y bailes".
Ken estuvo en contacto con los productores del espectáculo antes del estreno y fue invitado a Madrid para un ensayo. Pero, a pesar de su pasión por la música, estaba feliz de dejar el trabajo a los profesionales: "Sé que no soy un experto en este campo. Todos contamos historias: yo cuento la mía con palabras, una película cuenta una historia con imágenes y un musical cuenta historias con canciones. Son artes muy diferentes".
La primera vez que visitó España
Ken, que es un fanático de España desde hace mucho tiempo, acaba de regresar del viaje anual que realiza con Barbara y algunos de sus amigos a la villa de un amigo en Trujillo. Y eso le trae buenos recuerdos de la primera vez que visitó el país, en 1967, cuando voló a Mallorca con su entonces pareja. "Tenía 18 años y fui con mi novia, lo cual era bastante atrevido en aquella época. Fue maravilloso. Aparte de ese feliz recuerdo, me gustan la comida y el vino, el jamón y las tapas; en todos los sentidos, me encanta España".
Aparte de escribir, a Follet le encanta actuar con su banda de rock and roll: "Lo hacemos principalmente por el placer de tocar música, pero de vez en cuando nos piden que actuemos de forma gratuita"
Aparte de escribir, a Ken le encanta tocar con su banda, que actualmente no tiene nombre. Sin embargo, cuenta con una cantante principal muy conocida en el Reino Unido: la baronesa Floella Benjamin, una ex presentadora de televisión ahora convertida en parlamentaria. Ella descubrió el grupo después de que le pidieran que actuara como banda de acompañamiento en un evento benéfico. Cantó Fever y después dijo: “Me gustaría mucho cantar más con tu banda”.
Y los chicos dijeron: “Bueno, no sabemos si es lo suficientemente buena...” —Ken se ríe—. Así que vino a un par de ensayos y todos se enamoraron de ella. No siempre canta con nosotros porque está muy ocupada con la Cámara de los Lores, pero nos lo pasamos muy bien tocando juntos. Lo hacemos principalmente por el placer de tocar música, pero de vez en cuando nos piden que actuemos de forma gratuita en cenas benéficas con baile".
Él y Barbara, que tienen cinco hijos y seis nietos entre los dos, incluido el difunto hijo del autor, Emanuele, que murió de leucemia a los 49 años. Celebrarán su 40 aniversario este noviembre y han planeado una celebración con un significado muy simbólico para ambos.
"Cuando empezamos a estar juntos, vivíamos en una casa con todos nuestros hijos en Chelsea y, después de venderla, el chico que nos la compró se convirtió en nuestro amigo. Le comenté que se acercaba nuestro 40 aniversario y me dijo: “¡Deberían celebrar la fiesta en mi casa!”. Nos casamos en 1985, en la oficina del registro civil de Chelsea, y después volvimos a nuestra casa en Cheyne Walk e invitamos a unas 150 personas a almorzar. Así que Barbara y yo vamos a hacer algo muy similar esta vez: vamos a invitar a 150 personas a almorzar en la misma casa".
Fanático de España, acaba de regresar del viaje anual que realiza con su mujer y algunos de sus amigos a la villa de un amigo en Trujillo (Cáceres): "Me gustan la comida y el vino, el jamón y las tapas"
Barbara trabajó como diputada laborista hasta 2010, cuando dejó la política para pasar más tiempo con la familia y ayudar a Follett a dirigir su negocio. Antes de eso, la pareja intentaba compaginar sus carreras de alto nivel, lo que a veces resultaba difícil. "Cuando la conocí, ella tenía la ambición de entrar en el Parlamento y yo la apoyé de verdad", recuerda.
"Hice todo lo que pude para ayudarla. Puede ser agotador, ya que los diputados trabajan increíblemente duro. Ella trabajaba mucho más que yo; no era raro que yo me acostara mientras ella seguía en su escritorio. Y cuando me despertaba, ella ya había vuelto a su mesa de trabajo. Era más agotador y mucho más duro que lo que ninguno de los dos había imaginado, pero lo superamos. Sin embargo, me sentí bastante aliviado cuando dejó la política y tuvimos más tiempo para nosotros".
Cuando no están trabajando en sus respectivas bibliotecas, a la pareja le encanta pasar tiempo con sus hijos y nietos, y su casa es el centro de sus actividades sociales. "Lo que más nos gusta es estar con la familia, con nuestros hijos y nietos", dice, y añade que no tiene planes de jubilarse:
"¡Oh, no! Cuando vaya al infierno, me obligarán a jugar al golf todo el día. Me gusta mucho lo que hago. Me levanto por la mañana, pienso en la siguiente escena del libro y estoy deseando sentarme en mi escritorio para empezar a escribirla. Realmente no paro. Terminé El círculo de los días en septiembre del año pasado y enseguida empecé un nuevo libro. De vez en cuando pienso que debería tomarme dos semanas de descanso y recargar las pilas. Pero, al cabo de unos diez días, empiezo a pensar en otra historia. Esta es mi forma de vida y es lo que me gusta hacer, así que no voy a parar".










