En apenas dos semanas, Londres volverá a convertirse en escenario de una de las citas más solemnes del calendario de la Corona británica. El próximo 20 de octubre, los reyes Carlos III y Camilla recibirán al sultán de Omán, Haitham bin Tariq al-Busaidi, con motivo de una visita de Estado que devolverá a las calles de la capital todo el ceremonial que acompaña a estas ocasiones. Carrozas, uniformes, salvas y recepciones oficiales marcarán una jornada en la que la familia real desplegará también algunas de sus piezas más especiales. Entre ellas podría estar una de las joyas del impresionante fondo histórico de los Windsor que, en las grandes citas, adquieren un significado especial. La princesa de Gales será una de las grandes protagonistas de este encuentro y todo apunta a que volverá a recurrir al joyero real para completar su imagen durante una de las noches más esperadas. Una nueva oportunidad para descubrir cómo Kate Middleton convierte cada elección de joyas en parte de su lenguaje de estilo y de su papel dentro de la institución.
Las tiaras más destacadas del joyero
La historia de algunas de las joyas más importantes de la Corona británica no termina con quien las recibe por primera vez. Al contrario, cada nueva generación les aporta un significado diferente y, en ocasiones, las convierte en testigos de nuevos capítulos de la familia real. Ese es precisamente el caso de la tiara Cartier Halo, una de las piezas más vinculadas a la historia personal de Kate Middleton. Su primera gran aparición con ella tuvo lugar en abril de 2011, el día de su boda con el príncipe Guillermo. Con aquella elección, la entonces duquesa de Cambridge incorporó a su look nupcial una joya con décadas de historia detrás. La pieza había sido encargada en 1936 por el entonces duque de York, el futuro rey Jorge VI, como regalo para su esposa, Isabel Bowes-Lyon, que más tarde se convertiría en la Reina Madre.
Décadas después, los mismos diamantes pasaron a enmarcar el rostro de Kate en uno de los días más importantes de su vida. Ahora, ante una nueva gran cita de la Corona, su posible regreso adquiere un significado especial al tratarse de una joya que ya ha acompañado a la futura reina en uno de sus momentos más simbólicos. Entre las piezas más especiales del joyero real británico está la tiara Strathmore Rose, una delicada creación floral que Kate Middleton recuperó en noviembre de 2023 después de décadas prácticamente olvidada en las colecciones de la Corona. Fue un regalo que el padre de la Reina Madre le hizo en 1923 por su matrimonio con el futuro Jorge VI y su regreso supuso recuperar una de las joyas más especiales de aquella generación.
Otra de las grandes protagonistas es la tiara Lover's Knot, elaborada con diamantes y perlas y muy vinculada a Diana de Gales, que Kate ha lucido en numerosas ocasiones. La pieza fue creada en 1913 por Garrard por encargo de la reina Mary de Teck, inspirándose en una tiara que había pertenecido a su abuela, la princesa Augusta de Hesse-Kassel.
El joyero real conserva también la tiara de rubíes birmanos, creada originalmente para la reina Victoria en 1853 con ópalos y diamantes. Años después, la reina Alejandra sustituyó los ópalos por rubíes birmanos, dando a la pieza su aspecto actual. Junto a ellas están las Flores de Loto, una joya de inspiración floral creada en 1923 para la Reina Madre. Todas comparten una misma característica: han ido pasando de generación en generación, adquiriendo nuevos significados cada vez que vuelven a salir de las vitrinas reales.
Un recuerdo con el que la princesa de Gales devolvió el esplendor a unas piezas que, paradójicamente, estaban destinadas a morir bajo el aire oscuro de un baúl forrado en plomo. Sin embargo, fue la apertura de una nueva página en la historia de esos diamantes que el destino parecía tener escrita, pues es inevitable que quien brilla con los rayos del sol esté condenado a perder su capacidad más bella. El cambio que, el próximo 20 de octubre, podría retomarse con algunas de las joyas distintas que podrían ver la luz en una nueva gala, en la que la presencia del futuro de la Corona está prevista para ser la fiel compañera de una historia forjada en siglos.









