Doña Teresa de Borbón y Borbón nos abre las puertas de su finca, donde se ha celebrado el primer concurso completo de equitación Flor de Lis Horse Trials

La princesa es prima del Rey don Juan Carlos y una de las más distinguidas criadoras de caballos de pura raza árabe

HOLA 4005 Hipica Flor de Lis

Su Alteza Real la princesa doña Teresa de Borbón y Borbón nació con títulos y honores, pero se ganó con trabajo y esfuerzo una distinción de la que puede estar orgullosa: ser una de las más notables criadoras de caballos de pura raza árabe en España y el mundo. Cuando falleció su padre, el infante don Alfonso, en 1964, heredó la yeguada Flor de Lis y comenzó a dedicarse a esta actividad. Con la llegada de sus hijos, la princesa y su marido, Íñigo Moreno de Arteaga, marqués de Laserna, establecieron su base cerca de la capital, en la finca ‘El canto de la cruz’, en el término de Colmenar Viejo.

HOLA 4005 Hipica Flor de Lis©JAVIER ALONSO
Doña Teresa de Borbón y Borbón posa para ¡HOLA! con sus caballos durante la celebración del concurso completo de equitación Flor de Lis Horse Trials.

“Los Reyes estuvieron en la inauguración de estas instalaciones y luego han venido a distintos acontecimientos familiares”, recuerda doña Teresa, que es prima del Rey don Juan Carlos. Hoy, la finca ‘El canto de la cruz’, a treinta minutos de plaza de Castilla, es una ‘catedral’ de la hípica, con instalaciones punteras y de alto rendimiento para concursos completos de equitación. La princesa y su familia organizan allí eventos deportivos y ponen a disposición de federaciones, clubs y equipos sus instalaciones. Este fin de semana, fueron los organizadores y anfitriones de la primera edición del Flor de Lis Horse Trials, un concurso completo, con 153 jinetes y amazonas compitiendo durante dos días. Celebrado al aire libre y siguiendo los protocolos sanitarios, el torneo puso a prueba a caballos y jinetes, ya que este tipo de certamen incluye pruebas de doma, salto y cross.

Doña Teresa y su marido, Íñigo Moreno de Arteaga, marqués de Laserna, han posado para ¡HOLA! con sus cuatro hijas y algunos de sus nietos durante el certamen

El concurso completo de equitación tiene un origen aristocrático y muy británico, ya que lo creó el duque de Beaufort en sus dominios, Bádminton House, en el siglo XIX. Hoy, sigue siendo la cita ecuestre más importante del Reino Unido. El Flor de Lis Horse Trials ha traído la elegancia de este deporte desde la campiña inglesa hasta la sierra de Guadarrama. Ha sido una gran cita deportiva… y familiar. Lainfanta Elena entregó el máximo premio al ganador de la categoría dos estrellas, el jinete Albert Hermoso Farràs; un trofeo con forma de flor de lis, emblema de los Borbón. Y entre el público se encontraban la princesa Ana de Francia con su hija, Cristina de Borbón-Dos Sicilias, y su nieta Victoria López-Quesada; Simoneta Gómez-Acebo; María Zurita; Susanna Griso, y Vicente del Bosque.

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De izquierda a derecha: Juan Urquijo, Beatriz Moreno Borbón, Lucía Moreno Borbón, Alicia Moreno Borbón, Íñigo Moreno de Arteaga, Teresa de Borbón y Borbón, Íñigo Moreno Borbón, Delia Moreno Borbón, Teresa Urquijo y Clara Moreno Borbón.

“Mis padres eran apasionados de lo ecuestre y nos enseñaron a mi hermana y a mí a montar y amar a los caballos”, apunta doña Teresa, que ha recogido el legado familiar y, con la ayuda de su marido, sus hijos y sus nietos, lo ha engrandecido convirtiendo ‘El canto de la cruz’ en un referente de la hípica. El concurso Flor de Lis Horse Trials, que ha contado con el patrocinio de ¡HOLA!, El Corte Inglés, Bodegas CVNE y Valles del Esla, entre otros, es un nuevo capítulo de esta apasionante historia.

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Doña Teresa y su marido, el marqués de Laserna, posan con cuatro de sus nietos: Juan Urquijo, Lucía Moreno Borbón, Íñigo Moreno Borbón y Teresa Urquijo.

—Alteza, ¿cómo se llega a ser una de las mejores criadoras de caballos de pura raza árabe?

—Supongo que el amor por los caballos y el continuo trato con ellos me han hecho conocerlos cada vez mejor, y el conocimiento es el primer escalón para subir esa escalera.

“Don Juan Carlos ha sido un magnífico y bravo jinete”, reconoce doña Teresa, que ha reunido en su concurso a la infanta Elena, Simoneta Gómez-Acebo, María Zurita y Cristina de Borbón-Dos Sicilias

—Señora, ¿qué puede contarnos sobre la historia de la propiedad?

—La yeguada la fundó mi padre, que era muy aficionado, en la finca ‘La Toledana’, adquirida en mil novecientos cuarenta, cuando regresamos del exilio. Allí viví mi niñez y adolescencia. Al poco de casarme, perdí a mi padre y heredé el hierro. Entonces empecé a criar con dos yeguas que me regaló mi marido. Con la llegada de los hijos se hacía más complicado dirigir una yeguada a ciento cincuenta kilómetros de Madrid y decidimos el matrimonio establecer nuestra base cerca de la capital. Ese es el origen de ‘El canto de la cruz’.

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La infanta Elena y doña Teresa entregando el premio Flor de Lis al jinete Albert Hermoso Farràs.

—Vuestra yeguada se llama Flor de Lis, supongo que por su significado heráldico…

—El hierro, que es una flor de lis, lo diseñó mi padre. Supongo que le pareció distintivo de la familia.

—Ahora, Vuestra Alteza abre la finca para la celebración de Flor de Lis Horse Trials. ¿Por qué este concurso es tan especial?

—Se llama ‘completo’ porque verdaderamente reúne toda la actividad ecuestre: se compone de una primera parte de doma clásica, una segunda de campo a través, símil de carrera en la Naturaleza con obstáculos fijos y con tiempo limitado, en una distancia de dos kilómetros y medio, y termina con un típico concurso de saltos.

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María Zurita.

—¿Ha sido difícil organizar este certamen en medio de una pandemia?

—Siempre supone esfuerzo organizar cualquier evento cuando se desea hacer las cosas bien y se ha resuelto con la dedicación de toda la familia. Al aire libre, la pandemia condiciona algo menos.

—Señora, ¿cómo ha sobrellevado los meses de pandemia, confinamiento y restricciones a la movilidad?

—Recluida aquí, en ‘El canto de la cruz’, con la alegría de los hijos y nietos los fines de semana y los caballos todos los días.

HOLA 4005 Hipica Flor de Lis©JI VISERAS
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Arriba, Cristina de Borbón-Dos Sicilias, Simoneta Gómez-Acebo, Alicia Moreno Borbón y Delia Moreno Borbón. Abajo, de izquierda a derecha, Cristina de Borbón-Dos Sicilias; la princesa Ana de Francia, duquesa viuda de Calabria; la princesa Teresa de Borbón-Dos Sicilias, y Victoria López-Quesada.

—¿El mundo de la cría de caballos es un mundo de hombres?

—No es un mundo de hombres, es un mundo de aficionados. ¿No recuerda a la olímpica Beatriz Ferrer Salat y a Marta Ortega? En Madrid hay un importante centro hípico desarrollado por Marta Botín y yo he sido presidenta de la Asociación Española de Caballos Árabes durante veinticinco años.

—La familia Borbón siempre ha sentido pasión por los caballos, ¿verdad? ¿A qué se debe?

—Los Borbón y todas las familias dependían del caballo como transporte, para todos era necesario. En España, Isabel II organizó una expedición a Oriente para traer los mejores sementales árabes y ese es el origen del ‘Libro registro español’, el más antiguo del mundo. Alfonso XIII mantenía una cuadra bajo el nombre de Duque de Toledo y don Juan Carlos ha sido un magnífico y bravo jinete.

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La presentadora Susanna Griso, que acudió con su amiga María Zurita.

—Muchos creen que la hípica es para unos pocos. ¿Cuál es vuestra opinión?

—El caballo ya no es un medio de transporte, sigue siendo necesario en determinadas actividades en el campo y puede ser objeto de deporte; criarlo es actividad ganadera. Para el mundo urbano es siempre complicado porque reconocerá que las ciudades se han entregado a los automóviles.

—Señora, ha sido juez internacional y representante española en asociaciones internacionales. ¿Cómo se compatibiliza con ser ama de casa?

—Los viajes no eran de mucha duración, aunque a veces muy lejanos, pues he estado durante años juzgando campeonatos en Nueva Zelanda, Australia, África del Sur y América, pero la mayor parte sucedían en Europa. El ama de casa tricotaba en los aviones ropa para los hijos.

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Vicente del Bosque, que acudió con su mujer, Trinidad López; dos de sus tres hijos, Vicente y Álvaro, su nuera, Arola Pérez, y su nieto, Vicente.

—Vuestro padre, el infante don Alfonso, fue heredero al Trono durante unos años, hasta que nació el príncipe Alfonso, primogénito de Alfonso XIII. ¿Se recuerda la anécdota en la familia?

—En casa se hablaba poco de eso, pues mi padre era muy niño. He oído mucho más sobre la Reina María Cristina, abuela queridísima de quien él era el nieto mayor. Como anécdota curiosa puedo contarle que heredó del Rey Francisco su colección de Quijotes, pero cuando entró en su posesión con la mayoría de edad quedaban solamente dos y de poca importancia. Años sin vigilancia en unas estanterías de palacio resultaron ser demasiado tentadores.

—Conoce a Reyes, Jeques y Sultanes, ¿cómo es tratar con ellos?

—No es lo mismo Reyes que Jeques. A pesar de que las mujeres no tienen protocolo entre musulmanes, cuando he estado en los países árabes para juzgar sus campeonatos la buena educación por ambas partes ha sabido siempre salir airosa.

—Señora, desciende de Reyes, Emperadores, infantes y archiduques. ¿Qué significa ser real?

—Una responsabilidad grande y una mayor exigencia de lealtad.

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