La popularidad de Mette-Marit de Noruega ha caído drásticamente después de que se conocieran sus vínculos con Jeffrey Epstein. Una relación con el magnate estadounidense que pone de manifiesto que mantenían un contacto regular y que se ha conocido casi a la vez que arrancaba el juicio contra su hijo, Marius Borg, acusado por 38 delitos, entre ellos 4 violaciones.
La Princesa, quien además padece una enfermedad crónica respiratoria por la que necesitará un futuro un trasplante de pulmón, ha visto como su popularidad está por los suelos. Según una encuesta realizada por In Fact para el periódico noruego VG a 1.030 personas, un 44% opina que no debería convertirse en Reina, mientras que un 32,5% cree que debería seguir siendo futura Reina. Además, el 60,9% respondió que Noruega debe seguir siendo una monarquía, lo que supone una disminución de 11 puntos respecto a la anterior encuesta que este medio realizó en el año 2005.
Este sondeo se ha producido después de que la prensa noruega se preguntara sobre la idoneidad de la Princesa para ser Reina tras los contactos con Epstein que fueron revelados el viernes en una nueva remesa de archivos desclasificados por parte del Departamento de Justicia de los Estados Unidos.
Al mismo tiempo, el porcentaje de quienes creen que Noruega debe convertirse en una república ha pasado del 17% al 27, 4%, más de diez puntos de diferencia, lo que refleja una drástica caída del apoyo a la monarquía entre la opinión pública, que se ha acentuado este último año.
Debate en el Parlamento
En este sentido, el asunto ha llegado al Storting (el parlamento noruego) quien ha abordado, a la vez que la Casa Real se enfrentaba a su mayor crisis de la época moderna, sobre la cuestión republicana. El proyecto de ley que los parlamentarios debían votar implicaba la convocatoria de un referéndum en caso de que así saliera en el Parlamento. No es la primera vez que se plantea a nivel político si el país debe cambiar la organización del Estado, pero nunca en un contexto tan grave como este. Algunos diputados consideran que podría parecer que la Princesa ha engañado al pueblo "pero esto no debe eclipsar el servicio que el Rey ha prestado a Noruega durante toda su vida", se dijo en la Cámara.
Tras mucho debate, la conclusión es que la Casa Real ha sido una fuerza unificadora para el país en tiempos turbulentos y que "mantener la monarquía constitucional que tenemos nos servirá en el futuro". A pesar de eso, muchas voces políticas consideran que el Storting debería debatir sobre la cuestión monárquica cada cuatro años. Al final, la mayoría parlamentaria votó a favor de mantener la monarquía en Noruega en su forma actual.
Organizaciones que le dan la espalda
Donde puede que se produzcan algunos cambios es en algunas organizaciones de las que era patrona la princesa Mette- Marit. La Cruz Roja noruega y otras entidades están teniendo reuniones para abordar las implicaciones de la última polémica en la que la mujer del príncipe Haakon se encuentra inmersa. El director de comunicación y asuntos públicos de la institución, Andreas Bjornstad ha dicho que la situación es “grave”, subrayando la importancia de una postura clara contra los abusos de Epstein. Sin embargo, la entidad considera que es demasiado pronto para decidir si todo esto afectará a su rol como patrona.
Por su parte, el Consejo para la Salud Mental también ha afirmado que es prematuro evaluar el impacto que tendrá todo esto sobre los roles que ejerce la princesa en esta organización, pero sí han querido destacar que "el abuso sexual es una serie preocupación para la salud mental". La princesa Mette-Marit se ha disculpado públicamente describiendo como "vergonzosa" su relación con el magnate y reafirmó su compromiso con la responsabilidad que conlleva su posición de patrona.










