Andrés Iniesta y Anna Ortiz forman una de esas parejas que inspiran por compromiso, discreción y autenticidad. Él, eterno ídolo de la selección española, sigue siendo recordado por aquel gol que cambió la historia del fútbol nacional: el que dio a España su primer Mundial el 11 de julio de 2010, hace ya 15 años. A su lado, siempre ha estado Anna, su compañera de vida, con quien inició una historia de amor hace casi dos décadas. El 8 de julio de 2012 sellaron ese vínculo en una boda celebrada en el Castillo de Tamarit (Tarragona), rodeados de familiares, amigos y compañeros de equipo tanto del FC Barcelona como de la selección.
Ahora, trece años después, Anna ha querido conmemorar ese día con una dedicatoria cargada de simbolismo: “Me gusta sentir la vida como el mar; olas que vienen y olas que van… a veces revuelto, otras en calma. Qué afortunados somos de seguir sintiéndolas, saltándolas y acariciándolas... pese a todo lo que nos puedan traer. Hace 13 años decidimos darnos un SÍ, el sí al amor, al respeto, a la admiración, al cuidado, al querer bien y sano”, dejando entrever cómo es su vida con Iniesta: una travesía compartida, serena, pero valiente, donde lo importante no es el rumbo, sino la mano que te sostiene.
La historia de amor entre el futbolista y la diseñadora de interiores comenzó en 2007, cuando se conocieron en un bar de Mataró. Él lo vivió como un flechazo; ella, como un enamoramiento que fue creciendo con el tiempo. Así lo contó el jugador en Planeta Calleja: “Yo le eché el ojo y fue un flechazo mortal”, recordó el de Albacete, quien confesó que se esforzó mucho en para conquistarla: “Me hizo sufrir porque no me daba bola. Lo mío fue un flechazo, pero ella se fue enamorando... y eso tiene un proceso”.
En 2011 nació su primera hija, Valeria, y un año después se casaron en el Castillo de Tamarit, un edificio, de estilo románico, data del siglo XI y está situada a 10 minutos de Tarragona, con unas vistas espectaculares al Mar Mediterráneo. Pero no todo fue un camino de rosas: en 2014, cuando esperaban a su segundo hijo, Anna sufrió un aborto espontáneo en la semana 31 de embarazo. Un golpe devastador que la pareja enfrentó con entereza y que Anna relató años después en su libro Mi luz, donde también habló del episodio de depresión que Iniesta vivió en 2009.
A pesar del dolor, la familia siguió creciendo. En 2015 nació Paolo Andrea, en 2017 llegó Siena, en 2019 Romeo, y en 2023 dieron la bienvenida a Olympia. Cinco hijos que completan un equipo familiar que ha vivido en Japón, Emiratos Árabes y ahora de nuevo en España, tras la retirada definitiva del fútbol de Andrés Iniesta. Ahora, se dedica a múltiples negocios, además de su bodega en Fuentealbilla, que le permiten pasar más tiempo con su familia.
En cada mudanza, Anna ha sido el pilar silencioso de Iniesta, su compañera de vida y su mayor admiradora. “Después de 18 años juntos y de la mano hemos construido este maravilloso equipo; no puedo agradecerle más a la vida”, continúa el mensaje que Anna le ha dedicado a su marido en su cuenta de Instagram, que termina con un cariñoso “gracias papi, por hacerlo realidad”.
A lo largo de los años, Andrés Iniesta y Anna Ortiz han cultivado una relación marcada por la discreción y el respeto por su intimidad. Sin embargo, sus redes sociales han sido ese pequeño balcón abierto al mundo donde comparten instantes significativos de su vida en común. Aniversarios, cumpleaños, nacimientos o logros profesionales se convierten en oportunidades para dedicarse palabras que destilan admiración, ternura y un amor sereno pero profundo. En cada publicación, se percibe la complicidad que los une y el cuidado con el que han construido su familia. Como escribió Anna en su emotiva dedicatoria, lo importante es seguir sintiendo las olas y hacerlo de la mano, juntos. Unas palabras que resumen a la perfección su vida juntos: firme, sincera y siempre en movimiento.