Desde que el pasado viernes el Departamento de Justicia de los Estados Unidos desclasificó más de tres millones de documentos sobre la investigación de la red de tráfico sexual de Jeffrey Epstein, se viven jornadas negras en la realeza noruega. La presión política, social y mediática crece a medida que aparecen fotos, conversaciones y planes que evidencia que la relación que tenía Mette-Marit con el magnate, que ya había sido condenado por prostitución de menores, era mucho más estrecha y prolongada de lo que ella aseguró. Mientras, los reyes Harald y Sonia, y el príncipe heredero Haakon se ven obligados a aparecer en el Palacio Real de Oslo para cumplir con una audiencia que ya estaba programada. Esta es la reaparición de la familia real noruega mientras la figura de la princesa se derrumba con nuevas revelaciones, que le han llevado a posponer el viaje privado con el que pretendía alejarse del juicio contra su hijo, Marius Borg, que ha comenzado de una forma muy dura para una de las víctimas en el segundo día en el Tribunal del Distrito de Oslo.
Ha sido a las once de la mañana cuando los reyes y el príncipe heredero han reaparecido para recibir a la Gobernadora General de Canadá, Mary Simon, en una audiencia que solo es la primera de las muchas que tienen programadas en una semana que la agenda institucional les obliga a estar más visibles de lo que posiblemente les gustaría. Este encuentro ha quedado sin duda eclipsados por los otros dos temas del día: el fuerte testimonio de víctima que presuntamente fue violada por Marius en la residencia real de Skaugum y la foto de Mette-Marit en bikini que el FBI incautó durante un registro en la isla privada de Epstein.
El FBI incautó una foto de Mette-Marit (tomada en Palm Beach) en la isla Esptein
Uno de los correos encontrados en los archivos de Epstein hablaba de "fotos inapropiadas" de una tal "Mette", un email que casualmente se envió semanas después de que la princesa heredera pasara cinco noches en la mansión de Palm Beach de su "Queridísimo Jeffrey...", así lo contó ella misma en un correo. A día de hoy no se sabe si hay más fotos, pero en las últimas horas se ha encontrado una foto de Mette-Marit en bikini junto a la que, según la prensa noruega, es "la asistente rusa de Epstein". Esa imagen se cree que fue tomada durante esos días de enero de 2013 en los que la princesa -después de despedirse de Haakon de Noruega en la isla de San Bartolomé- voló a Miami para disfrutar de la casa de Epstein con una amiga. Sin embargo, la foto en cuestión, fue incautada por el FBI en uno de los registros que hizo en la casa que el magnate tenía en Little Saint James, la isla en la que, según la investigación, se cometieron muchos de los delitos. La imagen de Mette-Marit estaba junto a la de otras personas famosas, algo que era parte de la estrategia de Epstein, tanto para captar a nuevas víctimas, como para mostrar su escudo y blindaje social, presumiendo de amistad con las élites mundiales.
En las últimas horas, mientras los analistas del país consideran que la Casa Real noruega tiene que actuar con rapidez y el Primer Ministro Jonas Gahr Støre pide que se "aclare el alcance", el Palacio Real de Oslo comunica que la princesa "ha pospuesto el viaje privado" que el príncipe Haakon contó que tenía preparado para tratar de distanciarse del juicio de su hijo mayor, Marius Borg. Un plan que venía encaminado a mostrar que la princesa es una madre preocupada, con sentimientos de culpabilidad y dolida por cómo se le había cuestionado como madre, sentimientos que ella misma explicó en la última entrevista que concedió a la cadena pública.
Esos argumentos han caducado y el viaje no procede. Ahora se analiza qué posibilidades tiene Mette-Marit de restaurar su imagen y el analista real Ole Jørgen Schulsrud-Hansen apuesta que puede darse una depuración de su equipo o lo que viene a ser buscar responsables por su "falta de juicio": "Creo que hay gente que debe irse, ya sea del Palacio o del Ministerio de Asuntos Exteriores. La Princesa Heredera nunca es solo Mette, es siempre es la Princesa Heredera de Noruega".
Lo que es evidente es que el escándalo en Noruega tiene dimensiones épicas: se sienten engañados y escandalizados por una princesa que "escribió públicamente sobre la lucha de las mujeres el mismo año que le preguntó a Epstein si estaba bien sugerirle a su hijo fotos de mujeres desnudas" o que "mantuvo contacto con él durante tres años mientras los periódicos de noruega informaban de que era un multimillonario condenado por pedofilia". Estos dos titulares, que pertenecen a Aftenposten, son una muestra de un clima que no para de empeorar a medida que van buceando en los tres mil archivos que se han publicado por la Ley de Transparencia de los Archivos de Epstein. Eso sin perder de vista que en el 2019, cuando se conoció el vínculo de Epstein con la princesa, ella aseguró que habían coincidido una vez en un tema relacionado con filantropía.
Los sentimientos republicanos se habían triplicado con el "caso Marius" -los 38 cargos, 10 de ellos de naturaleza sexual que ahora se están juzgando-, pero ha sido el "caso Epstein" el que ha venido a dinamitar por completo la imagen de Mette-Marit de Noruega, sobre la que se pone en duda su capacidad para reinar. De momento, el Parlamento Noruego (Storting), que vota la Constitución al principio de cada Legislatura, sigue mostrándose a favor de la monarquía del rey Harald, una familia real que hasta ahora gozaba de un gran respaldo por parte de la ciudadanía. Una apoyo que forma parte de la propia historia de una dinastía que es relativamente joven y que comenzó con un rey electo, Haakon VII, abuelo del actual rey Harald y primer soberano de la Noruega independiente y moderna que nació en 1905.










