El próximo 3 de febrero comienza en el Tribunal el Distrito de Oslo el que ya se conoce como el juicio del siglo por la gravedad de los hechos, la expectación que genera y el vínculo del acusado con la realeza noruega. Marius Borg Høiby se enfrentará a más de una treintena de acusaciones en un proceso legal que durará aproximadamente siete semanas y que le puede costar hasta 16 años de cárcel al hijo que la princesa Mette-Marit tuvo antes de casarse con el heredero de la Corona noruega. Desde la semana pasada, medios de referencia en el país aseguraban que en los últimos días se estaban investigando nuevos delitos, ahora se confirma que se declara culpable de un caso de transporte de drogas: llevó 3,5 kilogramos de cannabis en el 2020.
Fue Aftenposten el que el pasado 12 de enero publicó que, en plena cuenta atrás para el juicio, la policía noruega había registrado de nuevo el domicilio de Marius Borg Høiby en busca de pruebas de otros delitos. Ahora, según ha publicado el citado medio y ha podido confirmar la cadena pública del país, NRK, se sabe que hay nuevas acusaciones contra el hijo de la princesa. Dos por la violación de una orden de alejamiento, tres por violaciones de la Ley de Tráfico y una relacionada con un asunto de drogas, algo que llevaba tiempo sonando en el país y que incluso impulsó la publicación de un libro de investigación periodística, pero que hasta ahora no se había podido probar.
Según el fiscal del Estado de Oslo, Sturla Henriksbø, en declaraciones a Aftenposten, Høiby está acusado de un "grave delito relacionado con drogas". Según la nueva acusación, el hijo de la princesa presuntamente recibió al menos 3,5 kilogramos de marihuana en julio de 2020 y los transportó de Lørenskog a Tønsberg para entregárselos a otra persona. Una acusación que incluiría un total de seis cargos y que él habría admitido. "Son asuntos antiguos, se reconoce que fue un caso aislado y no ha ganado ni un céntimo con ello", ha declarado la abogada defensora Ellen Holager Andenæs a NRK.
Según Aftenposten, la policía, en el transcurso de la investigación, encontró en el material imágenes y mensajes que indicaban que había realizado se transporte de marihuana. Los dispositivos móviles de Marius han resultado un filón desde el comienzo de la investigación, ya que, al margen de las primeras denuncias y según ha trascendido hasta la fecha, fue el hilo del que la policía comenzó a tirar en un círculo bastante hermético. Fruto de esa misma investigación, se han sumado tres nuevas violaciones de la ley de tráfico, debido a la afición del hijo de la princesa por grabarse conduciendo de forma salvaje. Así lo ha reconocido el fiscal a la cadena pública NRK: "Se basan en grabaciones encontradas en su teléfono móvil, donde Høiby se grabó conduciendo una motocicleta a gran velocidad. Estas circunstancias también han sido reconocidas".
Esto terminaría aquí, por el momento, ya que la semana pasada, los medios noruegos citados, todos ellos acreditados para seguir el juicio desde dentro, fueron informados de que la fiscalía había descubierto que Høiby podría estar implicado en nuevos episodios de violencia, pero esos hechos todavía no se han incluido en la acusación oficial. El fiscal no quiere decir por ahora si acabarán presentando cargos por ellos. De momento, solo han llevado a juicio los casos en los que creen tener pruebas sólidas, suficientes para demostrarlo más allá de toda duda razonable.








