El corazón de Madrid se ha convertido en escenario de una de las reuniones más solemnes con la presencia del príncipe Daniel de Suecia, quien ha puesto el broche de oro a la ocasión con la inauguración de una histórica exposición. Y es que el Museo del Prado albergará una de las muestras más solemnes que se recuerdan, en homenaje a la reina Cristina de Suecia, quien hizo de su propia vida una leyenda que ahora se recordará en cada uno de los destacados rincones de uno de los museos más destacados de la capital. Una reina que hizo de su vida un legado lleno de arte, esculturas y una colección que pasó a formar parte de la Corte Real española. Ahora, la nueva generación de los Bernadotte da inicio a un recorrido que subraya los lazos compartidos.
Los lazos compartidos entre dos dinastías
Ha sido a última hora de la mañana cuando la comitiva de seguridad que transportaba en su interior al heredero al trono de Suecia se adentraba en el centro de la capital. Un momento más que destacado y que ha dejado asombrados a quienes paseaban en ese momento por el Paseo del Prado, pues no todos los días uno se encuentra de frente con quien está llamado a sostener los cimientos de la Corona.
A su llegada, ha sido recibido por diferentes mandatarios de delegaciones españolas, como Miguel Falomir, director del Museo del Prado, quienes han sido los encargados de entregar obsequios al príncipe heredero para dar inicio a una visita que ha comenzado con la Inteligencia Artificial (IA) como engranaje principal, antes de recordar la historia compartida entre el arte de Suecia y la Corona española, por lo que dentro de un momento lleno de recuerdos también había lugar para la propia actualidad que ha contado con una imagen con los alumnos que se encuentran elaborando Cristina Aranda y Ruth Falquinq.
Un comienzo de lo más informal que ha continuado con la asistencia del secretario de Estado para la Unión Europea, dando la máxima relevancia a un recorrido volcado en la muestra dedicada a la célebre monarca. El itinerario ha comenzado en la renovada Sala 74, donde se exhiben piezas fundamentales de la destacada colección de escultura clásica que la reina Cristina reunió en Roma tras su abdicación.
Adquiridas en el siglo XVIII por Felipe V e Isabel de Farnesio para el Palacio Real de La Granja de San Ildefonso, estas obras acabaron integrándose en el patrimonio del Museo del Prado. La visita ha proseguido hacia la Sala de las Musas, espacio que alberga un conjunto de estatuas de mármol del siglo II d. C. que pertenecieron asimismo a la misma reina. Un momento lleno de detalles en el que el príncipe heredero de Suecia, además ha tenido algún que otro comentario al reconocer las obras que un día vistieron los entornos palaciegos de Suecia.








