Giethroorn-holanda

Giethoorn, la bucólica mini Venecia holandesa

Todos los encantos campestres de los Países Bajos se dan cita en este encantador pueblo situado a 130 kilómetros de Ámsterdam que parece de otro tiempo. Sus canales, flores y pájaros dictan su vida cotidiana, que fluye de lo más apacible.

por MARÍA FLUXÁ

En la provincia de Overijssel, en el norte de los Países Bajos, aguarda la que los folletos turísticos se empeñan en llamar la Venecia verde, aunque esta bucólica localidad la verdad es que no necesita comparaciones. Si un único lugar representase la campiña holandesa, romántica y líquida, ese sería Giethoorn.

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Para los asiáticos, es un destino mitificado y son muchas las parejas de jóvenes que viajan especialmente a él para hacerse sus fotos de boda en barcas cubiertas de flores. Eléctricas y silenciosas, son el mejor modo de moverse por esta romántica localidad que nació en el siglo XIII, cuando unos monjes del Mediterráneo se instalaron en estas tierras, creando una red de canales, de los que se servirían para transportar la tundra y dejando las casas aisladas en pequeñas isletas, accesibles solo en barca o a través de puentes.

En barcas, pero más tradicionales, de madera e impulsadas mediante una especie de pértiga, llamadas punters, se mueven los habitantes de Giethoorn. Todavía hoy se construyen y su proceso de fabricación se puede admirar en sus dos astilleros artesanales.

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Pero esta bonita localidad también podemos descubrirla a pie, cruzando sus 180 curiosos puentes de madera mientras disfrutamos de un privilegiado paisaje de juncos, magnolios en flor y frondosos árboles, granjas donde no faltan los carneros con hermosos cuernos enrevesados (los que dan nombre a la localidad), y las preciosas casas tradicionales con techo de paja y cuidados jardines.

En la entrada a Giethoorn es donde se encuentra el núcleo histórico, enrevesado y encantador. Recorrerlo sin más compañía que el canto de los pájaros es una verdadera delicia. El final del pueblo, en cambio, a unos cinco kilómetros, acoge en torno a un gran canal el llamado centro, con su iglesia, cafés, museos y tienditas locales de artesanía. Pese a que los vehículos no sean el medio de transporte más idóneo, una carretera comunica el pueblo de punta a punta.

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EN BICI POR EL GRAN HUMEDAL

Los canales en esta región neerlandesa pueden también descubrirse en el cercano Parque Nacional Weerribben-Wieden. Un lugar único, pues es el mayor humedal de agua dulce del norte de Europa. A pesar de su apariencia salvaje y silvestre, es un lugar modelado por el hombre y sus necesidades, perfecto para recorrer también en bici. Desde antiguo se recogía la turba y con ella se fabricaban pequeños ladrillos tanto para construir caminos como para calentar las pequeñas casas tradicionales. Todo ello puede aprenderse en su centro de interpretación, donde se comienza la visita. Después, desde una barca, vale la pena dejarse llevar para contemplar un paisaje ancestral de juncos, aves y mariposas.

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Y MÁS ALLÁ…

Como contrapunto a la naturaleza, en la zona también se encuentran pequeñas ciudades repletas de secretos, como la hanseática Zwolle, a 30 kilómetros de Giethoorn. Con su forma de estrella, vale la pena acercarse a esta animada ciudad universitaria no solo para descubrir sus iglesias y museos, también por sus tiendas –imprescindible la librería Waanders in de Broeren en lo que fue una iglesia gótica– y su gastronomía.

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GUíA PRÁCTICA

Dónde dormir

En Giethoorn hay varios hotelitos y bed & breakfas, como Mol Groenewegen (molgroenewegen.nl), pero una de las mejores recomendaciones es el hotel Dames van de Jonge (dedamesvandejonge.nl), que data de 1953 y corre a cargo de la tercera generación de la familia propietaria. Con 23 maravillosas habitaciones, ofrece un trato amable y muy servicial y además acoge la oficina de turismo. También cuenta con dos granjas en el pueblo para viajeros que busquen la experiencia campestre más auténtica.

Dónde comer

En Giethoorn, en el restaurante orgánico del hotel Dames van de Jonge (dedamesvandejonge.nl), en el Relaix Chateaux De Lindehof (restaurantdelindenhof.nl) y en De Grachthof (restaurantgrachthof.nl). Además, el pueblo tiene varios cafés con terraza como Vonder Café y Smits Paviljonen (smitspaviljoen.nl).

En Zwolle son parada obligada la panadería De Stads Bakker, el Espresso Bar Maling, Pistache, que acoge también un concept store, y Food Boutique, conocido por sus delicatessen; pero, sobre todo sus restaurantes estrellados: The Librije (librije.com) y The Librije’s Zusj (restaurantspectrum.com).

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