Faltan tres semanas y seis días para que en el Tribunal del Distrito de Oslo comience el que puede ser el juicio del siglo en Noruega, sobre todo si tenemos en cuenta la enorme expectación mediática, la naturaleza de las acusaciones y su parentesco con la realeza. Marius Borg Høiby, hijo de la princesa Mette-Marit, se enfrentará a más de una treintena de cargos -4 de ellos por violación- en un proceso que se estima que dure 7 semanas completas y para el que se han intentado acreditar 190 medios de comunicación de todo el mundo. Esta investigación y el inminente juicio está actuando además como un catalizador social y político: más mujeres se atreven a denunciar abusos y agresiones y esta no es la única consecuencia del efecto Høiby.
Muestra de la repercusión que está teniendo este caso es que ha sido el británico The Guardian el que ha dado a conocer que la organización de salud femenina más grande de Noruega ha visto un aumento en el número de mujeres que denuncian abusos y agresiones sexuales. May Britt Buhaug, secretaria general de la organización de salud pública de mujeres Sanitetskvinnene, ha confirmado este aumento al citado medio británico, al tiempo que asegura que esperan un aumento en las próximas semanas y más aún cuando comience el juicio.
"La cobertura mediática de casos como el de Høiby facilita la solicitud de ayuda. Que las mujeres pidan ayuda con mayor facilidad es un efecto positivo. La franqueza rompe tabúes", afirmó Buhaug. "Aunque trágico, parece que este caso puede contribuir a romper el silencio en torno a la violencia de pareja y la violación", añade la experta sobre un fenómeno que no es comparable al Me Too, pero sí muestra cómo un caso mediático puede romper tabúes y animar a más mujeres a hablar.
Y este no es el único silencio que ha roto el efecto Høiby, ya que Craig Aaen-Stockdale, líder del grupo Norge som republikk (Noruega como república), dijo en declaraciones que recoge el citado medio británico que el número de miembros se había triplicado en los últimos dos años, en gran parte, según dijo, debido a las acusaciones contra Høiby. "La familia real noruega tradicionalmente ha gozado de un alto nivel de apoyo. Sin embargo, muchos noruegos están reconsiderando su postura respecto a la familia real", afirmó.
Desde que detuvieron a Marius Borg por primera vez, el 4 de agosto de 2024 y tras lo que parecía ser un caso de "violencia en el entorno cercano", así lo llaman en Noruega, el caso apareció en medios de comunicación como El País, Le Monde o The Times. Es decir, este caso ya despertó un interés mediático internacional desde sus inicios, exactamente igual que había sucedido dos décadas antes, cuando el futuro rey de Noruega se casó con una "madre soltera" de "pasado salvaje". Así lo describió la propia Mette-Marit cuando se comprometió a no generar ningún escándalo en su nueva vida como princesa. Su hijo, que entonces tenía solo 4 años, se convirtió en parte de esta historia de amor que se narró como una modernización de la realeza, que ahora se convertía en un reflejo de la evolución de la propia sociedad.
Desde esa primera detención y el posterior comunicado, en el que el propio Marius reconoció los hechos y culpó en parte a sus problemas con el alcohol y la cocaína, el interés en torno a su caso fue aumentado a medida que la policía comenzó a tirar del hilo y a descubrir, supuestamente, delitos cada vez más graves. El resultado es que 190 medios de comunicación de todo el mundo -incluyendo productoras de diversos formatos- mostraron su interés por estar en la sala de prensa del Tribunal del Distrito de Oslo, un permiso que se concedió a 56 medios de comunicación, siendo 22 de ellos agencias internacionales y medios de fuera de Noruega.









