Sara Carbonero e Iker Casillas

Finaliza (con buenas noticias) el año más difícil de Sara Carbonero e Iker Casillas

La pareja ha atravesado varios baches de salud en este 2019, complicados momentos que han superado fuertes y unidos

por hola.com

El 2019 ha sido sin duda un año de retos para la familia de Sara Carbonero e Iker Casillas. La pareja ha afrontado una situación complicada, en lo que se refiere a la salud, que ha superado fortalecida y mirando al futuro con ilusión y optimismo. En estos reveses han contado con todo el apoyo y amor de los suyos y se han volcado el uno en el otro, apoyándose muy unidos siempre en cada paso del camino. Esta fortaleza y positividad a la hora de mirar al futuro se ha reflejado en los pensamientos y palabras que se han dedicado el uno al otro y que han compartido con quienes les siguen. Fue en primavera cuando se inició la que quizá haya sido la etapa más complicada en su vida. El 1 de mayo, Iker Casillas tuvo que ser ingresado de urgencia tras sufrir un infarto mientras entrenaba con el Oporto, equipo en el que milita, una noticia que la periodista conoció mientras estaba en España, grabando una de sus entrevistas para Deportes Cuatro.

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“Afortunadamente todo ha quedado en un susto. Muchísimas gracias por todas las muestras de cariño y preocupación. Como me decía hoy una buena amiga, la vida tiene a veces esa extraña manera de recordarnos celebrar cada latido" reflexionaba Sara tras lo ocurrido. Debido a lo ocurrido, el deportista tuvo que abandonar los terrenos de juego, ocupando un puesto nuevo en la directiva del club mientras se concentraba en su recuperación. Pocos días después del ingreso de Iker, sufrían otro varapalo: la periodista era intervenida de un cáncer de ovario. Ella misma habló del diagnóstico con valentía: "Cuando aún no nos habíamos recuperado de un susto, la vida nos ha vuelto a sorprender. Esta vez me ha tocado a mí, esa dichosa palabra de seis letras que todavía me cuesta escribir. Hace unos días en una revisión, los médicos me vieron un tumor maligno de ovario y ya he sido operada. Todo ha salido muy bien, afortunadamente lo hemos pillado muy a tiempo pero todavía me quedan unos meses de lucha mientras sigo el tratamiento correspondiente. Estoy tranquila y con la confianza de que todo va a salir bien. Sé que el camino será duro pero también que tendrá un final feliz".

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En una comparecencia pública unos días más tarde, Iker comentaba cómo se encontraban: “Estamos bien, estamos bien y seguimos recuperándonos”. Sara compartió durante los meses siguientes muchos sentimientos y sensaciones, impregnadas siempre de optimismo y positividad. "De repente las cosas más cotidianas y banales del mundo han dejado de serlo para convertirse en instantes únicos y mágicos", decía. La pareja se centró en su familia y recibió el apoyo incondicional de amigos como Isabel Jiménez que, pese a la distancia, estuvo cada vez más cerca. 

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El momento de celebrar buenas noticias llegó hacia finales de año. Iker se volvía a calzar las botas para jugar al fútbol, aunque no de manera profesional, sino por ocio. "El camino está siendo abrupto pero se avanza. Continuaremos en la senda. Queda menos", señalaba el deportista, a lo que Sara rápidamente le respondía con un corazón y una frase llena de esperanza: "Ya estás llegando a la meta". Ella misma celebraba poco después el final de su tratamiento, tal y como confirmó ¡HOLA! "Está guapísima" decía su amiga Isabel Jiménez. El futuro de Sara y su marido se presenta cargado de ilusiones, no cabe duda. La periodista mira al 2020 con planes de “bodas y despedidas de soltera”, más “un viaje pendiente y un concierto”. Compartía además unas palabras de Mario Benedetti que hacía suyas: “Vivir la vida y aceptar el reto, recuperar la risa, ensayar el canto, bajar la guardia y extender las manos, desplegar las alas e intentar de nuevo,celebrar la vida y retomar los cielos".

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La periodista, con estos planes en mente y esas ganas de "volar" mostraba cómo empezaba a retomar viejas rutinas como la práctica de Pilates, mientras que Iker retomaba algunos compromisos públicos. Ese "re-comenzar", así lo definía Sara, en el que no pierden la sonrisa con la que afrontan el año que está por venir.

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