El estado de salud de Alberto de Mónaco vuelve a ocupar las informaciones de la crónica social. El Príncipe Soberano ha sido sometido a una intervención médica programada, según informa el Palacio Principesco. Esta operación, tal y como reza el comunicado ofrecido, se ha realizado en el "marco de un seguimiento dermatológico de rutina" y no afectará a la agenda del jefe del Estado monegasco y, como afirman, "el programa de actividades del Príncipe Soberano continúa con normalidad".
Una noticia que, si bien ha sido sorprendente, no debe resultar preocupante. "El príncipe Alberto II se sometió a una intervención médica programada", afirmaban, detallando que fue de "corta duración" en el "cuero cabelludo y el rostro", tal y como informan. El Palacio también explica que forma parte de un "tratamiento de una patología benigna". Sin embargo, y si bien confirman que no buscan alarmar a la población monegasca, "esta intervención requirió la aplicación de algunos puntos de sutura".
No es la primera vez
Hace un par de años, en las Navidades de 2022, el príncipe Alberto II preocupó durante un acto en conmemoración a esas fechas al aparecer con un apósito en su rostro. Días más tarde de este evento, el canal televisivo RTL 4 recogía que había sido intervenido quirúrgicamente para eliminar manchas que tenía en la frente, la nuca y la nariz.
Tal y como explicaban, se trató de una cirugía preventiva en la que no se habían descubierto indicios de preocupación, al igual que en esta reciente. Años antes, en 2014, ya se sometió a una intervención dermatológica en la que le extirparon una mancha benigna.
Su agenda, imparable
Según reza el comunicado del Palacio Principesco, Alberto de Mónaco mantendrá su agenda con total normalidad. Un calendario repleto de actos y decisiones que, como desde hace dos décadas, mantiene con rigurosidad a pesar de los contratiempos. En 2025, con motivo de su aniversario como jefe del Estado monegasco, habló con el medio Monaco-Matin, donde se pronunció sobre sus funciones. "Tomo las decisiones que considero correctas para el Principado, con total libertad y plena responsabilidad", explicaba, subrayando que "siempre considero múltiples perspectivas, y por eso mis decisiones no siempre son inmediatas".
En cada una de estas decisiones, el príncipe Alberto II ha contado con el fundamental apoyo de su mujer, Charlene de Mónaco, y sus hijos, los mellizos Jacques y Gabriella, de 11 años. El Príncipe Heredero y su hermana, la condesa de Carladès, tienen grandes papeles en los actos celebrados en el principado, a pesar de su temprana edad. Tal y como confesaba en una entrevista durante el verano de 2025, su formación está basada en un programa a largo plazo con gran flexibilidad.
"Esto no se puede hacer de manera formal con un 'siéntate aquí' o un 'esto es lo que hay que hacer'. Pienso que hay que proceder con pequeñas pinceladas", admitía el Príncipe Soberano. Además, según detallaba, estas responsabilidades "no debe afectarles emocionalmente ni ocuparles demasiado. Debemos darles espacio y libertad. Es muy importante poder vivir la juventud". A pesar de su gran presencia en los actos oficiales, para Alberto de Mónaco y su mujer "lo más importante es protegerlos de la atención mediática".
Los mellizos, en palabras de su padre, "son bastante diferentes". Mientras que el Príncipe Heredero "es más... no diría introvertido, sino más reservado, un poco más cauteloso", su hermana, Gabriella, "es más extrovertida". "¡Ya tiene un carácter fuerte!", añade.
Su mujer, su principal apoyo
Tal y como se ha mencionado, el pilar fundamental del príncipe Alberto II es su familia y Charlene de Mónaco, su mujer, siempre le ha mostrado su apoyo en todas las decisiones acerca del Principado. Según admitía en la mencionada entrevista, "la presencia de mi familia y seres queridos es esencial, en primer lugar la de la Princesa Charlène y nuestros hijos, con su radiante presencia".
Además, explicaba que "mis hermanas también están siempre presentes, a veces discretamente, pero muy presentes y muy activas en las causas que apoyan", junto a "mis sobrinos y sobrinas", a quienes considera "una fuente de equilibrio y alegría". "Me dan seguridad en mis deberes y solo puedo agradecerles todo lo que hacen por el Principado", concluía.









