Bailarina, actriz, espía y amiga de Grace Kelly: la apasionante vida de Josephine Baker

Ha hecho historia por ser la sexta mujer y primera de descendientes afroamericanos en ingresar en el mausoleo del ilustre Panteón de Francia

por hola.com
Josephine-Baker-1-GettyImages

La cantante, bailarina, coreógrafa y actriz norteamericana Josephine Baker hizo historia este martes al convertirse en la sexta mujer y la primera de color en ingresar en el mausoleo de personajes históricos venerados en el Panteón de Francia, en París,  casi medio siglo después de su muerte. Un lugar reservado para las figuras más grandes de la nación donde descansan Voltaire, Victor Hugo, Marie Curie y Jean-Jacques Rousseau. Tras Josephine se encuentra una historia de vida apasionante. Nacida como Freda Josephine McDonald en la pobreza extrema, en Missouri, en 1906, hija de padre cubano, mestizo, que tocaba el tambor en bares honky-tonk (locales con acompañamiento musical típicos del sur de Estados Unidos), quien abandonó a su familia, y de madre mitad negra y mitad apalache. Josephine abandonó la escuela y dejó su hogar cuando era una niña con solo trece años para contraer el primero de los cinco matrimonios que tendría durante su vida.

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La joven había estado bailando desde pequeña y ganó su primer concurso de baile con 14 años. Al separarse de su primer marido se unió al trío de artistas callejeros Jones Family Band, más tarde se integrarían en la compañía de Dixie Steppers. La gira tiene parada  en Filadelfia y ahí fue cuando conoció al guitarrista Howard Willie Baker, con quien pasó de nuevo por el altar en 1921, a los 16 años, fue el apellido de su segundo marido el que conservó como su apellido artístico.

Tras separarse por segunda vez se mudó a Nueva York, donde logró un puesto en uno de los primeros musicales con artistas afroamericanos en Broadway. En su estancia en Nueva York, un diplomático americano, Donald J. Reagan, ve un gran potencial en Josephine y le propuso ir a París, donde Reagan quería montar un espectáculo con el que la bailarina sería la protagonista, con la promesa de darle mil dólares al mes y de hacer de ella una estrella. Baker no lo dudó y se mudó a Francia huyendo en parte de la segregación racial de su país de origen. En la capital francesa logró un éxito estrepitoso, que le valió el apodo de la "Venus de bronce" y conquistó la ciudad del amor con sus exuberantes espectáculos de danza donde captaba la energía del jazz. Consiguió el éxito en el Teatro de los Campos Elíseos, con un primer estreno el 2 de octubre de 1925, a los 19 años. Su exótica forma de bailar, su sensualidad y su vestimenta mínima, compuesta tan solo una falda hecha con plátanos de tela, resultaron más atractivas para los europeos que para los norteamericanos.

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El escándalo dio paso al entusiasmo y su famosa Revista negra la catapultó a la fama y la llevó a lo más alto del arte moderno y del music hall, convirtiéndose en musa de los grandes creadores cubistas. Tras dos años de gira, decidió abrir su propio cabaret en el barrio de Montmartre bajo el nombre Chez Josephine (Casa Josephine) y, en 1927, se estrenó su primera película La Sirène des Tropiques, a la que seguirían Zouzou y Princesse Tam Tam. A comienzos de los años 1930 grabó sus primeros discos y, al año siguiente, consiguió un gran éxito con la canción J'ai deux amourscompuesta por Vincent Scotto.

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Durante la Segunda Guerra Mundial, en 1939, con 34 años, Josephine se unió a la resistencia francesa, y se convirtió en un agente de contraespionaje, tratado por Jacques Abtey (Jefe de la contrainteligencia militar en París). Durante la guerra cumplió con misiones importantes y sigue siendo conocida por haber utilizado sus partituras musicales para ocultar los mensajes. Desempeñando esta labor, asistió a la alta sociedad parisina y movilizó a la Cruz roja. Después de la batalla de Francia, se alista, el 24 de noviembre de 1940, en los servicios secretos de la Francia libre, siempre mediante el comando de Abtey. La bailarina también fue subteniente auxiliar en las Fuerzas Aéreas Francesas, y levantó la moral de las tropas aliadas, actuando para ellos. Después de la guerra recibió la Medalla de la Resistencia y la Legión de Honor.Regresó a la actividad artística y trabajó en el circuito de cabarets de París durante varios años, después lo hizo en Cuba, antes de regresar de nuevo a los Estados Unidos. En su vuelta Nueva York comenzó a colaborar en con el movimiento Renacimiento de Harlem, junto a Louis Amstrong, Duke Ellington, Fats Waller, en torno a clubs legendarios como Apollo Theather y Cotton Club. Después, hizo una gira mundial de despedida y se retiró del mundo del espectáculo.​

La icónica artista se casó con el director de orquesta Joe Bouillon, su cuarto esposo, en 1947, y junto a él compró el Castillo de Milandes, en el corazón de la Dordoña francesa, hoy convertido en un museo en su honor. La mayor desgracia en la vida de Josephine fue no poder tener hijos, ya tuvo que someterse a una histerectomía tras haber dado a luz a un niño muerto. En esta finca la bailarina dio la bienvenida a los doce niños huérfanos de diferentes lugares de procedencia que adoptadó, a quienes llamaba “La tribu del arcoíris". Este lugar requiría una gran cantidad de personal, por lo que gasta toda su riqueza. La artista decidió realizar numerosas presentaciones para poder mantenerlo y también para apoyar el movimiento norteamericano por los derechos civiles, por lo que dio cuatro conciertos en el Carnegie Hall, para conseguir fondos para la causa, y participó en la marcha de Washington, en 1963.

En sus problemas financieros fue ayudada por Grace Kelly, entonces princesa de Mónaco, quien fue amiga personal de la polifacética artista y le ofreció una casa en Roquebrune para que pasara el resto de su vida, y la invitó a Mónaco para que asistiera a espectáculos en funciones de la caridad. Cuando murió, en 1975, a los 68 años de edad a causa de un derrame cerebral, era una persona muy querida y respetada, y fue la primera mujer de origen estadounidense en recibir honores militares en sus funerales, celebrados en Francia, en la iglesia de la Madelaine aunque su tumba se encuentra en el cementerio de Mónaco.

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