Se despidieron hace unos meses y este viernes 9 de enero, los protagonistas de Machos Alfa, la comedia de Netflix creada por Laura y Alberto Caballero, regresan en su cuarta temporada. Una mirada ácida sobre la crisis de la masculinidad contemporánea protagonizada por cuatro amigos en plena deconstrucción personal y social.
En esta nueva entrega, los machos alfa deciden que la mejor manera de afrontar la temida crisis de los 40 es hacerlo en compañía. Así que alquilan un piso juntos y convierten la amistad en su refugio frente a divorcios, retos de la paternidad e inevitables tropiezos en su proceso de deconstrucción. Entre campamentos y nuevos y sorprendentes modelos familiares, los protagonistas comprueban que compartir techo no es tan fácil como pensaban… ni siquiera durante unas vacaciones en Punta Cana.
No es República Dominicana, sino Madrid, con sus calles, bares, terrazas y espacios icónicos de la capital, el principal escenario de la serie, aunque Pedro, Luis, Raúl y Santi, los cuatro amigos –que interpretan Fernando Gil, Fele Martínez, Raúl Tejón y Gorka Otxoa, respectivamente–han viajado a muchos más lugares de España para rodar otras escenas. Desde Ibiza, donde grabaron momentos de la segunda temporada en una villa de lujo en Ibiza con acceso directo al mar, al parque temático de PortAventura, elegido para la despedida de soltera de Luz Ferreiro (Kira Miró), pareja en la ficción de Raúl Tejón, que entrará en crisis para acabar comprometido con Marimar (Marta Hazas).
Los protagonistas también pasaron un fin de semana inolvidable en plena naturaleza del valle de Sant Daniel. Un espacio natural cerca de la ciudad de Girona, a unos 10 minutos en coche, con senderos, bosques y fuentes de agua que atraviesa el río Galligants y en el que se encuentra Can Ferriol, una preciosa masía catalana que no solo es real (la puedes ver en el quinto capítulo de la tercera temporada), también está disponible para alquilar con un grupo de amigos (naturaki.com) y, como los personajes de la exitosa serie, pasar unos días con todas las comodidades. La reservaron Luis y Esther (Raquel Guerrero) para su escapada romántica, que acabó por convertirse en grupal al sumarse el resto de la pandilla.
Grandes ventanales, una restauración al detalle respetando la construcción original del siglo XVII, cocina abierta a un gran salón y 7 habitaciones tematizadas en sus dos plantas, cada una haciendo alusión a una famosa leyenda de Girona.
Como la masía es enorme –puede acoger a 20 huéspedes–, hay grandes espacios para todos, desde una sala con futbolín a una biblioteca, un gran porche para comer al aire libre si el tiempo acompaña o si no chimenea para refugiarse al calor de la lumbre.
La masía está situada en una extensa finca de 6000 metros cuadrados en la que se encuentra la piscina, el campo de fútbol, el columpio, la cama elástica... y hay zonas ajardinadas, plantas aromáticas y unas preciosas vistas al atardecer.
“El valle de San Daniel nos parecía, con la diversidad de los colores de los cultivos, una de esas ruedas de la fortuna pintadas de colores elementales (...) pasábamos rozando los muros, con ventanas enrejadas, de un convento encalado" (...). Este es un valle fino, de una dulce caída goticizante, abrigado y elegante”, escribió Josep Pla sobre este entorno. Siguiendo una ruta circular sencilla de unos 4 kilómetros se pueden ir descubriendo sus bosques, campos y fuentes históricas –la de Pericot, la del Hierro…–, tomando el camino del río Galligants, que cruzan pequeños puentes de piedra, y asomándose a varios puntos desde donde se ven las montañas de Les Gavarres y el casco urbano de Girona a lo lejos.
A 15 minutos en coche (menos de 5 kilómetros de distancia) queda el monasterio de Sant Daniel, un lugar de oración y de hospitalidad, de arte e historia. Lo fundó en el siglo XI la condesa Ermessenda y el conde Ramon Borrell y desde entonces ha sido habitado por una comunidad de monjas benedictinas. El primer sábado de cada mes se ofrece una visita guiada que recorre la iglesia, el claustro medieval, la antigua cocina, la bodega… que explica la historia y la vida del monasterio. También cuenta con una hospedería para alojar a aquellas personas que deseen dedicar unos días a la oración, al trabajo o hacer un retiro.
















