Su agenda no ha sufrido cambios, pero los efectos de su reciente cirugía son evidentes. Por eso, el Palacio del Príncipe difundió un comunicado antes de que Alberto de Mónaco reapareciera en la vida oficial con una cicatriz notable en el rostro. "Es un seguimiento dermatológico de rutina", aclararon por los canales oficiales apenas unas horas antes de que el soberano cumpliera con dos compromisos en Mónaco y viajara después al Vaticano para una audiencia con el Papa León XIV, donde la marca de la intervención no pasó desapercibida.
Incluso medios de comunicación escandinavos, que rara vez suelen cubrir la agenda del jefe del Estado monegasco han reparado en los efectos que ha tenido su última operación quirúrgica, una intervención que fue aclarada por el Palacio con el fin de no levantar alarmas. "El príncipe Alberto II se sometió a una intervención médica programada", afirmaban, detallando que fue de "corta duración" en el "cuero cabelludo y el rostro". El Palacio también explica que forma parte de un "tratamiento de una patología benigna". Sin embargo, y si bien confirman que no buscan preocupar a la población monegasca, "esta intervención requirió la aplicación de algunos puntos de sutura".
Aunque fue durante su paso por el Vaticano donde saltó la noticia, lo cierto es que el día anterior había cumplido con su agenda en Mónaco y lo había hecho ya con las cicatrices al descubierto. Primero durante un partido de fútbol del AS Mónaco FC y después en la ceremonia de inauguración de la 48º edición del famoso circo de Montecarlo, donde acudió junto a sus sobrinos Louis Ducruet y Camilla Gottlieb.
Hace un par de años, en las Navidades de 2022, el príncipe Alberto II preocupó durante un acto en conmemoración a esas fechas al aparecer con un apósito en su rostro. Días más tarde de este evento, el canal televisivo RTL 4 recogía que había sido intervenido quirúrgicamente para eliminar manchas que tenía en la frente, la nuca y la nariz.







