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infanta elena y rita allendesalazar© GettyImages

La curiosa disputa por el Condado de La Ventosa, el título de uno de los mejores amigos de la infanta Elena

Dos personas aspiran a la sucesión de la distinción nobiliaria que ostentaba el desaparecido marido de Rita Allendesalazar, íntima de la hermana de Felipe VI. Analizamos este peculiar caso


21 de mayo de 2024 - 10:59 CEST

José María Álvarez de Toledo y Gómez-Trénor, conde de la Ventosa, fallecía en abril de 2022, a los 73 años. La pérdida de este militar valenciano, como consecuencia de unos problemas cardiorrespiratorios, quedó recogida en las crónicas sociales, ya que era el marido de Rita Allendesalazar y de la Cierva, una de las mejores amigas de la infanta Elena. De hecho, la hermana de Felipe VI, acompañada de su hija, Victoria de Marichalar, estuvo presente en el entierro, celebrado en la localidad segoviana de Muñopedro, para arropar a la viuda.

Dos años después, su muerte sin descendencia ha desencadenado en que dos personas reclamen en el Condado que ostentaba. Concretamente, Iván Álvarez de Toledo Gómez-Trénor y Guillermo Fernández Rabadán. El primero de ellos es uno de los hermanos menores del que fuera marido de Rita Allendesalazar y toda la familia ha acordado que él sea el heredero del título. Iván está casado con Carmen Mas Revert, que posee una farmacia en la costa levantina, y es padre de un hijo.

La infanta Elena, junto a Kalina de Bulgaria (izquierda) y su buena amiga, Rita Allendesalazar (derecha)© GTres

Por su parte, Guillermo Fernández Rabadán es un desconocido entre la aristocracia. Casado y con descendencia, es un agente de las fuerzas de seguridad, que reside en las afueras de Madrid. No cuenta con ninguna vinculación familiar directa con el último concesionario del Condado. Sin embargo, Guillermo ha publicado libros y artículos sobre la Historia de La Ventosa, una región de la provincia de Cuenca a la que está vinculada el título.

Para intentar descubrir quién será el futuro heredero, ¡HOLA! ha contactado con el organismo experto, la Diputación Permanente y Consejo de la Grandeza de España y Títulos del Reino. Desde allí, nos explican cuál es el procedimiento habitual, que se realiza por vía administrativa y que tramita el Ministerio de Justicia.

“Cuando fallece el poseedor, el título queda vacante y hay un plazo de cinco años para poder pedir su sucesión. El primer año se reserva única y exclusivamente para el inmediato sucesor que acredite serlo, como puede ser un hijo o un primer hermano”, nos dicen, antes de añadir: “El segundo año se reserva para el siguiente en el orden, como puede ser otro hermano, un sobrino o cualquier familiar”.

“Durante ese tiempo de espera, como hay gente que se cree que ese título no lo va a pedir nadie, lo solicita alegando el derecho que considere. De entrada, el Ministerio de Justicia no se le puede negar a nadie salvo que sea una situación falsa o especialmente llamativa”, nos cuentan desde la Diputación de la Grandeza. “De ahí que se pueda anunciar más de una petición en el Boletín Oficial del Estado”, nos continúan diciendo.

Si hay más de un aspirante a un mismo título, la legislación vigente establece que se envíen informes a la Diputación de la Grandeza, donde se examinan los derechos de los solicitantes. Desde allí, se remite un informe al Ministerio de Justicia y, posteriormente, se envía al Consejo de Estado, para que se considere quién tiene mejor derecho.

Pero, ¿cualquiera puede postularse como heredero de una distinción nobiliaria? “Si el solicitante no acredita ser el inmediato sucesor o el siguiente, se espera a que pase al tercer año. Si nadie más lo ha pedido, entonces el Ministerio ve el tipo de vínculo que guarda con los últimos poseedores”, nos responden desde el citado organismo. “Para solicitar un título, debe haber una relación familiar con el concesionario. Es decir, no puede pedirlo cualquiera porque los títulos pertenecen a la estirpe”, nos aclaran, antes de subrayar: “Puede constituir un fraude de ley si la persona se hace pasar por pariente. Es una ilegalidad”.

Desde la Diputación de la Grandeza nos afirman desconocer qué lazos de consanguinidad mantiene Guillermo Fernández Rabadán con el difunto marido de Rita Allendesalazar o sus antepasados. “A lo mejor, su tatarabuelo era hijo del entonces conde de la Ventosa. Pero, para su tramitación, tiene que presentar un árbol genealógico donde acredite un parentesco con el último poseedor. Cuenta con un plazo de un año para ello”, nos explican.

Infanta Elena y Rita Allendesalazar© GettyImages

A la pregunta de si es habitual que la sucesión de un título nobiliario sea reclamada por personas que no guarden vínculos familiares con el último aristócrata que lo ha ostentado, el citado organismo nos contesta: “No, no es normal. Ha habido algún caso muy excepcional”. Entre ellos, incluso la suplantación de identidades. “Se ha dado alguna situación en la que han utilizado genealogías antiguas, en un caso de homonimia. Es decir, de dos personas distintas que se llaman igual”, nos aclaran.

“Todo eso se mira con mucho cuidado para analizar esos casos, que, en algunos, son por descuido y otros, se actúa de mala fe”, nos expresan desde la Diputación de la Grandeza. “El Tribunal Supremo también reconoce, como fuente legitimadora de un título, la línea descendiente de padres, hijos, abuelos y nietos durante 40 años, dentro de la familia del concesionario”, finalizan.

Guillermo Fernández Rabadán no parece ser ninguno de los casos planteados, aunque su situación está siendo analizada con detenimiento. Por ello, habrá que esperar a que el Ministerio de Justicia se pronuncie. Cabe apuntar que el condado de la Ventosa fue concedido por el rey Felipe III en 1617 a Pedro Coello de Ribera y Zapata de Cisneros. Lo hizo en reconocimiento a los méritos y servicios que sus antepasados habían prestado al reino de Castilla desde Alfonso XI hasta los días de la concesión.