La duquesa de Medinaceli se ha erigido como la más alta representación de la nobleza española en la primera gran boda real de la temporada, la que unía en matrimonio a la princesa María Carolina de Liechtenstein con su prometido, el banquero venezolano Leopoldo Maduro Vollmer. La aristócrata andaluza, que tiene la misma edad que la novia, 28 años, acudía acompañada por su marido a la cita que acogía este sábado la Catedral de Vaduz.
Victoria de Hohenlohe y Maxime Corneille se encontraban entre los invitados que veíamos desfilar rumbo al engalanado templo de estilo neogótico poco antes de la once de la mañana, hora marcada para la ceremonia religiosa. Luciendo para la ocasión un bonito conjunto en tono gris verdoso, la persona con más títulos nobiliarios de Europa destacaba también por sus complementos: entre ellos un elegante broche que, muy posiblemente, tiene el sello de T.ba.
Se trata de la firma de su amiga Sol Prado López de Carrizosa, la misma que diseñó el look nupcial de la joven duquesa malagueña en su enlace con el asesor financiero de origen argentino y francés, celebrado el 17 de octubre de 2023 en Jerez de la Frontera (Cádiz). Por lo tanto, dentro de algo más de mes y medio, la pareja conmemorará su segundo aniversario de boda tras dos años de relación marcados por la discreción y sus contadas apariciones públicas.
Volviendo al 'sí, quiero' de este fin de semana en el principado, Victoria completaba su estilismo con un pequeño bolso de mano a juego con los colores de su traje. Se trata de una cartera de piel grabada en plata con ágata natural, una piedra semipreciosa que es variedad del cuarzo microcristalino. De la marca Única, su precio ronda los 160 euros y es perfecta como comodín para este tipo de eventos.
La jefa de la casa de Medinaceli no ha sido la única presencia española en la boda de la segunda de los cuatro hijos que tienen los príncipes herederos Aolis y Sophie. También han estado en el enlace 'royal' el duque de Noto, Jaime de Borbón-Dos Sicilias y su esposa, la británica Lady Charlotte Lindesay-Berthune; así como la madrileña Teresa Sartorius, hija de la princesa Nora de Liechtenstein.
La nieta del príncipe Hans-Adam II, por su parte, ha vivido un día inolvidable junto a su prometido, descendiente de una de las familias más adineradas del país sudamericano. Tras la liturgia, por la puerta principal de esta iglesia del siglo XIX ubicada a orillas del Rin veíamos a la pareja radiante de felicidad, convertidos ya en marido y mujer. Bajando la escalinata que cubría una alfombra azul, lo hacían frente al calor de todos los asistentes que han querido arroparles en esta fecha para el recuerdo.