La caída continúa

La factura de Epstein: Andrés pierde la herencia de Eugenia y Beatriz de York, mientras se investiga la venta de su otra mansión


La BBC saca a la luz la oscura transacción que rodeó a Sunninghill Park, la mansión que Isabel II regaló a su hijo con motivo de su boda con Sarah Ferguson y que fue la casa de los York hasta el 2004


El príncipe Andrés, junto a sus hijas, Beatriz y Eugenia de York© AFP via Getty Images
Sira AcostaPeriodista senior de Realeza y Guionista
8 de enero de 2026 - 13:58 CET

Es uno de los misterios que resolverá el 2026: ¿a dónde se mudará Andrés Mountbatten Windsor? Tras la larga pelea (bastante pública) que comenzó con la muerte de Isabel II en el 2022, parece que por fin Carlos III y el príncipe Guillermo han conseguido que el antiguo duque de York ceda el Royal Lodge, la mansión en la que vive desde el año 2003 y que ya no se ajusta al papel y el prestigio que conserva a día de hoy. Esta pérdida -de una casa de 30 habitaciones y 35 millones de euros- no solo le afecta a él y a Sarah Ferguson, que ha vivido allí hasta ahora a pesar de estar divorciados, ya que de algún modo es una estocada indirecta a la herencia de Beatriz y Eugenia de York.

Beatriz de York y Eugenia de York con su padre el príncipe Andrés © Getty Images
Eugenia y Beatriz de York en el balcón del Palacio de Buckingham en el año 2013, cuando no se había destapado la vinculación con Jeffrey Epstein que hizo caer al hijo favorito de Isabel II

El príncipe Andrés ha podido habitar el Royal Lodge -la que fuera la residencia de la Reina Madre hasta su muerte- gracias a un contrato de arrendamiento que ha resultado ser bastante polémico, ya que le ha permitido vivir 22 años sin pagar alquiler, y que firmó en el año 2003 con el Crown Estate, el organismo que gestiona las propiedades de la Corona. La idea que circulaba, mucho antes de que se filtraran sus comunicaciones con Jeffrey Epstein y se quedara sin posibilidad de negociar, es que ese contrato de 75 años de duración estaba hecho de forma que podía pasarse a sus descendientes, es decir, a Eugenia y Beatriz de York, que tienen mucho cariño a la que fue su casa y donde celebraron desde sus cumpleaños hasta sus bodas.

royal lodge cp© Cordon Press
Royal Lodge: la mansión que finalmente Andrés tendrá que abandonar

La idea que circulaba en medios como The Times, es que el antiguo duque de York estaba aferrado a esa propiedad y la única manera de conservarla es que pasara a manos de sus hijas, una maniobra con la que podía haber tenido éxito, ya que tanto Carlos III como el príncipe Guillermo han evitado que las princesas se vean perjudicadas. Sin embargo, finalmente nada apunta a que esto vaya a suceder, Andrés tiene que dejar esa vivienda y solo el tiempo dirá si las princesas -también descendientes de Isabel II- pueden acceder a una propiedad de esas características en terrenos reales. Por lo que, de algún modo, este proceso que comenzó a raíz de la vinculación nunca juzgada de su padre con Jeffrey Epstein ha terminado por pasarles factura.

royal lodge getty 2© Getty Images
Dos imágenes tomadas en el Royal Lodge, que durante años fue la residencia oficial del a Reina Madre

Eugenia y Beatriz de York podrían haber sido las señoras del Royal Logde

Partiendo de que hablar de "herencias" en la monarquía británica es muy complicado, ya que los miembros de la familia real sellan sus testamentos desde comienzos del siglo XX a través de una orden judicial que hace que no se puedan consultar ni publicar ni saber qué dejó a quién, los derechos de ocupación del Royal Lodge eran un legado que ofrecía seguridad y estatus, además de un lugar donde vivir. Unos derechos que se romperán en cuanto se extinga el contrato de arrendamiento. 

Las princesas de York se mantienen al margen de lo que ha sucedido a sus padres, pero indudablemente les ha pasado factura© Getty Images
Las princesas de York se mantienen al margen de lo que ha sucedido a sus padres, pero indudablemente les ha pasado factura

Tampoco hay que olvidar que las herencias dentro de la monarquía británica son de rey a rey para evitar el pago de impuestos de sucesiones, que en Reino Unido es del 40% sobre los bienes que superan cierto umbral. Sin embargo, esta tasa no se aplica cuando los bienes pasan de un soberano al siguiente, una exención fiscal introducida por el Gobierno de John Major en 1993 para evitar que la monarquía tuviera que vender patrimonio para pagar impuestos. El resultado es que, aunque no se tenga acceso al testamento, todo pasó de Isabel II a Carlos III, que es el que toma las decisiones (también de la fortuna privada) en la casa Windsor o, dicho de otro modo, es el qué decide que cede a sus hermanos, hijos y sobrinos y las condiciones para ello.

Eugenia de York y su marido Jack Brooksbank© GTRES
Eugenia de York y su marido Jack Brooksbank tras Carlos III en una imagen tomada esta Navidad

Ahora la gran incógnita está en descubrir cuál será la nueva vivienda de Andrés, el príncipe que ya no puede usar su título. Algunas fuentes apuntan a que Carlos III, artífice del fin de los privilegios de su hermano, ha puesto a su disposición una casa en la finca real de Sandringham, una medida conveniente para ambos. Ya que la finca se encuentra en Norfolk, a unas dos horas en coche del Royal Lodge, y supondría el alejamiento del antiguo duque de York del nuevo centro de operaciones que es Windsor, donde viven los príncipes de Gales y donde Carlos III recibe, también a jefes de Estado, durante las reformas de Buckingham. Por otro lado, al tratarse de terrenos reales, Andrés conservará los privilegios propios de vivir allí, como la seguridad o las particularidades fiscales de este tipo de arrendamientos. 

La BBC investiga que ocurrió con su otra mansión:  Sunninghill Park

La noticia surge a la vez que la BBC destapa lo que ocurrió con la venta de Sunninghill Park en Berkshire, la antigua mansión de Andrés y que fue donada por Isabel II como regalo de bodas en 1986, y donde vivió la familia York hasta 2004, cuando se trasladó al lujoso Royal Lodge. El citado medio británico cuenta que un oligarca kazajo compró la casa a Andrés en el año 2007 y lo hizo pagando 3 millones de libras más que el precio pedido y aproximadamente 7 millones de libras más que el valor de mercado de la propiedad. En total, el entonces príncipe recibió 15 millones de libras (17,5 millones de euros aproximadamente) que, según el citado medio, provienen de fondos implicados en corrupción criminal. 

Los duques de York con sus hijas, las príncesas Eugenia y Beatriz, durante unas vacaciones de agosto en el Reino Unido. Andrés y Sarah habían firmado el divorcio hacía cuatro meses, sin embargo, la familia York siguió unida© Getty Images
Los duques de York con sus hijas, las príncesas Eugenia y Beatriz, durante unas vacaciones de agosto en el Reino Unido. Andrés y Sarah habían firmado el divorcio hacía cuatro meses, sin embargo, la familia York siguió unida

Tal y como recoge la BBC, esta propiedad que se encuentra entre Ascot y linda con los terrenos reales de Windsor, fue comprada por el multimillonario kazajo Timur Kulibayev, yerno del entonces presidente de Kazajistán y uno de los funcionarios más influyentes de la industria petrolera y gasística del país centroasiático. Según fiscales italianos, la empresa a través de la que se efectuó la compra había recibido dinero procedente de un plan de soborno. 

WINDSOR,  UNITED KINGDOM - MAY 14:   Sarah, The © Getty Images
Sarah Ferguson y sus dos hijas en Windsor en 1993

Hay que tener en cuenta que no se está acusando directamente a Andrés de nada, pero los expertos en seguridad financiera aseguran que esta operación tenía claras señales de riesgo y que él o sus abogados deberían haber detectado. Como parte de esa misma investigación, la BBC cuenta que el hijo de Isabel II "aprovechó una visita oficial a Baréin como enviado comercial del Reino Unido en 2003 para intentar vender personalmente la propiedad a la realeza del Golfo", una información que según ellos proviene del entonces embajador adjunto.

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