No se encontraba en Dubai para eso, pero al príncipe Eduardo -hermano del rey Carlos III y del apartado Andrés Mountbatten-Windsor no le ha quedado más remedio que responder sobre las últimas revelaciones en torno al caso Epstein. Desde que el pasado viernes el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, en el marco de las investigaciones contra Jeffrey Epstein y Ghislaine Maxwell, revelara más de tres millones de documentos sobre la red de tráfico sexual de menores que alcanzaba a las élites, el flujo de información es constante y ha sacudido a tres casas reales. El duque de Edimburgo se convierte así en el primer miembro de la realeza británica en pronunciarse sobre el tema, mientras que el mensaje en el que su hermano expresa su deseo de ser la "mascota" del magnate acapara titulares.
Las declaraciones se produjeron durante el World Governments Summit en Dubái, donde una periodista de CNN le preguntó al hermano pequeño del rey cómo estaban afrontando la situación de la que todo el mundo habla. El príncipe evitó entrar en detalles y desvió la atención hacia el propósito del evento: "Con la mejor voluntad del mundo, no estoy seguro de que este sea el público más interesado en ese tema. Todos han venido aquí para hablar de educación, de resolver el futuro…".
El príncipe Eduardo salió airoso de la situación y zanjó el tema poniendo el foco en las víctimas: "Creo que siempre es realmente importante recordar a las víctimas y preguntarnos quiénes son las víctimas en todo esto". Una respuesta al hilo de la que dio el propio Primer Ministro británico hace tres días. Keir Starmer afirmó que "las víctimas de Epstein deben ser la primera prioridad" y sugirió que Andrew Mountbatten-Windsor debería testificar ante el Congreso de Estados Unidos sobre sus tratos con el delincuente sexual convicto Jeffrey Epstein. Unas afirmaciones que da muestra de la creciente presión política que ha regresado al Reino Unido después de que se desclasificaran, entre otras cosas, unas imágenes del ex príncipe Andrés en cuadrupedia sobre una mujer tendida en el suelo.
Lo que le ha resultado más difícil al príncipe Eduardo es poner el foco en el asunto de su viaje, ya que la prensa británica está todavía filtrando los últimos archivos desclasificados del caso Epstein. Después de que circularan las controvertidas imágenes, lo siguiente ha sido un correo del hermano del rey expresando el deseo de seguir cerca de Jeffrey Epstein: "¡Dios mío, qué frío y qué humedad hace aquí! ¡Ojalá siguiera siendo mascota de tu familia!". Una anécdota que parece insignificante en comparación con las explícitas afirmaciones sobre organizar cenas en el Palacio de Buckingham y las citas con "jóvenes rusas de 26 años". Sarah Ferguson tampoco es que salga mejor parada en las últimas filtraciones en las que incluso se han encontrado expresiones groseras mientras hacía referencia a una de sus hijas, Eugenia de York.
La buena noticia, al menos para el rey Carlos III, es que movió ficha a finales del año pasado cuando las últimas filtraciones demostraron que la versión que el príncipe Andrés dio en la BBC en el 2019 era completamente falsa: ni los tiempos ni la naturaleza de su relación son tal y como él lo contó. Lo mismo sucedió con su ex mujer, Sarah Ferguson, que aportó una versión que se ha ido cayendo como un castillo de naipes. El Reino Unido aplaude ahora las decisiones tomadas por el soberano y apuntan a que fueron la solución para salvar a la monarquía de los turbios capítulos que estaban por llegar.








