Una estrella en Oriente

¿Un viaje de esos de una vez en la vida y un destino espiritual único? En una de las zonas más remotas y bellas del desierto del Sinaí, en Egipto, descubrirás el convento-fortaleza de Santa Catalina. Desde hace casi 1.500 años vigila los accesos al Jebel Musa, el lugar donde, según la tradición, le fueron entregados a Moisés las Tablas de la Ley con los Diez Mandamientos.

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Fue el emperador Justiniano quien, en el año 537, ordenó levantar en este lugar un monasterio fortificado que protegiese los accesos al Sinaí de las invasiones extranjeras. En el siglo XIV vivían dentro de sus muros cuatrocientos monjes, aunque hoy no queda más que unos 25 ortodoxos de la iglesia griega, dedicados a mantener el culto y las instalaciones y a atender a los numerosos turistas que llegan cada día en autobús desde la costa del Mar Rojo.

La carretera asfaltada cruza la península del Sinaí, un bellísimo desierto de montañas de piedra desnuda, y la bisagra que separa el continente africano del asiático. A primera vista, un lugar inhóspito y deshabitado; pero sólo a primera vista. Mil veces conquistado y reconquistado, referencia espiritual para muchos creyentes, este desierto bíblico de piedra y arena es hoy una tierra de contrastes donde se mezcla la historia de las religiones y el turismo de masas, la tradición beduina y los últimos modelos de coches occidentales.

Al recinto se entra por un pequeño portal de piedra, y de repente parece como si lo que hubiéramos cruzado fuera el túnel del tiempo. El peso de los siglos se palpa en cada muro, en cada puerta bizantina, en cada icono ruso. La presencia de la iglesia ortodoxa rusa ha sido también muy importante en Santa Catalina; durante muchos años contribuyó con monjes y dinero a conservar el monumento. En el monasterio hay mosaicos del siglo VI, artesonados de madera originales del primer templo, suelos de mármol incrustado y una variada colección de joyas de arte sacro.

La iglesia de Santa Catalina es la parte principal del monasterio, accesible a los visitantes. Guarda valiosos mosaicos y pinturas de santos y escenas bíblicas. A un costado del templo está la capilla del Arbusto en Llamas, justo en el lugar donde supuestamente Dios habló a Moisés bajo la apariencia de un arbusto en llamas.

Una escalinata que parte junto al monasterio facilita la subida a la cumbre del Jebel Musa, conocido como el monte Sinaí, que aunque no es la cima más alta de este desierto, sí es la más famosa, por ser el lugar donde Dios entregó las tablas de los Diez Mandamientos a Moisés. El poder magnético de la cumbre del Sinaí atrae cada amanecer a docenas de grupos cristianos y miembros de comunidades de todo tipo que suben hasta aquí para entonar cánticos y hacer sus celebraciones.
Muy cerca del monasterio queda Sharm el Seikh, el balneario más famoso de la costa egipcia del Mar Rojo. Situado en el extremo sur de la península, al lado del parque nacional de Ras Mohammed y rodeado de la más absoluta nada, los egipcios han creado en esta bahía de aguas transparentes el paradigma del oasis y del centro vacacional a pie de playa. Aunque no tiene mayor interés arquitectónico o histórico, Sharm el Seikh se ha hecho famoso por los kilómetros de playas que ofrece, por su clima cálido durante todo el año, por unos precios muy competitivos y, sobre todo, por sus fondos submarinos, que permiten disfrutar del mágico mundo de los arrecifes de coral con sólo unas gafas y un tubo.

DATOS PRÁCTICOS

Cómo llegar
No hay vuelos directos desde España, por lo que lo mejor es hacerlo con Egyptair, vía El Cairo.

Accesos al monasterio
Si se viaja de forma individual, lo mejor es alquilar un coche en Sharm el Seikh (www.hertz.com o http://www.e-sixt.com/) tienen bases aquí, entre otras muchas) o apuntarse a alguna de las excursiones diarias de las numerosas agencias que trabajan en la ciudad.

Dónde dormir
En Sharm el Sheik, en la bahía de El Pasha y con categoría cinco estrellas, se localizan el Crowne Plaza Resort, un gran complejo de casitas blancas a pie de playa, con 329 habitaciones y múltiples servicios; el Melia Sinaí, en ras Nasrani, con playa privada, centro de buceo y 197 habitaciones en forma de bungalow, o el Jaz Mirabel Beach, otro gran complejo hotelero a pie de playa, que imita la arquitectura tradicional árabe y ofrece 645 habitaciones en la bahía de Nabq Bay.

En el monasterio de Santa Catalina se encuentra el St. Catherine's Monastery Guesthouse (tel. +20 693 470 353), un alojamiento sencillo y muy básico, pero con una ubicación inmejorable, pegado a los muros del monasterio, con habitaciones dobles con baño y habitaciones múltiples; el Catherine Plaza Hotel es el primer hotel que se abrió junto al monasterio: correcto para pasar una noche, con 168 habitaciones. A través de la web http://www.sinai4you.com/santa/hotels.htm se pueden reservar por correo electrónico éstos y otros alojamiento en el entorno del monasterio de Santa Catalina

Gastronomía
Los mejores restaurantes del entorno del Sinaí están en Na’ama Bay, el centro de Sharm el Sheik, con locales de cocina internacional de todo tipo, desde egipcio a thai o mexicano. Dananeer (tel. +20 69 36 00 321) tiene una variada carta de pescados y mariscos. Abu el Sid es un buen lugar para probar la comida tradicional egipcia; pertenece a una cadena con varios locales en Egipto. Pomodoro (tel. + 20 69 3 600 700) es uno de los italianos más reputados de Sharm.

Más información
Turismo de Egipto

En el desierto del Sinaí no te pierdas....
Un buceo, aunque sea con gafas y tubo, en los preciosos arrecifes de coral del estrecho de Tirán o en el parque nacional de Ras Mohammed. Un paseo nocturno por el Old Bazar, el mercado tradicional de Sharm el Sheik. Una excursión por el interior del desierto del Sinaí, para descubrir las mil formas y colores que puede ofrecer la roca desnuda. La ascensión al monte Sinaí, para ver amanecer o atardecer desde un lugar bíblico.

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