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Kyushu: la isla donde nació Japón

Si hoy el viajero llega a Japón por Tokio y Kioto, durante dos mil años la principal puerta de entrada fue la isla de Kyushu, cuna de la civilización japonesa. La capital es Fukuoka, una ciudad moderna que presume de unos restaurantes callejeros muy curiosos: los yatai. Y luego están Beppu, la ciudad de las fumarolas y los onsen, y Nagasaki.

by DAVID GRANDA

Estamos a más de mil kilómetros al suroeste de Tokio. De hecho, Corea del Sur está mucho más cerca y Shangai se encuentra a una distancia similar de la capital japonesa en la otra orilla del Mar de China. Por eso durante 2.000 años Kyushu fue la puerta de entrada a Japón del resto de Asia y se asocia a la isla con los orígenes de la civilización japonesa.

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La capital de la isla, Fukuoka, es una ciudad moderna pero si se rasca un poco enseguida exhibe el legado de ese intercambio milenario de culturas extranjeras. Y donde menos lo esperas. En la cocina, por ejemplo. Aquí nacieron los platos de soba y udon que ahora son el origen de numerosos restaurantes en Occidente que los sirven como si fueran pizza o hamburguesas. Ocurrió curiosamente en un templo, el Jotenji, con un jardín fabuloso que se puede visitar, y de aquí se exportaron al resto de Japón. El primero que los cocinó fue el monje budista Enni Ben'en, que rescató la receta primitiva de la China continental. Otro de los templos principales es Tochoji, con la estatua de madera del Gran Buda de Fukuoka más grande de Japón.

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Precisamente la gastronomía ofrece uno de los lugares más interesantes de la ciudad: los yatai, unos restaurantes callejeros con butacas para poco más de una docena de comensales. En Fukuoka hay que cenar aquí al menos una vez. Llegas, si ves un asiento disponible te sientas y como no te vas a entender con el cocinero que gobierna tras la barra le señalas alguno de los platos para que lo cocine delante de ti, normalmente yakitori o los famosos Hakata ramen.

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Los barrios de Nakasi y Tenjin reúnen buena parte de los más de 200 yatai censados. Tienen horario canalla, abren todos los días hasta bien entrada la madrugada y lo suyo es hablar con los vecinos de barra, normalmente muy animados, aunque el idioma no ayude.

Otra de las tradiciones con más historia (en concreto una de más de 700 años) es un festival y se celebra durante la primera quincena de julio, el Hakata Gion Yamakasa. Se trata de un singular desfile de carrozas gigantes consagrado al santuario Kushida.

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La isla de Kyushu es la tercera en tamaño de Japón y no se reduce a Fukuoka. Beppu, a 150 kilómetros de la capital, es una ciudad fantástica emplazada sobre un infierno de fumarolas. Es famosa en todo Japón por sus múltiples onsen, los baños termales de origen volcánico. Hay cerca de 3.000 fuentes con propiedades químicas variadas que producen más de 100.000 litros de agua al día, y que sumergen la ciudad en una gran nube de vaho.

A Nagasaki se le asocia con el triste recuerdo de la bomba atómica lanzada por el ejército estadounidense el 9 de agosto de 1945 durante la Segunda Guerra Mundial. Se encuentra en la costa oeste a dos horas en shinkansen (el tren bala o de alta velocidad) de Fukuoka. El Museo de la Bomba Atómica es una visita tan aconsejable como el Parque de la Paz, construido en el hipocentro de la explosión, que fue aérea, como en Hiroshima. La bomba estalló a 500 metros en el cielo de Nagasaki y mató a 75.000 civiles en unos pocos segundos. El museo exhibe una réplica de Fat Man, como la llamaron los soldados norteamericanos.

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Nagasaki, no obstante, tiene sus propias maravillas, como los Glover Gardens, la antigua propiedad del aventurero escocés del siglo XIX Thomas Blake Glover con vistas a la bahía.

Si Kyushu es la cuna de la civilización japonesa, Kitakyushu lo es de sus váteres. En la segunda ciudad más grande de la isla se halla uno de los museos más interesantes del país. No es el Kitakyushu Manga Museum (que también), sino el TOTO Museum, un divertido y artístico recorrido por la historia de una firma que revolucionó la manera de ir al baño de los japoneses en 1917.

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GUÍA PRÁCTICA

CÓMO LLEGAR
La veterana aerolínea Finnair (finnair.com) acaba de inaugurar en mayo la conexión entre España y Fukuoka vía Helsinki (aeropuerto clave en los vuelos entre Europa y Asia), con tarifas que varían en función de la temporada. Hay que estar atentos en la página web a las ofertas de la clase business, muy recomendable por sus comidas gourmet, con unos menús de autor creados por los mejores chefs finlandeses.

DÓNDE DORMIR
En Fukuoka en el Nishitetsu Hotel Croom Hakata (n-inn.jp). Tiene una ubicación privilegiada junto a la estación de tren y cuenta con dos estupendos restaurantes, el Giardino y el Jako Kujira, que son una muestra excepcional tanto de cocina japonesa contemporánea como occidental (y que sirven además el desayuno). Un hotel nuevo, de reciente apertura, que destaca sobre todo por sus estupendos baños tradicionales japoneses, perfectos para iniciar al viajero en el arte de los onsen.

En Nagasaki, en el Best Western Premier (bestwesternpremier.com). Se encuentra a apenas cinco minutos a pie de la céntrica estación de tren y dispone de hasta cuatro interesantes restaurantes, dos de ellos ubicados en lo más alto del rascacielos que aloja al hotel. Muy buena mesa con unas envidiables vistas de la bahía de Nagasaki. Con un poco de suerte podrás coincidir con una boda tradicional japonesa.

DÓNDE COMER
Además de los yatai repartidos por Fukuoka y del restaurante, en Beppu merece la pena visitar el Sachi No Kura (kurodaya.info), un hermoso restaurante tradicional con sus reservados de madera y sus camareras con kimono clásico. Entre sus especialidades destaca Bungo Beef, una carne muy apreciada.

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