La reina Sonia de Noruega ha viajado este fin de semana a Francia para presidir un acto muy especial: el 30º aniversario de la iglesia y centro cultural que lleva su nombre en Le Vésinet. Se trata de una localidad residencial situada a las afueras de París, muy bien comunicada con la capital, de la que la separan 19 kilómetros. La soberana, de 88 años, mantiene un vínculo profundo con el país galo, cuya lengua domina con soltura. No en vano, pasó una parte de su juventud en Francia: trabajó como au pair en el sur del país, en un pequeño pueblo de la región del Tarn, durante el verano de 1965, una experiencia que reforzó su relación con la cultura francesa y que ha mantenido viva durante todos estos años.
Su presencia en la llamada Iglesia del Marinero en París —o Sjømannskirken, según su denominación oficial— ha sido recibida con enorme cariño por la comunidad noruega residente en la región parisina, que considera este espacio un punto de encuentro cultural, espiritual y social desde hace tres décadas.
El servicio religioso, celebrado este domingo 18 de enero, a las 11:00, conmemoraba los 30 años desde que el edificio fue adquirido y consagrado como iglesia, un hito que tuvo lugar el 17 de diciembre de 1995, cuando fue bendecido por el obispo Ole D. Hagesæther, según informó la propia institución en sus redes oficiales. Un año después, el 8 de noviembre de 1996, la reina Sonia presidió la inauguración oficial del espacio, que desde entonces lleva su nombre: 'Dronning Sonja Kirke- og Kultursenter' (Iglesia y Centro Cultural Reina Sonia). Por eso, su asistencia al aniversario celebrado hoy ha sido un regreso cargado de significado.
Dos banderas, una francesa y otra noruega, ondeaban a la entrada del edificio, marcando el carácter simbólico de la jornada. Un gesto que, además, simboliza la unión entre ambos países y la importancia de este espacio para la comunidad noruega en el extranjero. Ya en el interior, alrededor de un centenar de invitados aguardaban sentados la llegada de la Reina. Según detalla Point de Vue, algunas mujeres acudieron vestidas con el bunad, el traje tradicional noruego, para rendir homenaje a Sonia de Noruega en un día tan especial. Conviene recordar que el acceso al acto estaba restringido y solo se permitía la entrada mediante invitación, debido al aforo limitado del espacio.
En sus redes sociales, la Casa Real noruega también ha compartido momentos de la visita, destacando que la soberana se reunió tras el servicio con representantes de la comunidad y con los jóvenes confirmantes que participaban en un campamento ese fin de semana, quienes aportaron un toque especial a la celebración.
Una iglesia renovada para acoger a más fieles
El edificio, conocido popularmente como la Iglesia del Marinero en París, ha sido objeto recientemente de una importante renovación. Tal y como detalló la propia institución en su comunicado, se ha eliminado el muro que separaba la capilla de la sala de estar, creando así un espacio más amplio y versátil, con capacidad para más de 80 personas en servicios religiosos y eventos culturales.
Esta actualización permite que la iglesia siga cumpliendo su función como centro de referencia para los noruegos que viven o trabajan en Francia, así como para los viajeros que pasan por la capital y desean conocerla.
La Iglesia Noruega lleva presente en Francia desde 1872, cuando comenzó a ofrecer apoyo espiritual y social a los jóvenes marineros noruegos en los principales puertos europeos. Con el paso del tiempo, el perfil de la comunidad cambió: disminuyó el número de marinos, pero aumentó el de noruegos que viajaban o se instalaban en el país. El crecimiento de la colonia noruega en París a finales del siglo XX llevó a la creación de una iglesia propia en 1987, que hoy tiene su sede en Le Vésinet, donde continúa atendiendo a todos los noruegos que se ponen en contacto con ella, tal y como recuerda la Embajada de Noruega en Francia.
El juicio de Marius en el horizonte
La visita de la reina Sonia a Francia no concluye con este acto. Tal y como figura en la agenda oficial de la Casa Real noruega, la esposa del rey Harald no regresará de inmediato a Oslo, sino que permanecerá en París hasta el 20 de enero. Ese día, la Reina asistirá al concierto de la Orquesta Filarmónica de Oslo en la Philharmonie de Paris, en la sala Pierre Boulez. El recital, dirigido por Klaus Mäkelä, refuerza la presencia cultural noruega en la capital francesa y forma parte de los compromisos culturales que la soberana ha mantenido durante su estancia en tierras francesas.
Este viaje coincide, además, con un momento especialmente delicado para la Familia Real noruega. En apenas tres semanas comenzará en el Tribunal del Distrito de Oslo el que ya se conoce como “el juicio del siglo” en el país. Marius Borg Høiby, hijo de la princesa Mette-Marit, se enfrentará a más de treinta cargos, incluidos cuatro por violación, en un proceso que podría prolongarse durante siete semanas y que ha generado una enorme expectación mediática: cerca de 190 medios internacionales han solicitado acreditación para cubrirlo.











