María Reig (Barcelona, 1992) es una joven escritora que ha ido sumando lectores desde que publicó en 2019 Papel y tinta, su primera obra. Luego vinieron Una promesa de juventud (2020) y Los mil nombres de la libertad (2022), hasta llegar a Sonó un violín en París (Espasa, 2025), novela en la que nos hace viajar por la Europa de finales del siglo XIX, acompañando a los personajes en un itinerario donde destacan el glamour, los secretos, las diferencias, la amistad, la intriga, el amor, los bellos paisajes y las ciudades impactantes. Con una ambientación histórica muy cuidada, ha obtenido el Premio Ciudad de Cartagena de Novela Histórica de 2025, un reconocimiento que su autora recogerá el próximo mes de octubre. Con María hablamos en un lugar muy especial, un establecimiento de la misma época en la que se desarrolla su premiada novela, finales del siglo XIX, el Café Gijón.
- ¿Cómo surge este viaje? ¿Cómo nació Sonó un violín en París?
El origen de esta novela tiene mucho que ver con mi amor por viajar y, también, por la música. Fue en Florencia, hace años, cuando trataba de asimilar tanta belleza rodeada por infinidad de turistas haciendo las mismas fotos, donde comencé a reflexionar sobre la idea de escribir una novela histórica ambientada en un tiempo donde el turismo fuera diferente a lo que conocemos hoy.
Me pregunté cómo sería disfrutar de Florencia sin un turismo tan masivo, sin multitudes ni palos selfis a mi alrededor, una idea que pasados los años he plasmado en este libro. He escogido un momento muy especial, finales del siglo XIX, ya que en la Belle Époque encontramos el germen del turismo moderno, el que conocemos hoy en día.
- Narras un viaje por Europa en una época fascinante, ¿cómo era el turismo en esa Belle Époque?
Me interesaban esos primeros turistas en su fase más incipiente, dejando al margen el origen primigenio del grand tour, un turismo que se fue transformando a lo largo del siglo XIX y que ya va a ir contando con su industria específica, guías de viaje, conexiones ferroviarias, oferta hotelera, de restaurantes, etc. A finales del siglo XIX ya está asentado el turismo, no está masificado, pero sí que funciona a pleno rendimiento. Eso es algo que pude comprobar a través de las guías de viaje de la época.
También quería reflejar lo que era esa Europa de finales del XIX que, en buena parte, desapareció con los dos grandes conflictos mundiales de la primera mitad del siglo XX. Me apetecía recuperar esa Europa de la Belle Époque, visitarla y pasearla, dándome cuenta de todo lo que conservamos de ella y todo lo que hemos perdido.
"El aspecto que siempre me cuesta más es poder llegar a transmitir de manera certera los detalles más cotidianos de la época en cuestión. En este caso, fue una suerte dar con las guías de viaje de esos años" declara la escritora
- La novela transmite una muy cuidada ambientación histórica, ¿qué te resultó más arduo en el proceso de documentación?
El aspecto que siempre me cuesta más es poder llegar a transmitir de manera certera los detalles más cotidianos de la época en cuestión. En este caso, fue una suerte dar con las guías de viaje de esos años, un hallazgo que me animó definitivamente a afrontar la novela. En esas guías estaban las conexiones ferroviarias, los hoteles que existían en cada lugar y otros datos muy interesantes. La principal dificultad, una vez encontradas, fue la labor de traducción, ya que estaban en inglés y francés.
Todo el proceso de documentación y reconstrucción de aquellos años ha sido muy enriquecedor y emocionante, ya que he ido descubriendo cómo era el turismo de entonces. En ese sentido, también he podido comprobar que muchas ciudades que hoy siguen atrayendo turistas ya formaban parte del recorrido turístico indispensable por Europa en el siglo XIX.
- Sonó un violín en París es una novela histórica, pero también de viajes, misterio e incluso puede leerse como una novela romántica, ¿cómo la ves tú?
La novela histórica, en mi opinión, nos permite a los autores abarcar diferentes subgéneros dentro de ella. Ante todo, debe ubicarnos en un tiempo pasado, pero, a partir de ahí, el autor puede jugar con diferentes elementos que nos pueden llevar, en función del que se potencie más, a un subgénero o a otro.
En Sonó un violín en París, debía primar la rigurosidad a la hora de recrear una época en concreto, ya que estamos ante una novela histórica. Para ello, también tenía que reflejar ese periodo a través de la mentalidad y conducta de los diferentes personajes. Luego, me interesó acompañar a esos viajeros de un punto de intriga para así ir descubriéndolos poco a poco, así como establecer diferentes relaciones entre ellos, de indiferencia, de amistad e incluso algunas con tintes más románticos.
Todos esos elementos están presentes en la novela, quería jugar con todos ellos.
- La ansiedad acecha a la protagonista Claudia Balaguer en determinados momentos, ¿querías reflejar esta realidad relacionada con la salud mental?
Me interesaba especialmente porque, a finales del siglo XIX, hacía muy poco que la psicología se había desligado de la filosofía. Estaba empezando a tomar cuerpo como ciencia independiente, pero aún le quedaba muchísimo camino por recorrer.
Debía de ser muy complicado lidiar, hace 130 años, con los síntomas de algo a lo que no pones nombre y que nadie te reconoce. Es la época de la histeria, de la neurastenia, grandes cajones de sastre donde se meten toda una serie de dolencias a las que aún no se les da un tratamiento concreto.
Me interesa mucho la parte humana de los personajes y con Clara quería plantear el tema de la salud mental. En ella están la frustración de no poder realizarse profesionalmente como quiere, la falta de libertad, la presión de la artista y el choque entre la parte más romántica de la creación y el show business que ya empieza aparecer en esos años. Todo ello le genera ansiedad, ataques de pánico que teme y no entiende bien.
- La música está muy presente en la novela e intuimos que en tu vida ¿de qué manera?
No toco ningún instrumento, pero siempre me ha encantado la música como oyente, desde muy pequeña. He tenido la suerte de aprender mucho a través de la investigación que he tenido que hacer para esta novela, ahondando en la música clásica. En ese sentido, he disfrutado muchísimo a la hora de agudizar el oído y poder identificar piezas que escuchaba desde hacía años.
Siempre he vinculado la música al proceso de documentación y creación de mis novelas, y esta es la primera vez en la que todas las composiciones que me acompañaban en el germen de este libro, están presentes en el mismo. Así, cada capítulo arranca con una pieza musical, la misma que yo estaba escuchando mientras escribía ese pasaje.
"Debía de ser muy complicado lidiar, hace 130 años, con los síntomas de algo a lo que no pones nombre( la ansiedad) y que nadie te reconoce" admite María Reig
- ¿Cómo viaja María Reig?
He ido evolucionando y en los últimos años lo hago de manera más pausada, buscando conocer más acerca de la cultura y costumbres de cada destino. Eso me aporta mucho más que quedarme sólo con la foto del monumento más célebre. Busco que el viaje me aporte más cosas y, para ello, hay que bajar el ritmo, además de elegir el destino por lo que te puede enseñar. Mis ganas de aprender es lo que me mueve en mis viajes; Japón, por ejemplo, lo disfruté muchísimo, porque me interesé por conocer su cultura y tradiciones.
También es importante personalizar los viajes, es decir, saber lo que el destino te puede ofrecer en función de tus intereses concretos y aficiones. Así, podrás disfrutar de ellos durante tu visita, además de conocer lo típico que haya que ver sí o sí.
- En octubre recogerás el Premio de Novela Histórica Ciudad de Cartagena. ¿Cómo recibiste esta noticia?
Me llevé una gran sorpresa y alegría cuando me llamaron para notificármelo. Supone un gran honor, más si cabe cuando ves la lista de ganadores del certamen en sus XXV ediciones celebradas. Agradezco mucho este reconocimiento que veo como una gran motivación para seguir adelante, ya que esta es una carrera de fondo en la que, poquito a poquito, vas escribiendo tu propia historia.
Más allá de los premios, tengo un absoluto respeto por todos mis compañeros, ya que todos los autores ponemos nuestro granito de arena, todos aportamos para que este género de la novela histórica siga muy vivo, tanto por nuestra faceta de lectores como por la de escritores.
- Sabemos que tienes otro libro en ciernes, cuéntanos un poco sobre este proyecto.
En cuestión de unos días, el 3 de septiembre, sale a la venta Eternas, mi primer ensayo. Es un libro ilustrado por Elisa Ancori en el que recorremos la vida de nueve reinas a lo largo de la historia. A través de los retratos de Elisa, humanizamos a estas mujeres y hacemos que el lector las pueda mirar a los ojos mientras descubre lo más interesante de sus vidas.
Cada capítulo comienza con una escena, un relato de ficción sobre un momento clave de sus biografías, para pasar después a un texto más de ensayo y divulgativo, con el objetivo de darlas a conocer al gran público.