El prestigioso Yatch Club de Mónaco se convirtió hace unos días en el escenario de la gala de la Asociación Monegasca de las Órdenes de los Santos Mauricio y Lázaro. El acto, con un marcado carácter institucional, estuvo presidido por Manuel Filiberto de Saboya, que encabezó el homenaje a las órdenes. La cena benéfica -a favor del Centro Hospitalario Princesa Grace y de la asociación Soure María de Mónaco- contó, además, con la presencia del príncipe Alberto de Mónaco, y volvió a confirmar que la relación del príncipe italiano con la modelo Adriana Abascal sigue dando pasos firmes.
Ya viene siendo habitual ver a la empresaria junto a su actual pareja en diversos eventos de corte oficial. No en vano, hace un mes también posó junto a él en la gala solidaria de la Consulta de los Senadores del Reino, celebrada el 15 de noviembre en el majestuoso Palazzo Borghese-Aldobrandini de Florencia. Allí, ambos afianzaron lazos con el Gran Duque de Rusia, Jorge Romanov, y su esposa, la princesa Victoria Romanovna. Para esta velada monegasca, Adriana escogió un bellísimo vestido rosa con un corpiño liso y de corte palabra de honor. La diseñadora mexicana pudo, además, conocer a Alberto de Mónaco, con quien mantuvo una vivaz conversación que confirma que ya es una más en las veladas institucionales de su actual pareja.
Según el medio francés Point de Vue, entre los invitados a la cena destacaron la princesa Antonella de Orleans-Borbón, esposa del príncipe Álvaro de Orleans-Borbón y descendiente por línea paterna de la reina Isabel II de España; la princesa Fadila de Egipto con su hijo, el príncipe Fakhr Eddin, y Lady Monika Bacardi, viuda de Luis Adalberto Facundo Gómez del Campo Bacardi. Tampoco faltó el empresario americano Robert Agnostelli, presidente y cofundador de la empresa de capital privado Rhône Group, junto a su esposa Francesca Agnostelli. Desde que hicieran público su romance durante la Feria de Abril, Adriana se ha convertido en asidua de los diversos eventos relacionados con la casa de Saboya, afianzándose en la esfera de la alta aristocracia europea a la que pertenece Manuel Filiberto.
Tras los discursos, los brindis y la tarta, llegó el momento del baile. En la pista, Manuel Filiberto y Adriana brillaron con luz propia, según la información que publicó el medio francés tras el evento. La institución de las Órdenes de los Santos Mauricio y Lázaro vio la luz en 1572, cuando una bula papal de Gregorio XIII unió la orden militar y religiosa de San Mauricio a la orden hospitalaria de San Lázaro de Jerusalén. Las insignias mezclan así sus dos cruces, una blanca y otra verde.
Una relación que se consolida
La presencia de Adriana junto al heredero de la Casa de Saboya en esta gala solidaria confirma la consolidación de su relación, que comenzó a principios de año en Gstaad (Suiza), cuando unos amigos en común los presentaron. No fue hasta mediados de 2025 cuando ¡HOLA! publicó en exclusiva el primer beso de la pareja. Desde entonces, su historia ha ido ganando protagonismo en actos públicos y ha confirmado a la diseñadora mexicana como una presencia imprescindible en la agenda institucional del príncipe italiano.
"Unos amigos en común nos presentaron. Una noche la invité a cenar a Fagnoli’s, en París, y conectamos enseguida. La vida sigue. Adriana y yo somos felices, nos vemos a menudo, aunque ella vive en Francia por trabajo y yo en Montecarlo. Pasamos el verano juntos. Se lleva bien con mi madre y, creo, también con mis hijas", confesó Manuel Filiberto en declaraciones recientes.
Por su parte, Adriana también ha hablado como nunca de su relación con el aristócrata en la revista mexicana Quién: "Nuestra relación funciona porque hemos encontrado un equilibrio perfecto: compartimos mucho, nuestras vidas se entrelazan y, al mismo tiempo, cada uno asume sus responsabilidades profesionales y personales. No hay dependencia; hay una decisión diaria de caminar juntos. Y eso es muy poderoso. Al final, la magia no reside en un título ni una corona, sino en lo que construimos cada día", señaló.
La pareja ya ha protagonizado diversas apariciones oficiales que marcan un antes y un después en su relación. El pasado octubre, Adriana le acompañó a la entrega de las Órdenes Dinásticas de la Casa de Saboya; como ya hemos mencionado al principio de este artículo, también estuvo presente en la gala solidaria de la Consulta de los Senadores del Reino, celebrada el pasado 15 de noviembre, y ahora ha sido una figura imprescindible en la cena benéfica celebrada en Mónaco. De esta forma, Manuel Filiberto muestra a la mexicana un poco más de su vida como aristócrata.














