La difícil situación de Javier Mariscal, el 'padre' de Cobi: 'Me arruiné, no lo supe ver'

El diseñador gráfico tuvo que cerrar su estudio por suspensión de pagos y ahora nadie le llama para trabajar

por hola.com

El diseñador Javier Mariscal, a quien todos recordarán por ser el creador de Cobi, la mascota de los Juegos Olímpicos de Barcelona, no atraviesa uno de sus mejores momentos. Sabe bien lo que significa el éxito, es uno de los grandes nombres del diseño gráfico español. La especialidad de Javier Mariscal es el dibujo, pero es un artista multidisciplinar.

Durante su trayectoria profesional ha asumido diferentes retos como el diseño global de un hotel de lujo y la creación y dirección de la película de animación Chico & Rita. Asimismo ha creado las identidades visuales para el partido socialista sueco, Socialdemokraterna, y el centro de diseño y arquitectura Lighthouse en Glasgow. En 1999 recibió el Premio Nacional de Diseño que concede el Ministerio de Industria y la Fundación BCD y que reconoce su trayectoria profesional. Su carrera ha sido avalada internacionalmente, en 2009, el Design Museum de Londres organizó una exposición sobre su trayectoria titulada Mariscal Drawing Life.

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Hubo un tiempo en el que el diseñador rechazaba trabajos, pero ahora la crisis ha podido con su estudio que tuvo que cerrar por suspensión de pagos. “Me arruiné, no lo supe ver. Cuando llegó la crisis lo primero que me dije a mí mismo fue: bah, vaya tontería”, ha contado a la revista digital de actualidad Gurb. “Creo que todo empezó a ir mal una primavera a partir del 2008. Pensé: bueno, no importa, siempre nos ha salvado algún proyecto de China, de Japón, de Corea, de Brasil. Ya pasará, ya saldrá algo. Pero no. Nunca en el estudio habíamos despedido a nadie, tener que romper esa norma, ver que no había dinero para pagar las nóminas y además verlo cuando ya era un desastre, o sea, no saber verlo venir…”, añade.

En su estudio trabajaban alrededor de cuarenta personas y señala que eran como una familia. “Hubo que hacer un ERE de esos, tuve que empezar a hablar con abogados, se me cruzó también con una historia de desamor y entonces tuve que acudir a un psicólogo, tomar pastillas…”, asegura. “Entré en una depresión muy gorda y bueno, poco a poco vas saliendo de la depresión, pero claro, de la depresión, no de lo otro, no del problema con el trabajo”, cuenta en la entrevista.

Reconoce que se encuentra en una “situación precaria, precaria económicamente” y que tiene problemas para “vivir el día a día”. “A mí no me importa, sé vivir perfectamente con nada, tengo amigos, puedo vivir en sus casas y no soy nada consumista, pero tengo hijos y eso es lo que te pesa mucho”, asegura. En estos momentos, su prioridad es su familia: “Quieres que a tus hijos no les falte de nada, quieres pagarles un colegio que esté bien y que en el futuro, si quieren, puedan ir a la universidad, o si tienen que ir al extranjero puedan ir”, añade.

Mariscal asegura que está haciendo frente a esta realidad como una “ducha de humildad”. “Yo creo que siempre he tenido mucha suerte, he sido muy mimado, he tenido buenísimos proyectos en mi vida, muy bien pagados, y todo el dinero siempre lo he distribuido, por decirlo de alguna manera, entre la gente que trabajaba en el estudio. He tratado de ser lo más generoso posible y nunca he hecho un apalanque”, dice.

Además, revela que tiene escasas posesiones. “Ahora la Vespa que tengo la he puesto a nombre de mi hija para que no me la quiten y es la única propiedad que tengo”, dice. “No tengo trabajo, estoy más contemplativo porque no hay nadie que me llame y entonces tengo que contemplar las nubes porque no tengo trabajo”.

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