Las puertas del Tribunal del Distrito de Oslo viven una expectación sin precedentes. Cientos de medios de comunicación apostados en los alrededores de un edificio de ocho plantas rodeado de medidas de seguridad y de un dispositivo de acceso creado para este juicio, que incluye puertas de acceso alternativas. A las 9:30 de esta mañana en la sala 250 (la más grande del tribunal y que se construyó en la segunda planta para albergar el histórico juicio por la matanza de Utoya, con salas de prensa aledañas para las que se han acreditado 56 medios) Marius Borg Høiby, hijo de la princesa Mette-Marit, que volvió a ser detenido (por cuarta vez) este pasado domingo acusado de agresión y amenazas con un cuchillo y se encuentra ya en prisión -con una orden de cuatro semanas- se sienta en el banquillo acusado de 38 cargos, cuatro de ellos por violación y uno presuntamente cometido en una residencia real.
El proceso arranca este 3 de febrero, mientras el país está conmocionado tras el descubrir, gracias a la desclasificación de tres millones de documentos, que la relación entre Jeffrey Epstein y la propia princesa Mette-Marit, va mucho más allá de lo que ella contó. Por si fuera poco, en medio la peor crisis que ha afrontado la monarquía noruega, Marius Borg fue detenido por cuarta vez el domingo por la noche, es decir, cuando faltaban aproximadamente 36 horas para que diera comienzo su gran juicio. El bogado de la policía, Andreas Kruszewski en el Distrito de Policía de Oslo, fue el que comunicó que fue arrestado acusado de agresión, amenazas con un cuchillo y violación de una orden de alejamiento.
Un tándem de elite para el hijo de la princesa
Como confirmó el propio Haakon de Noruega la semana pasada, ni él ni la madre del joven de 29 años acudirán al tribunal, la expectación está en saber si Morten Borg, su padre biológico será la figura que lo respalde durante las siete semanas que se estima que dure el juicio o estará únicamente acompañado por sus abogados, Petar Sekulic y Ellen Holager Andenæs. Sekulic es un penalista de estilo directo, combativo y mediático, conocido por asumir casos complejos, de alto perfil y con delitos graves, mientras que Holager Andenæs es una de las abogadas más prestigiosas del país, ha tenido altos cargos de investigación en la policía, ha sido jueza, fiscal del Estado y tiene una larga experiencia en delitos sexuales, con lo que se ha ganado fama de ser una persona con una gran sensibilidad y discreción en este tipo de casos.
La apuesta por esta potente combinación en la defensa es un fiel reflejo de la dimensión social y jurídica del caso y de la presión que se cierne sobre la Casa Real de Noruega, que ha dejado claro que ni los gastos de defensa ni las posibles indemnizaciones derivadas del proceso penal saldrán de la familia real. Hay que recordar que este tándem de elite entró en escena cuando se destapó que el "caso Marius" no era el episodio de violencia doméstica aislado que él asumió siguiendo las directrices de su primer abogado, Oyvind Braitlin, momento en el que aseguró que tenía problemas de salud mental derivados del consumo de alcohol y cocaína.
"El hecho de que Marius Borg Høiby forme parte de la familia real no debería influir"
Otro de lo "personajes" clave en este proceso es Sturla Henriksbø, el fiscal del Estado que lleva el caso y que durante siete semanas estará en boca de todos. Es el responsable directo de dirigir la estrategia de la fiscalía, llevar la acusación penal ante el tribunal y solicitar la pena que, a juicio del Estado noruego, le corresponde por la gravedad de los hechos. Convertido en el centro de la noticia desde que el pasado agosto se anunciaron los cargos contra el hijastro del futuro rey, ha tenido que participar en ruedas de prensa y ha concedido algunas entrevistas con declaraciones muy medidas.
"Para la Fiscalía, la igualdad ante la ley es importante. El hecho de que Marius Borg Høiby forme parte de la familia real no debería, por supuesto, significar que reciba un trato más indulgente o estricto que otros. Su parentesco será, por supuesto, importante para el interés mediático, pero no debería influir en la cuestión de la acusación y el posible castigo", advirtió Henriksbø hace unas semanas remarcando la igualdad ante la ley, pero a la vez reconociendo que el acusado forma parte de la familia del Rey.
38 cargos: cuatro de ellos por violación, una de ellas en la residencia real
Tras un año de investigación policial que incluyó, según explicó el fiscal del Estado, cientos de miles de archivos multimedia y decenas de miles de mensajes, se presentaron 32 cargos, basándose en las pruebas y la estrategia que la acusación pública valoró que podía defender. Estos cargos incluyen cuatro violaciones de cuatro mujeres diferentes, abuso en relaciones cercanas contra una ex pareja, varios actos de violencia, alteración del orden público, daños y violación de una orden de alejamiento contra otra ex pareja, filmación ilegal de varias mujeres, donde supuestamente filmó sus genitales sin su conocimiento ni consentimiento, amenazas de muerte, acoso policial e infracciones de tráfico. Antes de que comenzara el juicio, los cargos se elevaron a 38 y las víctimas de 6 a 9, siendo 4 mujeres y 3 hombres, dos de ellos policías.De las cuatro violaciones, con patrones similares según presentó la investigación policial, la primera supuestamente habría tenido lugar en el palacio de Skaugum, una de las residencias reales de monarquía noruega situada en la localidad de Asker y donde les corresponde vivir a Haakon y a Mette-Marit como herederos.
Tampoco hay que olvidar que alguna de las mujeres que inicialmente se declararon como posibles víctimas no quisieron seguir avanzando como parte perjudicada en el caso y la fiscalía solo pudo mantener los cargos con pruebas independientes. El juicio arranca con seis mujeres (cuatro que quieren permanecer en el anonimato, su exnovia Nora Haukland y la influencer Linni Meister, que ha reivindicado su derecho a no ser filmada durante un juicio que será público, algo que, según expertos, arroja más presión sobre las víctimas) y un hombre como presuntas víctimas.
Marius niega los cargos y solo ha admitido haber agredido y causado daños a la mujer de Frogner y haber amenazado a un hombre (amigo de esta). Estos fueron los hechos por los que fue detenido por primera vez (después tuvieron lugar hasta dos detenciones más y una semana en prisión preventiva) el 4 de agosto de 2024. Hay que recordar que la policía de Oslo se personó en el domicilio de ella, recabó pruebas y terminó deteniendo a Marius e incluso realizándole un análisis de sangre. Así que todo apuntó a que Marius reconocía lo que no podía negar: un caso de violencia doméstica estando bajo los efectos del alcohol y la cocaína. En ese momento no había nacido el "caso Marius", sin embargo, cuando la policía accedió a los dispositivos del hijastro de Haakon (que según la prensa noruega sufrieron un intento de ser borrados en remoto) fue cuando descubrieron que la investigación no había hecho más que empezar. Por otro lado, se cree que este proceso legal no incluye nada relativo a las últimas investigaciones y al caso relacionado con el traslado de droga que se descubrió recientemente.
Marius niega los cargos en medio un juicio con expectación internacional
Este juicio, que se prologará durante siete semanas, comienza marcado por el temor que ha expresado el propio fiscal del Estado a una sobre exposición. "Queremos que sea un juicio completamente normal, pero me preocupa un poco que haya mucha presión sobre el acusado, los testigos y las partes perjudicadas. Y que esto pueda incomodarles al presentarse ante el tribunal y contar su historia", explicó Henriksbø a la TV2 noruega. La opinión del fiscal es que muchos de los que figuran en la lista de testigos tienen miedo de ser identificados: "Sabemos que varias de las víctimas tienen miedo de que sus nombres queden ligados a este caso por el resto de sus vidas, y muchos de los testigos tampoco quieren ser nombrados ni expuestos". Además de las presuntas víctimas del caso, se espera que testifiquen amigos y familiares de ellas, en total, unos 50 testimonios que incluyen varias personalidades noruegas.
La dimensión que ha adquirido este juicio debido a la vinculación del acusado con la Familia Real de Noruega es evidente, prueba de ello es que de los 56 medios acreditados para ingresar en el interior de la sala, 22 de son extranjeros. "El temor es que los medios de comunicación, los periodistas o los particulares caigan en la tentación de filmar, tomar fotografías o dar nombres, lo que supondría una gran carga adicional para los implicados", añade el fiscal Henriksbø. Ya se ha anunciado que las puertas al público se cerrarán cuando las víctimas presten declaración, momento en el que solo permanecerá un reducido grupo de prensa. También existen restricciones sobre la información que se puede compartir, por lo que el dilema que ahora arrojan los medios del país es si todos compartirán la misma idea de ética periodística. Eso sin olvidar que, como en todos los juicios públicos celebrados allí, se han reservado unos asientos para cualquier ciudadano que desee asistir -normalmente son estudiantes de Derecho- siempre que hayan recogido las acreditaciones que se han repartido este lunes en el Tribunal de Apelaciones de Borgarting.















