El gran proyecto de Carlota Casiraghi ya ha visto la luz —se estrenó el pasado 29 de enero— y con él ha llegado una nueva versión de la princesa. La hija de Carolina de Mónaco siempre ha sido increíblemente celosa de su intimidad y, en mitad de la promoción de su primer libro en solitario, Le fêlure —La grieta, en castellano—, ha desvelado algunas de sus preocupaciones que, hasta la fecha, había reservado para su ámbito más privado. Con esta obra, la cual no se trata de "un tratado", "una narración" o "una confesión", la nieta de Grace Kelly examina "este punto de fuga interior que nos amenaza y, quizás a la vez, nos ofrece una gran oportunidad: captar un poco de lo que fluye a través de nosotros mientras vivimos". Una reflexión en la que la princesa se sumerge para explicar una de sus facetas más personales: la maternidad.
Carlota se convirtió en madre por primera vez en 2013, cuando nació Raphäel —quien actualmente tiene 12 años—, fruto de su relación con el actor y cómico francés Gad Elmaleh. Cinco años después, en 2018, la princesa daba la bienvenida a su segundo hijo, Balthazar (7 años), que nació de su relación con el productor de cine Dimitri Rassam. Si bien no es raro ver a su primogénito acompañarla en actos oficiales, la hija de Carolina de Mónaco no suele dar detalles de esta esfera de su vida. Es por eso que su última confesión, durante una entrevista en la emisora gala RTL hace un par de días, ha sorprendido a todos los que admiran a la princesa.
Una de sus preocupaciones
La nieta de Grace Kelly y Raniero III admitía que espera ser "suficientemente buena" madre durante su conversación en este programa francés, reflexionando acerca de la presión que tienen las mujeres que quieren ser madres. "El mito del amor maternal pesa mucho", ha indicado la princesa, enumerando situaciones en las que las mujeres no se sienten realizadas al afrontar esta nueva facetas de sus vidas.
"Hay muchos tabús y mucha culpa en este aspecto", ha subrayado Carlota que, si bien ha reconocido que para ella "el amor de una madre lo es todo" y no se trata de "algo que haya que minimizar", reconociendo las dificultades e inseguridades que pueden nacer en las mujeres. “Creo que muchas madres sienten ansiedad por este trastorno físico y psicológico", ha continuado sobre este aspecto, incidiendo que "hay mucha vergüenza en torno a ello”.
Unas palabras que días antes de esta entrevista en la radio gala ya adelantaba para la revista Elle. "Es una carga emocional y física enorme. Muchas mujeres se sienten divididas, vigiladas e incluso culpables si trabajan demasiado o reclaman un espacio propio", reconoció en sus páginas. "Cualquier madre que trabaje conoce la sensación de estar constantemente cuestionada, preocupándose por lo que sucede en casa de una manera que, normalmente, no es igual en el caso de los hombres", admitía, tajantemente, subrayando que "la maternidad supone un cambio radical que, todavía hoy, nos afecta de manera desigual".
Sus hijos, su prioridad
Respecto a su experiencia personal, Carlota reconoce que “intento hacerlo lo mejor que puedo con lo que soy". Eso sí, subraya que "es inevitable que haya imperfecciones" y que lo fundamental e importante "es el amor y el cariño”.
Su hijo mayor, Raphaël, es una mini versión suya en chico. Su primogénito ha heredado sus preciosos ojos azules, así como su increíble estilo —por lo que hemos comprobado a lo largo de los años en las ocasiones donde les hemos visto juntos—. Sin embargo, no es en lo único en lo que se parece a la princesa: se cree que el joven, de 12 años, sigue los pasos de su madre en la hípica y está recibiendo clases de equitación. Además, la propia Carlota admitía hace un par de años que otra de las pasiones que comparte con su hijo es la lectura, siendo uno de los libros favoritos de este El Principito.
Por su parte, Balthazar —al igual que todos los integrantes del palacio Grimaldi— es un gran aficionado al deporte por excelencia de Mónaco: la Fórmula 1. Ha sido en contadas ocasiones donde hemos visto a la princesa en compañía de su hijo pequeño presenciando la carrera más esperada de todos los circuitos, disfrutando de la adrenalina y la emoción de la gran velocidad de la pista. Incluso, vimos al pequeño, de 7 años, divirtiéndose dentro de uno de los coches hace un par de años.











