Bahía de Grama, junto a la costa de Vlora, en Albania

DESTINOS EMERGENTES

La Riviera albanesa, el secreto mejor guardado de Europa

El que fuera hasta hace poco el país más desconocido del continente europeo se ha convertido en los últimos años en un destino emergente. De ahí el interés que ahora despierta conocer sus ciudades y fortalezas medievales, sus montañas y lagos inmensos, y, sobre todo, su hermoso litoral, una riviera así llamada por la influencia italiana, pero, sobre todo, por la luz y la alegría de sus calas, pueblos y playas.

por Carlos Pascual

¿CÓMO LLEGAR?

La puerta de entrada más usual al país es el aeropuerto Madre Teresa (la santa de Calcuta, que era albanesa) de Tirana. Aunque algunas compañías que operan charters pueden aterrizar en Vlora, al sur del país, puerta grande de la llamada «riviera albanesa». Una zona mucho menos concurrida que su vecina Grecia, por lo que en verano es una magnífica opción para los que buscan destinos nuevos y poco conocidos.

Si se llega a través de la capital, habrá que dedicar algún tiempo a esta ciudad trepidante que por días, casi por horas, cambia su perfil, sumando colosos de cristal y diseño vanguardista a los severos edificios que levantó el fascismo italiano (el cual llegó a incorporar Albania al propio reino de Italia).

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UNA RUTA POR LA COSTA

En dirección a la costa, enseguida se llegar a la ciudad de Durres, que conserva algunos restos romanos, como el circo, y playas kilométricas de arena negra con resorts donde alojarse. Pero es bajando hacia el sur donde el mar Adriático irá adoptando tintes mediterráneos. Será obligado hacer un alto en Apollonia (albania.al/destinations/apollonia/), urbe de la antigüedad clásica declarada por la Unesco Patrimonio de la Humanidad. Los vestigios son muchos (templos, odeón, teatro, hipódromo…), pero hay que destacar además un excelente museo de sitio que guarda los hallazgos obtenidos a lo largo de años de excavaciones.

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A hora y media en coche de esta ciudad queda Vlora, que es todo un mundo. Por la importancia estratégica que tuvo en el pasado, y porque ahora es un emporio turístico y trampolín obligado hacia las playas del sur. La ciudad respira un ambiente vacacional (aunque no carece de monumentos y museos), con un larguísimo paseo marítimo que bordea una bahía muy cerrada, merced a una península y algunas islas que la convierten en una especie de bolsa marina. Junto a Vlora se encuentran las ruinas de la antigua ciudad de Orikum, protegidas por cierto por decenas de búnkeres de cemento abandonados.

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LAS PLAYAS DEL SUR

Continuando hacia el sur, se llega al llamado «balcón de Llogara», un amplio mirador sobre un soberbio acantilado desde el cual se divisa ya buena parte de las playas del sur. Llogara es además un parque natural de espesa vegetación, que muchas familias albanesas eligen para pasar sus vacaciones en complejos sumidos en pleno bosque. En el litoral, se suceden a partir de ahí las calas de agua turquesa, cuevas marinas, acantilados y pueblos que han mantenido su aspecto tradicional. Y la misma luz clásica de la vecina Grecia y la isla de Corfú, que preside el horizonte y casi podría alcanzarse a nado.

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La capital de toda esa costa vacacional es la ciudad de Saranda, unida a Corfú a través de ferries. La ciudad dispone de una amplia oferta hotelera para todos los bolsillos y es uno de los destinos favoritos de parejas en luna de miel. Hay playas urbanas chicas pero muy apetecibles, como Central o Liman. Pero hacia el norte hay muchas otras como Bunec, Kakome o Krokey, despejadas y con aguas cristalinas. Más concurridas, sin embargo, son las orillas de la península de Ksamil, o de Porto Palermo.

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A muy poca distancia hacia el sur están Butrint y las ruinas de la antigua Buthrotos, una especie de Troya albanesa amparada por la Unesco en su lista de Patrimonio.

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También es patrimonio universal la ciudad de Gjirokastra, a una hora hacia el interior, con callejas otomanas empedradas y tejados de lajas de piedra, cuna de dos paisanos muy distintos: el dictador Hoxha (que naturalmente mimó y protegió a su patria chica) y el escritor albano más célebre, Ismail Kandaré, que en 2009 recibió el premio Príncipe de Asturias de las Letras.

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PARA EL DESCANSO

Si buscamos alojamientos en nuestra ruta por la «riviera albanesa» hay magníficas opciones en Vlora como el Paradise Beach Hotel (paradise-beach.vlore.hotels-al.com) o en el hotel Liro (hotel-liro.com), frente al mar. Con todas las comodidades y buena relación calidad-precio, el Regina (reginacity.al). En Saranda, en el moderno cuatro estrellas Brilant (brilanthotel.com) y para familias, el hotel Bahamas (hotel-bahamas.sarande.hotels-al.com).

LA GASTRONOMÍA ALBANESA

La mejor elección en Vlora para degustar pescados y mariscos frente al mar es el restaurante Joni Vlora (facebook.com/RestorantJoniVlore/). Tradicional, mediterránea y marinera, la Taverna Te Lilo (taverna-te-lilo.business.site).

En Saranda, comida sencilla con productos frescos en Haxhi (facebook.com/RestaurantHaxhi/) y variedad de pescados, en La Petite (Rruga Butrinti).

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