Picnic de gala en el festival de ópera de Glyndebourne

Glyndebourne, en Inglaterra, es uno de los más elitistas festivales de ópera del mundo. Este año celebra su 75 aniversario.

by hola.com Que haya que ponerse un traje de noche o alquilar un esmoquin para asistir a la ópera puede ser hasta cierto punto razonable, pero si además, para ir estrictamente a tono, hay que estar provisto de una cesta de picnic, entonces no hay duda de que se trata de Glyndebourne, probablemente el festival de ópera más snob existente sobre la faz de la Tierra.

Glyndebourne es, en realidad, el nombre de la mansión en el que se celebra. En 1934, el terrateniente John Christie y su esposa, la cantante de ópera Audrey Mildmay, hacían realidad el disparatado sueño, alumbrado tras la visita a los festivales de Salzburgo y Bayreuth durante su luna de miel, de ofrecer en su propia casa las óperas más sublimes del repertorio para sólo un puñado de elegidos. Se estrenaron entonces con dos semanas dedicadas a Mozart, que supusieron nada menos que el resurgimiento de su obra en Gran Bretaña, y desde entonces, aunque en Glyndebourne se lleva a escena a muchos otros compositores, la lírica del niño prodigio de Salzburgo sigue íntimamente ligada al festival.

En plena campiña inglesa, a casi un centenar de kilómetros de la vida cultural de Londres, la excéntrica pareja mandó construir, junto a su residencia estilo Tudor, un teatro con capacidad para 300 invitados, y un escenario más grande que el del Covent Garden o la Scala de Milán. Éste fue sustituido hace quince años por otro que cuatriplicó el número de asientos, aunque el espíritu de Glyndebourne, con el nieto de los Christie oficiando hoy como maestro de ceremonias, sigue siendo bastante fiel al de antaño. Incluido, por supuesto, el célebre picnic que, durante el larguísimo descanso de cada representación, se celebra en los jardines de la mansión, y que a menudo hace olvidar que Glyndebourne es, antes que nada, ópera de calidad en un marco elegante. Un festival en el que han mostrado su talento primeros espadas como Thomas Allen, Roberto Alagna, Teresa Berganza, Luciano Pavarotti, Mirella Freni, Felicity Lott o Montserrat Caballé.

Cierto que hoy no es obligatorio llevarse la merienda, ya que en el recinto han abierto tres restaurantes, pero el ritual de desplegar el mantel sobre un césped inmaculado y sentarse, vestido de gala, a descorchar una botella de champán y picotear unas fresas o los consabidos sándwiches británicos de pepino se antoja como el más exquisito aliño con el que acompañar una inolvidable tarde en la ópera.

Datos prácticos

Cómo llegar
Iberia, British Airways, Air Comet, Ryan Air o Easy Jet son algunas de las compañías que vuelan a Londres desde varias ciudades españolas por incluso menos de 100 € en algunas temporadas. Glyndebourne se encuentra en el condado de Sussex, a 87 kilómetros al sur de Londres, 18 de Brighton y a sólo seis de la pequeña ciudad de Lewes, comunicada por tren con la londinense Victoria Station.
Glyndebourne 2009
El festival de este año, en el que Glyndebourne celebra su 75 aniversario, tiene lugar entre el 21 de mayo y el 30 de agosto, con catorce representaciones de una nueva producción de Falstaff, de Verdi; trece del aclamado Julio César, de Händel, producido en 2005 por David McVicar; doce de The Fairy Queen, de Purcell; dieciséis de Rusalka, de Dvorak; diez de L’elisir d’amore, de Donizetti, y siete de Tristan e Isolda, de Wagner. Las entradas, que se ofrecen en primer lugar a los socios del festival, cuestan entre 11 y 236 €, y pueden adquirirse a través de la página www.glyndebourne.com o en el teléfono 00 44 (1) 273 813813.
Dónde dormir
Tras cada representación, desde Glyndebourne parten autocares para que los visitantes puedan regresar a Londres. Aquí, entre Hyde Park y el barrio de Myfair, el hotel Metropolitan de Park Lane propone uno de los alojamientos más cool de la capital; un diseño del prestigioso Keith Hobbs atendido por un personal en riguroso negro Armani. Si uno prefiere quedarse en las proximidades de Glyndebourne, a apenas una docena de kilómetros se esconde, en plena campiña, el Deans Place Country Hotel, una casa de campo con varios siglos de historia en su haber reciclada como un aristocrático hotel con encanto de apenas 36 habitaciones.
Gastronomía
El descanso de cerca de hora y media entre los diferentes actos de las óperas es el que da pie a los célebres picnics de Glyndebourne. Las cestas de merienda, con champán y picoteos exquisitos, pueden encargarse con antelación a través de la página web del festival. Si se prefiere, también pueden hacerse en ella las reservas para cenar en alguno de los restaurantes del recinto, como el prestigioso y recién remodelado Middle and Over Wallop, o apostar por la cocina más contemporánea del también elegante Mildmay Hall, así como por sus varios bares y terrazas para tomar el té o comer algo ligero.
Más información
En Turismo Británico, www.visitbritain.es, y en www.glyndebourne.com

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