La bahía de Sidney en llamas

En la ciudad más grande de Australia el Fin de Año poco tiene que ver con la tradicional estampa de la ‘blanca Navidad’. Aquí es verano, una perfecta ocasión para broncearse o comprar el último modelito en moda surfera, pero también para disfrutar de su animado ambiente y, cómo no, brindar con champán viendo los impresionantes fuegos artificiales que dan la bienvenida a 2011.

by hola.com

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Viajar a Sidney durante su verano es encontrarse con un crisol de culturas dispuestas a disfrutar, pero especialmente la noche de Fin de Año, cuando se congregan alrededor de la bahía más de un millón de personas. Aquí se rompen los esquemas, porque la Navidad está muy lejos de ser blanca, como parece que manda la tradición; más bien al contrario, lo que se lleva es lucir un magnífico bronceado. Y cuanto más negro, mejor. Además, no son los típicos regalitos navideños para la familia los que se vienen buscando, sino el último grito en moda surfera. Modelitos que se pueden encontrar en las tiendas de las callecitas que hay tras la mítica playa de Bondi, la mejor zona de compras; como en Tuchuzy, donde se ha visto más de una vez a Kylie Minogue haciéndose con los últimos estilismos playeros.

Durante el día 31 de diciembre los espectáculos se suceden desde mediodía con espectáculos y conciertos por toda la ciudad, pero es a partir de la caída del sol cuando la animación es total. Todo comienza con la ceremonia Indigenous Smoking y el magnífico espectáculo de pirotecnia Family Fireworks desde los barcos del puerto, al que sigue el Harbour of Light Parade, un bellísimo desfile de más de 50 veleros iluminados que proyecta una imagen sin igual de la bahía.

Al llegar la medianoche a Sidney, nueve horas antes que a España, la ciudad disfruta con uno de los espectáculos pirotécnicos más fascinantes y famosos del mundo, donde fuegos artificiales lanzados desde los barcos, los rascacielos y desde el Puente del Puerto realizan extravagantes figuras que inundan la ciudad de mil colores.

Es en este escenario donde se ubica uno de los hoteles más recomendables para alojarse en Sidney, el Blue, situado en un edificio único de madera que mezcla a la perfección tradición con un ambiente moderno y elegante. Los huéspedes pueden elegir entre un centenar de encantadoras habitaciones, entre las que sobresalen las tipo loft. Ubicado en el muelle de Woolloomooloo, en el lujoso puerto deportivo, disfruta de unas espectaculares vistas del distrito financiero y comercial, la bahía y el Jardín Botánico Real. Hace tres años este vanguardista hotel boutique fue ganador de la Lista Dorada de la revista Condé Nast Traveler.

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