3.270 millones de euros. Es la astronómica cifra que, en 2014, el tribunal de Ginebra determinó que el magnate Dmitry Rybolovlev tenía que pagar a su exmujer, Elena Rybolovleva, en el que se bautizó, por razones obvias, como el "divorcio más caro de la historia". A pesar de que esta cantidad se redujo meses después a 565 millones de francos suizos (489 millones de euros), el oligarca se ha visto obligado a desprenderse de algunas de sus más preciadas posesiones, algo que afecta también a su espectacular colección de arte.
El multimillonario de 50 años, dueño del club de fútbol AS Mónaco, logró hacerse con 37 obras maestras en las que invirtió cerca de 2.000 millones de euros. Ahora, Dmitry Rybolovlev ha decidido desprenderse de una de las joyas de la corona de su impresionante colección: el cuadro Salvador Mundi de Leonardo Da Vinci, el último lienzo del artista que quedaba en manos de un propietario privado.
La obra saldrá a subasta en Christie's, Nueva York, el próximo 15 de noviembre como un lote especial dentro de la Noche de Subasta de Arte Contemporáneo y de Posguerra. Desde la casa de subastan informan de la relevancia de este lienzo: "Es una pintura de una de las figuras más icónicas del mundo realizada por el artista más importante de todos los tiempos", asegura. Su valor estimado es de 100 millones de dólares, unos 85 millones de euros.
Dmitry Rybolovlev y su exmujer contrajeron matrimonio en Chipre en 1987, instalándose en Ginebra ocho años más tarde. “Una hermosa historia de amor digna de las mejores novelas rusas”, tal y como la describió Elena en una entrevista con el diario Bilan. Su escabrosa separación también ha sido digna de novela: ella sufrió seguimientos por parte de detectives privados y fue detenida y puesta posteriormente en libertad en Chipre acusada de robar un anillo de diamantes valorado en 25 millones de euro
Por si fuera poco, Dmitry Rybolovlev se encuentra también inmerso en una batalla legal con el marchante de arte Yves Bouvier, a quien denunció en 2015 por haberle engañado en su acción de intermediario para la adquisición de los cuadros, acusándole de cobrarle cantidades muy superiores al valor real de las obras.