La princesa Mette‑Marit vuelve a estar en el centro de la atención pública. A pocas jornadas de que arranque en Oslo el juicio de su hijo Marius Borg Høiby, previsto para el 3 de febrero, su nombre reaparece en los documentos del caso Epstein tras la publicación de una nueva tanda de archivos por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos.
El proceso judicial de Marius —que no tiene tratamiento ni funciones oficiales— ha generado una expectación inusual en Noruega. En declaraciones recogidas por la prensa local, el príncipe heredero Haakon ha recordado que: “Marius Borg Høiby no forma parte de la familia real”. El futuro rey subrayó así que su hijo mayor, fruto de una relación anterior de Mette‑Marit, no desempeña ningún papel institucional, aunque el caso ha situado inevitablemente a la princesa heredera en el centro del foco mediático.
A esta situación se suma ahora la publicación, el viernes, de nuevos documentos relacionados con la investigación sobre Jeffrey Epstein. Según medios noruegos, el nombre de la princesa heredera aparece más de mil veces en el material desclasificado. Los documentos incluyen correos electrónicos, registros de contacto, intercambios sobre citas médicas y planes de viaje vinculados al entorno del financiero estadounidense.
Entre la documentación destacan correos que muestran que Mette‑Marit y Epstein llegaron a planear que ella pasara la noche en su propiedad de Palm Beach (Florida). El Palacio ha confirmado a NRK, televisión pública noruega, que la princesa heredera tomó prestada la casa de Epstein a través de un amigo en común, y que: “La Princesa Heredera se quedó allí con una amiga durante cuatro días”, explicó la responsable de comunicación del Palacio, Guri Varpe. Durante esa estancia, según el citado medio, la princesa se reunió con Epstein en su residencia.
Los documentos también recogen correspondencia entre el asistente de Epstein, Janusz Banaziak, y la princesa heredera sobre una cita con un dentista. El Palacio ha precisado a NRK que: “Epstein recomendó un dentista, pero el blanqueamiento dental no fue parte del tratamiento”.
Los medios noruegos coinciden en que la relación entre la princesa y Epstein se produjo entre 2011 y 2013. Ambos se conocieron a través de conocidos mutuos y los encuentros tuvieron lugar en contextos sociales. Al parecer, la princesa utilizó la casa de Palm Beach a través de un amigo en común, no por invitación directa de Epstein.
En un correo remitido a los medios, la jefa de comunicación del Palacio, Guri Varpe, subraya que la princesa heredera “ha sido transparente desde 2019” sobre su relación con Jeffrey Epstein. Varpe recuerda que ambos se reunieron en varias ocasiones entre 2011 y 2013, después de haber sido presentados por conocidos comunes en el extranjero. Según explica: “Como ya comunicamos en 2019, la princesa heredera decidió poner fin a su relación con Epstein cuando percibió que él intentaba utilizar la conexión que había tenido con ella frente a otras personas. El último contacto por escrito tuvo lugar en 2014. Lamentablemente, recordamos mal la fecha exacta en la última ronda”, según informa Dagens Næringsliv (DN).
Hay que recordar que Epstein fue detenido en 2019 y acusado de haber abusado sexualmente de varias decenas de menores entre 2002 y 2005. Según la acusación, el financiero habría reclutado una amplia red de víctimas, algunas de ellas de tan solo 14 años.
Las disculpas públicas de Mette-Marit
Cuando el diario DN reveló la relación en 2019, la princesa heredera lamentó no haber investigado mejor el pasado de Epstein. Entonces, la esposa de Haakon de Noruega declaró: “Nunca habría tenido nada que ver con Epstein si hubiera sido consciente de la gravedad de sus actos criminales. Debería haber investigado más a fondo su pasado, y lamento no haberlo hecho”. También reconoció, entre otras cosas, que conoció a Epstein en el extranjero por mediación de amigos comunes y que la mayoría de estos encuentros -en los que solían estar presentes más personas- se produjeron en la casa del financiero en Estados Unidos, aunque hubo alguna que otra reunión en Oslo.
Después de la publicación de los nuevos documentos desclasificados, Mette‑Marit reiteró su postura en declaraciones recogidas por VG y de las que se han hecho eco los medios internacionales: “Jeffrey Epstein es responsable de sus actos. Debo asumir la responsabilidad por no haber investigado mejor sus antecedentes y por no haber comprendido con la suficiente rapidez qué clase de persona era”. La princesa añadió:
“Lo lamento profundamente y es una responsabilidad que debo asumir. Demostré falta de criterio y lamento haber tenido contacto alguno con Epstein. Es simplemente vergonzoso”. También quiso expresar su “profunda simpatía y solidaridad con las víctimas de los abusos cometidos por Jeffrey Epstein”.
El príncipe Andrés, nuevamente señalado en los documentos: nuevas fotos y correos electrónicos
Los nuevos documentos publicados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos también vuelven a situar en el foco a Andrés Mountbatten-Windsor, cuyo nombre aparece en varias referencias junto a material gráfico y correspondencia que ahora ocupa portadas en la prensa británica. Según The Times y Daily Mail, entre los archivos divulgados figuran fotografías del duque de York en compañía de una mujer, en las que aparece vestido con vaqueros y un polo blanco. En una de las imágenes mira directamente a la cámara y en otra posa con la mano sobre el vientre de la mujer.
Además de las fotografías, los documentos incluyen correos electrónicos que podrían resultar comprometedores. Entre ellos destacan mensajes enviados por Epstein en agosto de 2010, en los que ofrecía enviar a Londres a “una joven rusa, de 26 años, inteligente, hermosa y de confianza”. En esa misma cadena de correos aparecen invitaciones mutuas entre Epstein y Andrés para visitarse en sus respectivas residencias. Uno de los mensajes indica que el duque de York invitó a Epstein al Palacio de Buckingham en septiembre de 2010, coincidiendo con el momento en que el financiero dejó de estar en arresto domiciliario.
Por ahora, el hermano del rey Carlos III no ha hecho declaraciones sobre las fotografías ni sobre los correos electrónicos revelados en esta nueva tanda de documentos.














