Un crucero por las aguas del Nilo

Con los templos faraónicos a sus orillas, el padre de todos los ríos ejerce de columna vertebral de Egipto y presume de haber enmarcado una de las civilizaciones más espléndidas del mundo antiguo. Te animamos a embarcarte en un crucero por sus aguas.

by hola.com

Las Pirámides de Giza, el templo de Karnak o los de Abu Simbel. Pocos escenarios pueden resultar tan sorprendentes como los que se descubren al subirse a un barco o a una faluca –embarcación a vela tradicional- y, especialmente al atardecer, navegar entre Luxor y Aswan por el lento fluir de este gran río –el más grande del mundo, después del Amazonas- que abre una fértil brecha de labrantíos en pleno desierto. A sus orillas, la belleza colosal de los templos faraónicos le confieren al concepto de eternidad su sentido más plástico.

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Para comenzar, lo más acertado es admirar el escenario desde un punto privilegiado, y para ello nada más propio que alojarse en el Old Cataract Aswan, erigido en 1899 frente a la isla Elefantina. Las evocadoras vistas desde este hotel en el que la mismísima Agatha Christie escribió parte de Muerte en el Nilo son, sin ninguna discusión, impagables. Si no es así, siempre queda el consuelo de tomar algo en su sublime terraza. Todo sea por contemplar la panorámica.

Siguiendo la leyenda de los grandes faraones, el recorrido por este valle de tonalidades verdes y anaranjadas va descubriendo los centros más importantes del Alto Egipto, un auténtico paraíso para los apasionados a la arqueología: el complejo de Karnak, uno de los mayores conjuntos sagrados del mundo y que acoge el templo del dios Amón, donde poder asistir a un espectáculo de luz y sonido o simplemente pasear por su Avenida de las Esfinges; el de Luxor, el más elegante de los edificios faraónicos, construido bajo Amenofis III y ampliado por otro gran constructor, Ramsés II.

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Más allá, en uno de los más atractivos paisajes del Nilo, el de Kom Ombo es un insólito templo que estaba consagrado a dos divinidades: Horus el Grande y Sobek, el dios de cabeza de cocodrilo; mientras el de Edfú pasa por ser el mejor conservado de la época tolemaica: sus edificios son ejemplos perfectos de la arquitectura sagrada del antiguo Egipto.

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Rumbo a Asuán, donde termina el valle del Nilo, los campos cultivados en los meandros del río dan paso a anchas riberas arenosas que antes marcaban el límite de la civilización y ahora reservan nuevas sorpresas antes de emprender la imprescindible excursión al complejo faraónico de Abu Simbel (mandado levantar por Ramsés II y desplazado de su ubicación original en los sesenta, cuando la construcción de la gran presa de Aswan): el Nilómetro de Asuán, la isla Elefantina, el templo de Filae, el obelisco inacabado, el Museo de Nubia…

Pero para conocer el valle del Nilo, otro punto de partida indiscutible, cómo no, es El Cairo. En la capital de Egipto, la metrópolis más grande de África y el centro urbano del mundo árabe, Oriente y Occidente se unen en una fusión del pasado, presente y futuro que da lugar a una mezcla fascinante. Nada más llegar, lo primero que hay que hacer es hacer una peregrinación a las grandes Pirámides de Giza, la única de las siete maravillas de la Antigüedad que todavía se conserva. Una visita a las cámaras funerarias del interior de las Pirámides, el Museo del Barco Solar y el espectáculo de luz y sonido ante la esfinge ofrece una visión inolvidable de la singular cultura de la época de los faraones.

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La necrópolis real de Saqqara no es menos importante, en ella unas obras de arte pioneras nos hablan de la riqueza y el espíritu creador que existió en la vecina Menfis, la primera capital del Imperio Antiguo. Entre lo más destacado se incluyen la Pirámide Escalonada de Zoser, las abundantes ,ascabas con una fantástica decoración en relieve y el Serapeum, el lugar donde yacen los sagrados toros Apis.

Una corta excursión lleva a Dahshur, un lugar bastante tranquilo, lejos de las multitudes, donde se erigió por primera vez una tumba monumental con forma de pirámide perfecta. De vuelta al moderno centro de El Cairo, se impone la visita al Museo Egipcio, que atesora miles de preciados objetos de la antigüedad y, en particular, el legendario tesoro de Tutankamón.

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GUÍA PRÁCTICA

Cómo llegar
Vuelos directos a El Cairo desde Madrid o Barcelona, a partir de unos 380 € con Egyptair e Iberia. La mayorista Dynamic Tours ofrece, aparte de itinerarios a medida, tours básicos desde 755 € que incluyen el descenso por el Nilo con visitas a los lugares más importantes; también ofrecen extensiones al Mar Rojo, a la zona copta (Santa Catalina y otros monasterios) y al desierto occidental.

Cuándo ir
En verano, las temperaturas oscilan entre los 26 y los 41°, por lo que si se decide ir en esta época, se deberán a hacer las visitas muy temprano. La mejor temporada es de octubre a abril, cuando las temperaturas oscilan entre los 11 y los 30°.

Cómo moverse
Los cruceros, de mayor o menor categoría, organizan excursiones a los templos. Habrá que indagar si están incluidas en el precio o si habrán de contratarse en destino. Los barcos que recorren el Nilo van desde el gran crucero de lujo hasta las dahabiyas, unas embarcaciones más pequeñas que suelen reservarse para viajes más exclusivos, o las faluccas, naves a vela sin camarotes que suelen alquilar los viajeros jóvenes.

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Dónde dormir
Por supuesto, en el Old Cataract Aswan. En Luxor, de estilo igualmente colonial, el Old Winter Palace, erigido en 1886. Y en El Cairo, el Four Seasons Hotel at Nile Plaza.

Dónde comer
Durante los cruceros están incluidas todas las comidas a bordo, aunque convendrá hacer una escapada a restaurantes tan recomendables como el Sofra (90, Mohamed Farid street) o el 1886 del Old Winter Palace, en Luxor, o, en Asuán, la terraza del popular Nubian House (detrás del hotel Basma) o el Aswan Moon (Corniche el-Nil). En El Cairo, los restaurantes más chic son el Buda Bar (en el Hotel Sofitel El Gezirah), La Bodega (Zamalek), el Club 35 (cerca del Four Seasons First Residence) y el Sequoia (53, Abou El Feda, en Zamalek). Más turísticos son el Café de los Espejos y el Naguib Mahfouz (ambos en el Bazar de Khan el Khalili) y el Felfela.

La ruta
Una travesía por el Nilo con sabor decimonónico es la que ofrece el barco Sudan. Al parecer la compañía Seti está rehabilitando el Memnon, el barco, rebautizado en la ficción como Karnak, en el que se rodara Muerte en el Nilo. A Abu Simbel hoy se suele llegar en autobús o avión, aunque también es posible hacerlo en barcos que surcan el lago Nasser.

Más información
Turismo de Egipto

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