Fantasía romántica en Baviera

Érase una vez un príncipe y una princesa que acompañados por el Danubio emprendieron una romántica ruta por algunos de los lugares más hermosos de Alemania... ¿Queréis ser los protagonistas de este cuento? La ciudad medieval de Rothenburg o el castillo de Neuschwanstein os esperan para cumplir vuestro sueño.

by hola.com

Por Baviera, al sur de Alemania y en la frontera con Austria y Suiza, discurre uno de los itinerarios turísticos más antiguos y bellos de Alemania, la conocida como Ruta Romántica. Un circuito de 350 kilómetros que une las ciudades de Würzburg, al norte, y Füssen, junto a los Alpes austriacos, y está jalonada de castillos, pueblos e iglesias medievales, palacios barrocos y extensos campos de viñedos que bien parecen sacados de un cuento de hadas.

Un buen punto de partida para comenzar el itinerario, que sigue en buena parte los trazos de una antigua calzada romana que atravesaba el territorio de las actuales regiones de Baviera y de Baden-Württemberg, es la ciudad de Wurzburgo, construida a orillas del Main. Durante siglos fue gobernada por los príncipes-obispos, que la adornaron con magníficos edificios como el de la Residenz, un hermoso palacio que deslumbra por sus aposentos rococó y los frescos de Tiépolo. Si quieres contemplar su imagen más romántica tienes que llegar al puente Alte Mainbrücke, siempre repleto de turistas y estudiantes y adornado con estatuas de santos.

La ruta continúa en Rothenburg ob der Tauber, otra de las ciudades medievales más fascinantes de Europa, donde pasmarse ante sus casas con entramado de madera, fachadas multicolores y empinados tejados, sus plazas –como Marktplatz y Plönlein-, sus torres, sus murallas y sus espectaculares panorámicas, como la que ofrece el imponente edificio gótico y renacentista del Ayuntamiento.

Más allá, la encantadora Dinkelsbühl es una ciudad de postal, perfectamente conservada dentro de sus murallas y anclada en la Edad Media; y Donauwörth, en la desembocadura del Wörnitz en el Danubio, donde merece la pena contemplar la parte más antigua de la ciudad que forma una isla.

La siguiente parada es Augsburgo, la que fuera a finales del siglo XV centro de las altas finanzas europeas gracias a familias como los Welter y los Fugger. El paseo por esta ciudad renacentista debe incluir el Ayuntamiento, con la sala Dorada; la Fuggerei –grupo de viviendas sociales–, con sus casitas que parecen de muñecas, y la catedral, que presume de tener las vidrieras más antiguas de Alemania.

Hasta el bonito pueblo de Schongau, en el salvaje valle del Ammer, hay que llegar para disfrutar del aroma de las montañas, y para visitar, muy cerca de él el convento de Rottenbuch, un monasterio gótico, con un suntuoso interior rococó que nadie pone en duda que fue creado para deslumbrar a cualquier visitante que se acerque a él y la Wieskirche ejemplo máximo de la arquitectura rococó alemana que es Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Tan bello escenario fue el elegido por el rey Luis II de Baviera para construir deslumbrantes castillos en los que encontrar la ansiada soledad que el “rey loco” buscaba. El más espectacular, el de Neuschwanstein, sirvió de inspiración a Walt Disney para crear el de la La Bella Durmiente. Desde su interior se observa una impresionante visión de todo el valle y del castillo de Hohenschwangau, del siglo XII, donde el rey pasó buena parte de su infancia. No queda lejos, el de Linderhof, dotado de unos jardines magníficos.

Los aires alpinos de la ciudad de Füssen, famosa por sus balnearios y sus actividades en la naturaleza, ponen el punto y final a esta ruta cargada de historia, arte y romanticismo. Mucho romanticismo.

GUIA PRÁCTICA

Cómo llegar
Las compañías Iberia y Lufthansa vuelan directamente desde Madrid y Barcelona a Frankfurt y a Munich, desde ambas se puede alquilar un coche para empezar la ruta tanto desde Füssen como desde Wurzburgo.

Más información
Turismo de Alemania

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