De Loyola a Elizondo, excursiones para disfrutar a menos de una hora de San Sebastián


En Donostia siempre hay algo nuevo por descubrir, una ciudad de cine que merece una visita (o muchas más) cada año, pero si vas con tiempo también merece la pena que reserves un hueco para alguna de estas escapadas.


Pasai Donibane, Pasajes de San Juan, Guipúzcoa© Shutterstock
11 de enero de 2026 - 7:30 CET

En la costa o en el interior, estas excursiones son el complemento perfecto a una visita a la capital vasca. Después de pasear por La Concha, perderte por el casco Viejo, ir de pintxos por sus muchas de tabernas o de compras por el ensanche, tras visitar el Kursaal o subir al monte Igeldo… aún quedan cosas por hacer. Porque el encanto de San Sebastián es indiscutible, pero también lo es que estas excursiones son un gran complemento y si estás por allí, yo que tú no me las perdería.

Jardín de esculturas en el museo Chillida Leku, Hernani, Guipúzcoa© Shutterstock

CHILLIDA LEKU: EL BOSQUE DE ESCULTURAS

DISTANCIA: 6 kilómetros (10 min.)

Si ya has visitado El Peine del Viento, en San Sebastián, es hora de hacer una corta excursión que lleva hasta Hernani para conocer un espacio apasionante: el Chillida Leku. Un lugar donde se funden arte y naturaleza y que el propio Eduardo Chillida concibió como una de sus grandes obras; un museo donde conectar y crear un vínculo con ellas. Chillida Leku no es un museo al uso, sino más bien el proyecto personal de vida de un artista único donde encontrarás un enorme caserío junto a un jardín de 11 hectáreas donde se salpican aquí o allí obras de gran formato que se integran con el paisaje a la perfección. No dejes de pasar por Lurra Café (museochillidaleku.com/visitanos/lurra-cafe/), un espacio gastronómico dentro del museo centrado en el producto kilómetro 0 y saludable.

Santuario de Loyola en Guipúzcoa© Shutterstock

SANTUARIO DE LOYOLA

Distancia: 44 kilómetros (45 min.)

En Loyola todo está pensado para impresionar al visitante, desde el gran parque situado entre el santuario y el Urola, hasta la monumental escalinata que da acceso al templo. Obra del primer barroco español, posee una fachada de 150 metros de largo, a la que se accede por un pórtico curvo con tres grandes arcos y en su interior una rotunda cúpula de 65 metros de altura y 20 metros de diámetro. Junto a la basílica, en una torre medieval de cuatro plantas, se conserva la casa natal de San Ignacio. El santuario de Loyola forma parte de la Ruta de los Tres Templos, que une los tres santuarios más imponentes de Guipúzcoa: Loyola, barroco, en la localidad de Azpeitia; La Antigua, románico, en Zumárraga; y Aránzazu, contemporáneo, en Oñate.

Iglesia de Santa María La Antigua de Zumárraga, Guipúzcoa© Shutterstock

ZUMÁRRAGA

Distancia: 56 kilómetros (45 min.)

Poniendo dirección al interior, la carretera discurre paralela al río Urola por una profunda garganta hasta llegar a esta población que guarda uno de los templos más bellos de Guipúzcoa. Situado en la ladera sur del monte Beloki, Santa María de Zumárraga, también conocida como La Antigua, llama la atención del visitante: primero por su ubicación, dominando el valle del Alto Urola y con magníficas vistas; luego por su exterior, austero; y la gran sorpresa aguarda en el interior, donde aparece un bosque de columnas y una asombrosa cubierta de madera de roble. 

Pasai Donibane, Pasajes de San Juan, Guipúzcoa© Shutterstock

PASAJES DE SAN JUAN

Distancia: 11 kilómetros (15 min.)

Esta localidad marinera asomada a la ría de Pasajes posee un espléndido conjunto de casonas de los siglos XVI y XVII, casas-palacio y casas-puente. La plaza de Santiago, frente al mar, es su fachada más reconocible, con balconadas de madera pintadas de diferentes colores y terrazas en las que sentarse a tomar un txakoli y un pintxo de bacalao. Al otro lado de la ría, cruzando en lancha, se encuentra San Pedro y la factoría marítima y museo Albaola, donde se puede contemplar la construcción del ballenero San Juan. Las visitas son guiadas.

Zumaia y el geoparque de la Costa Vasca© Shutterstock

GEOPARQUE DE LA COSTA VASCA

Distancia: 34 kilómetros  (40 min.)

En el Geoparque de la Costa Vasca, el tramo litoral que discurre entre Zumaia y Deba es un santuario geológico del planeta. Los estratos de sus imponentes acantilados relatan la historia de la tierra desde hace 60 millones años, incluida la extinción de los dinosaurios. En la ruta del flysch no hay que dejar de asomarse a la ermita de San Telmo de Zumaia,  el mejor mirador, y descubrir este y los otros pueblos de postal del recorrido, como Deba y Mutriku.

Parque Natural de las Peñas de Aya© Shutterstock

PEÑAS DE AIA 

Distancia: 25 kilómetros (38 min.)

No sobrepasan los 850 metros de altura, pero las Peñas de Aya regalan una de las mejores vistas de la cordillera Cantábrica. Este parque natural se extiende entre Oiartzun e Irún en Guipúzcoa y Lesaka en Navarra. Una ruta por él, a pie o en coche, va descubriendo numerosos caseríos y vacas, ovejas y caballos pastando en libertad. Bajo sus tres cimas, Irumugarrieta, Txurrumurru y Errolbide, destacan frondosos bosques. Por uno de estos se inicia la subida más recomendable a las peñas, empezando en el collado Elurretxe, señalizada con marcas verdes y blancas, es apta para todos los públicos hasta alcanzar la cima del Irumugarrieta. Continuar hasta las otras dos cumbres ya exige mayores conocimientos. El otoño es el mejor momento para visitar este parque por el colorido de sus bosques. En la zona se encuentran también monumentos megalíticos como Oianleku y Egiar, pues estamos en una de las zonas con mayor abundancia de restos megalíticos del País Vasco.

Parque Natural de Pagoeta, Guipúzcoa© Shutterstock

PARQUE NATURAL DE PAGOETA

Distancia: 25 kilómetros (30 min.)

A tan solo media hora en coche de San Sebastián y apenas 15 minutos de localidades tan conocidas como Zarautz o Getaria se encuentra este espacio natural protegido en el que encontramos un jardín botánico con especies de todo el mundo, una antigua ferrería, molinos de agua e importantes huellas prehistóricas, como dólmenes y túmulos. Para comenzar a descubrirlo lo mejor es acercarse al caserío Iturraran, del siglo XVIII, donde está el centro de interpretación del parque e informarnos de las posibles rutas. Las hay sencillas y circulares –de 2,8 kilómetros hasta 25 kilómetros– y otras lineales. Es interesante la visita a la ferrería y los molinos de Agorregi, instalaciones hidráulicas construidas en el siglo XVIII y en la actualidad en funcionamiento.

Elizondo, uno de los pueblos más bonitos de Navarra© Shutterstock

ELIZONDO

Distancia: 63 kilómetros  (1 h.)

Ponemos rumbo a Navarra para conocer la capital del valle del Baztán, muy próxima a San Sebastián. Una bella localidad que sorprende, primero, por el entorno natural que la rodea, pero también por sus casas señoriales, sus palacios y su animado ambiente. Tomando como punto de partida la plaza de los Fueros, donde se levanta el ayuntamiento, se van descubriendo el palacio de Arizkunenea, el palacio Duate, la iglesia de Santiago… Desde que la escritora Dolores Redondo recreó en este lugar la Trilogía del Baztán, muchos son los que llegan hasta este bello pueblo para ir descubriendo con las novelas en la mano todos sus rincones.

Antiguo puerto de San Juan de Luz, Francia© Shutterstock

SAN JUAN DE LUZ 

Distancia: 33 kilómetros (38 min.)

Al fondo de una cerrada bahía, entre Biarritz y la frontera con España, encontramos la ciudad vasco-francesa que mejor ha sabido conservar su perfil marinero. Cualquier paseo por San Juan de Luz debe comenzar en su pintoresco e histórico puerto, para luego perderse por el barrio de La Barre e ir descubriendo casas llenas de tipismo y palacios como la Maison Louis XIV o la Maison de l’Infante. La rue Mazarin enlaza con el entramado de vías peatonales del centro histórico, donde se levanta la iglesia-fortaleza de San Baptiste, en la comercial rue Gambetta. Bordear su coqueta playa por el paseo marítimo, a la que asoman elegantes chalés, y probar sus famosos macarons son otros de los imprescindibles para no perderse en esta bella localidad costera.

Puerto de Mutriku, Guipúzcoa© Shutterstock

MUTRIKU Y DEBA

Distancia: 48 kilómetros (50 min.)

La costa guipuzcoana esconde pueblos tan bonitos como Mutriku, famoso por sus palacios y casas-torre que se levantan en las estrechas y empinadas calles del casco histórico, por su puerto, uno de los más antiguos de Guipúzcoa y por las preciosas vistas de la montaña y el mar desde sus barrios de Laranga y Galdona. Deba posee una interesante iglesia, la de Santa María, y en su paseo marítimo se ven fósiles de hace 105 millones de años, cuando este territorio estaba sumergido en el mar.


Plaza de Hondarribia, Guipúzcoa© Shutterstock

HONDARRIBIA Y EL MONTE JAIZKIBEL

Distancia: 22 kilómetros (25 min.)

El tramo costero donde el monte Jaizkibel se hunde en el Cantábrico es uno de los más bellos de Guipúzcoa. Es la montaña más alta de toda la costa y una de las montañas costeras más prominentes de Europa. Los límites de este monte los marcan los 20 kilómetros de costa entre la ría de Pasaia y la bahía de Txingudi, ya en Hondarribia, que se pueden recorrer por la llamada ruta Talaia. En Hondarribia no hay que perderse el casco antiguo amurallado, el castillo de Carlos V –actual Parador–, el barrio de la Marina, la playa y tomar unos pintxos en la calle San Pedro. Si nos apetece también podemos cruzar a Francia en barca, hasta Hendaya son 10 minutos de trayecto y allí pasear por su bonita playa.

Sidra© Shutterstock

SIDRERÍAS DE ASTIGARRAGA

Distancia: 6  kilómetros (13 min.)

En San Sebastián hay numerosas sidrerías, pero las más tradicionales y populares se encuentran en Astigarraga, a 6 kilómetros. La sidra acompaña el menú típico que se sirve en todas ellas, compuesto por tortilla de bacalao, bacalao frito, chuletón y, de postre, membrillo y nueces. Entre las más antiguas, la sidrería Petritegui (petritegi.com) o Bereziartua (bereziartuasagardoa.com), con la quinta generación al frente de cada establecimiento; también clásicas Astarbe (astarbesagardotegia.com) o Alorrenea (alorrenea.com).

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