LA CARA B DE LA CIUDAD

He visitado Oporto una decena de veces y estos son lugares menos turísticos que me harían volver una y otra vez


Desde galerías de arte en antiguas carnicerías hasta coquetas terrazas en jardines resguardados, las antigüedades, la buena cocina y la creatividad se dan de la mano en un redescubrimiento de la ciudad.


Largo da Pena,Ventosa, Oporto, Portugal© Shutterstock
15 de enero de 2026 - 19:00 CET

Ya has subido y bajado las escaleras de la Livraria Lello, cruzado el puente Dom Luis I por arriba y por abajo, probado la francesinha y disfrutado de las vistas desde la Torre dos Clérigos. Has esperado pacientemente para subir al tranvía que lleva hasta Foz, admirado los azulejos de la estación de São Bento y paseado por el renovado Mercado do Bolhão. Si aún así has decidido volver, es que sabes a la perfección que la Ciudad Invicta ofrece mucho más. Un mundo de tiendas de artesanos, restaurantes que no hacen reserva, tiendas de antigüedades, boutiques con recuerdos únicos, librerías donde se saluda con calidez y pequeños bares donde apurar el día con una copa. Otra forma de reenamorarse (y querer repetir una tercera vez).

Quinta da Macierinha, Oporto, Portugal

UN PASEO DELICIOSO POR LA BAIXA 

Iniciar un recorrido por el Oporto menos conocido en la puerta de la Sé parece de lo más contradictorio, pero no es así. Siguiendo la bajada natural desde el lugar, hacia la derecha, pronto aparece el Largo da Pena Ventosa, una plaza de coloridas casas donde apetece quedarse a mirar un largo rato. El laberinto del barrio do Barredo sigue bajando hacia la Ribeira encontrando joyas como el nº4 de la Rua de São Miguel, un edificio cuyos azulejos, que cubren la fachada representando la coronación de la Virgen María, podrían pertenecer al monasterio de São Bento da Vitória, traídos hasta aquí para protegerlos durante el sitio de Oporto en el siglo XIX.

A Sandeira do Porto, Oporto, Portugal© @asandeira
A Sandeira do Porto.

Para comer hay que saber esquivar todas las trampas para turistas. Arrinconado en una callejuela que asciende desde la Ribeira, con un puñado de mesas y una barra abierta, el restaurante Taberna d’Avó promete platos auténticos, sin concesiones. Para un bocado rápido y una buena opción para llevar, el muy pequeño local de A Sandeira do Porto (@asandeira) es ideal, con sus cremas,  bocadillos únicos (el de sardinas es un must) y bebida a precios razonables. 

O Cozinha das Flores, Oporto, Portugal
El equipo de O Cozinha das Flores, dirigido por el afamado Nuno Mendes.

Algo más elegante espera a unas calles, el restaurante Cozinha das Flores (cozinhadasflores.com), con la coctelería Flôr como puerta de entrada, ambos dirigidos por el afamado Nuno Mendes. Cocina abierta, brasa y mucha historia en cada plato en los bajos del bonito hotel The Largo (thelargo.com). Con el estómago contento toca seguir disfrutando de los pequeños secretos de la ciudad, y uno de ellos es la Livraria da Baixa, fundada en 1922 pero con un concepto moderno y polifacético donde los libros conviven con café, vino, petiscos y música. A pocos pasos se encuentra otra librería, la Chaminé da Mota (@pedrochamine), con láminas, pósters, libros y alguna que otra reliquia entre objetos curiosos que hacen sentir el lugar como un gabinete de curiosidades.

Parque das Virtudes, oporto, Portugal© Shutterstock
Parque das Virtudes.

ENTRE CALLES Y JARDINES 

Saliendo un poco del circuito más turístico, puedes recorrer algunas calles con encanto que no suelen salir en las guías, como la rua dos Caldeireiros, la rua Belomonte o la de Tomás Gonzaga. Aquí las fachadas siguen mostrando sus azulejos castigados, las tiendas de barrio resisten y alguna que otra señora se asoma al balcón a ver el trasiego de Oporto. Desde aquí es imprescindible acercarse al Jardim das Virtudes, un parque histórico dispuesto en terrazas por el paisajista José Marques Loureiro que cuenta con una alameda perfecta para ver los atardeceres y tomar un café a buen precio. Dentro de los bellos jardines, en la Cooperativa Árvore, se encuentra Bosco Porto (bosco.pt/) un bar restaurante tranquilo con panorámicas envidiables y a pocos pasos de la Torre dos Clérigos.

Oporto, Portugall

Pero si estos jardines te parecen llenos, el Horto das Virtudes, un jardín botánico bastante desconocido, con senderos serpenteantes y un buen refugio del bullicio también es agradable de recorrer. Además, aquí se conserva el imponente ginkgo biloba, el ejemplar más grande de su especie en Portugal, catalogado como árbol monumental. Acorde al romanticismo que se respira en los jardines y parques de la ciudad emerge el Museo Romántico (museudoporto.pt/estacao/museu-romantico), ubicado en la Quinta da Macierinha, una casa de campo del siglo XVIII con mobiliario de época donde ver la que fue casa del rey Carlos Alberto de Cerdeña durante su exilio. 

Una buena opción para merendar si se ha abierto el apetito de tanto caminar es entrar en Rota do Chá (rotadocha.pt), una casa de té de lo más bohemio con más de 300 variedades de lugares como China, Laos y Kenia. Su verdadera joya también se viste de verde, y es que en su patio trasero se esconde un jardín sombreado con un Buda como guardián y el sonido de la naturaleza en medio de la ciudad. 

Stay Wise + Bardo Creative Ground, Oporto, Portugal© @bardocreativeground_
Stay Wise + Bardo Creative Ground, un 'showroom' inspiracional.

Stay Wise + Bardo Creative Ground, oporto, Portugal
Piezas de diseño de Stay Wise + Bardo Creative Ground.

DONDE VIVE LA CREATIVIDAD

El barrio de las artes de Oporto no es Alfama, pero no tiene qué envidiarle. No muy lejos de la casa de té se encuentra Stay Wise + Bardo Creative Ground (@staywise), un espacio donde funciona una agencia de comunicación, una tienda de revistas especializadas y un showroom inspiracional con piezas de diseño seleccionadas, una propuesta creativa de lo más interesante. Aquí se inicia la rua Miguel Bombarda, alrededor de la cual se distribuye todo un ecosistema de galerías, grafitis, bares modernos y también zapaterías y tiendas de ropa donde se cruzan expats, turistas y locales. 

Circus Network, oporto, portugal© @circusnetwork
Circus Network.

Una parada obligatoria para los amantes de la ilustración es Ó!Galeria (ogaleria.com), que vende piezas de diferentes autores con una amplia gama de precios y también hacen presentaciones y exposiciones. Hermano de este es Ó!Cerâmica (ceramica.ogaleria.com), dedicado a talleres y estudio. No muy lejos se encuentra Circus Network (circusnetwork.net), una agencia creativa, galería de arte, tienda y espacio de coworking perfecto para hacer comunidad o adquirir piezas de artistas de todo tipo. Y si hay ganas de descansar, el bar O Genuíno (@genuino.porto) cambia su carta cada semana y tiene un buen surtido de vinos naturales para abrir boca. 

Flow, restaurante, Oporto, Portugal© @flowrestaurant
Restaurante Flow.
Taxca, Oporto, Portugal© @taxca
Taxca.

Dejando atrás la calle de tiendas de Cedofeita, se abre un triángulo donde se concentra el famoso barecillo de estudiantes de Aduela (@aduelabar), la coqueta tienda-taller Oficina Gato Bravo (@oficinagatobravo) de ilustración, cerámica y decoración y el mercadillo de antigüedades de los sábados en la plaza de Carlos Alberto. Las calles que escalan desde aquí hasta la plaza da República están llenas de anticuarios, como O Sótão da Tia Becas (@osotaodatiabecas), custodiado por su bella mascota, a tan solo unos metros de Máquinas de Outros Tempos (maquinasdeoutrostempos.pt/onlinestore), una tienda de cámaras analógicas de segunda mano. Pero también de restaurantes elegantes, como Flow (flowandco.pt),  opciones de comida tradicional portuguesa, como Taxca (@taxca), y para tomar un buen vino, como FUNQ Natural Wine Bar (@funqwine).

Patio Bonjardim, oporto, portugal© @patio_bonjardim

Hay que caminar hasta la rua do Bonjardim para encontrarse con negocios que se reinventan, como O Pretinho do Japão (opretinhodojapao), una mercearia tradicional de los años 50 que no solo vende bacalao seco, sino que también esconde un jardín secreto con cafetería en su patio trasero. Otra sorpresa espera a quienes llegan al final de la curiosa ferretería BFG (bfg.pt), que también es una tienda de muebles de segunda mano y un café con un muy buen (y asequible) menú de mediodía. A dos calles, la tienda de discos y vinilos de Louie Louie (louielouie.pt), con sus estética vintage, hace que sea irresistible llevarse un recuerdo a casa. 

Fábrica Coffee Roasters, oporto, portugal© @fabricaporto
Fábrica Coffee Roasters.

UN BARRIO QUE RENACE

Bonfim no gozaba de la mejor reputación ni tampoco del mejor aspecto hasta hace unos años. Sin perder su alma, en su vuelta a la vida conviven dos mundos: el barrio tradicional portugués y la nueva ola creativa que lo ha transformado. Tras un café inigualable en Fábrica Coffee Roasters (@fabricaporto) junto a la estación de São Bento toca subir las calles de esta zona donde aún pueden verse pescaderías locales, como Peixaria do Padrão o carnicerías repletas de locales, como Talho Center Carnes. 

Galería Ocupa, Oporto, Portugal© @galeria_ocupa
Galería Ocupa.

La rua do Bonfim y la do Heroísmo es un reflejo de la convivencia entre fruterías y lugares como la Galería Ocupa (@galeria_ocupa), instalada precisamente en un antiguo talho (carnicería) que conserva el toldo donde se lee Santo Talho, las arcas frigoríficas y los ganchos de carnicero, reconvertidos en soportes para videoarte. Cercano es el Centro Comercial Stop (@centroculturalstop), que no es una galería de tiendas al uso, sino un lugar construido en los años 80 cuyas antiguas tiendas se han transformado en estudios de ensayo para músicos, un lugar curioso donde escuchar baterías, guitarras y voces mientras se disfruta del arte urbano que lo salpica.

A diez minutos a pie hay otra joya del diseño, el Espaço Mira (miragalerias.net), una galería de fotografía y arte contemporáneo que detonó el renacimiento de este barrio, pues nació en almacenes centenarios y se ha convertido en uno de los espacios culturales más interesantes de Oporto. No se queda atrás, a pesar de ser lugar de descanso, el Cementerio Monumental do Prado do Repouso, un museo al aire libre de arquitectura neogótica, granito y mármol donde destacan las sepulturas de cineastas, pintoras y poetas.

Vila Foz Hotel, oporto, portugal© @vilafozhotel
Vila Foz Hotel.

NO SOLO LA PLAYA DE OPORTO

Imposible irse de la interesante ciudad portuguesa sin recorrer de nuevo Foz, pero con otra mirada. Quienes se quieran ahorrar el tranvía 1 de Ribeira (aunque entiendo que sea irresistible) tienen líneas de bus más asequibles que permiten ver otra parte de la ciudad y llegar del mismo modo al Jardim do Passeio Alegre, repleto de arboledas y el viejo Chalé Suiço. Es habitual que quienes se acercan aquí no abandonen la línea de costa, el faro de Felgueiras y poco más, pero Foz tiene potencial de sobras. Quizá lo mejor para empezar sea darse un festín en Casa de Pasto da Palmeira (@casadepastodapalmeira) o mancharse los dedos en Brusco Burguer (brusco.pt), pero las calles del interior también tienen propuestas, como el sushi de Wish (chefantoniovieira.com/wish/pt). 

Bar Tolo, Foz, Oporto, Portugal© @bar.tolo185
Bar Tolo.
Bar Tolo, Foz, Oporto, Portugal© @bar.tolo185
Delicias gastronómicas del Bar Tolo.

Adentrarse desde aquí entre las tortuosas calles de casitas apiñadas por donde se cuelan los rayos de sol y ondea la ropa tendida es un imperativo. Este tranquilo barrio residencial por donde, aún no sé cómo, consiguen moverse los coches, desemboca como el río en una playa amparada por el Forte de São João y casas elegantes que dejan ver cómo las fortunas de otras épocas no eligieron cualquier lugar para asentarse. Entre ellas se encuentran lugares con bellas terrazas, tanto inferiores como superiores, como el Bar Tolo (@bar.tolo185), con vinos y petiscos a un suspiro de la arena, o delicias locales, como el Tentações no Prato, donde la promesa de unos rissóis de camarão hacen salivar. 

Confeitaria Tavi, oporto© @taviconfeitaria
Confeitaria Tavi.

La Avenida da Sra. da Luz también está repleta de zapaterías, tiendas de ropa, joyerías y concept store que desembocan en la famosa Confeitaria Tavi (tavi.pt/confeitaria) con casi un siglo de vida reafirmando la calidad de sus postres. Seguir hacia Matosinhos promete una velada gastronómica de postín en primera línea de playa en lugares como el japonés Ichiban (ichiban.pt) o el estrella Michelin Vila Foz (vilafozhotel.pt/es/vila-foz), un broche ideal para un viaje diferente y, por qué no, un momento perfecto para buscar fecha para una visita más a la ciudad.

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