Es el primer acto juntos del príncipe Guillermo y Kate Middleton en lo que va de año y ha sido por sorpresa. Los príncipes de Gales han reaparecido desde la misa de Navidad de Sandringham en Charing Cross Hospital, en el oeste de Londres, donde han visitado a los trabajadores sanitarios y voluntarios para agradecerles su trabajo después de un invierno que ha sido, y está siendo, duro para ellos.
Su llegada ha sorprendido a los empleados en la cantina que han recibido a la pareja con un "wow" compartido. El saludo del príncipe Guillermo ha sido, sin embargo, como el de tantos al reencontrarse con sus compañeros tras las navidades. "¡Feliz año nuevo! ¿Podemos decir esto todavía verdad?", ha dicho consultando su reloj antes de unirse a ellos en una improvisada fiesta para agradecer su trabajo financiada por Imperial Health Charity, una organización benéfica de la que Guillermo y Kate son patronos.
Mientras hablaban con el personal del centro, Kate Middleton, con un favorecedor traje de chaqueta granate y una enorme sonrisa, se paró a conversar con Maureen, una voluntaria de 86 años que le contaba cuántas horas pasan allí los pacientes de quimioterapia y sus acompañantes, algo que la Princesa conoce de primera mano y que no dudó en contestar con una escueta frase que lo dice todo y un gesto con quien estuvo a su lado. "Lo sé", dijo antes de acariciar el brazo de su marido y matizar: "Lo sabemos".
Maureen ha asegurado después que los dos han sido "muy dulces con todo el mundo". Para Kate no era una visita cualquiera, acude como princesa de Gales pero no olvida que fue paciente. "Desde el punto de vista de los pacientes, son importantes cosas que no están en la descripción de un trabajo, como la amabilidad y la compasión", ha asegurado. También el príncipe Guillermo ha destacado que el trato humano es fundamental: "Deberíais sentiros muy orgullosos de dedicar a esto vuestro tiempo y sabe que saber qué decir y de qué manera es un talento".
Esta visita, tan significativa para ellos en el plano personal, se produce la víspera del 44º cumpleaños de Kate Middleton. No es una cifra redonda, pero sin duda, tiene mucho que celebrar. Su agenda se ha intensificado de la mano con su recuperación después de su tratamiento contra el cáncer, aunque los viajes al exterior siguen siendo su asignatura pendiente. En cualquier caso, su papel en casa se ha reforzado apostando por una imagen cada vez más cercana y humana como ha demostrado en esta visita sorpresa. La Princesa parece en deuda con la mujer que ha vivido un duro y largo proceso que la une a tantas y tantos otros que también sufren de cerca el cáncer.
Ya en otro acto en un hospital de Essex habló como nunca sobre cómo vivió la enfermedad y lo mucho que su vida ha cambiado "desde el primer diagnóstico hasta el postratamiento y situaciones similares. Es una experiencia transformadora, tanto para el paciente como para sus familias. Y, de hecho, a veces pasa desapercibido; uno no necesariamente aprecia, sobre todo cuando es la primera vez, el gran impacto que tendrá. Tienes que encontrar tu nueva normalidad, y eso lleva tiempo... y es como una montaña rusa, no es un camino de rosas, como uno espera. Pero la realidad es que no lo es; uno pasa por momentos difíciles.









