Pasadas las Navidades llega el momento de estrenar las agendas y en la de Carlos III hay un viaje que ya se proyecta como el más importante de su año en materia diplomática: se espera que el soberano visite Estados Unidos para revitalizar el acuerdo comercial y devolver el gesto que tuvo Donald Trump al aceptar el histórico viaje de Estado que realizó el pasado septiembre. Esta visita, la primera de un monarca británico reinante desde que la reina Isabel II aceptó una invitación de George W. Bush en 2007, abriría, por tanto, la posibilidad a un acercamiento al menos geográfico con su hijo pequeño. Sin embargo, no parece probable que esto ocurra, al menos de ese modo, sobre todo cuando todo apunta a que las demandas de Harry con respecto a su seguridad van a satisfacerse. Mientras, hay otros dos miembros de la realeza que también tienen planes de viajar a los Estados Unidos: la reina Camilla y el príncipe Guillermo. Analizamos cómo comienza el rey Carlos III un año enfrentándose a un dilema.
Según ha publicado The Times, se están llevando a cabo conversaciones avanzadas para que el rey Carlos III se desplace a Estados Unidos como parte de una campaña para impulsar el acuerdo que se cerró cuando Donald Trump fue recibido con todos los honores posibles -y los creados para él- en el Castillo de Windsor, y que se suspendió en materia tecnológica dos meses después. El citado medio de comunicación, uno de los veteranos del Reino Unido, asegura que esa visita posiblemente tendrá lugar en abril y en compañía de la reina Camilla.
De forma paralela, se espera que el príncipe de Gales realicé el mismo trayecto meses después durante la Copa del Mundo, que se celebrará entre Estados Unidos, Canadá y México del 11 de junio al 19 de julio. De nuevo, parece que Kate Middleton se queda fuera de los viajes oficiales, al menos de este, siguiendo la tendencia del último año y resaltando la idea de que la princesa de Gales centra sus esfuerzos oficiales en el Reino Unido.
En cuanto se supo que el soberano británico planeaba viajar a Estados Unidos, algunos tabloides apuntaron a la posibilidad de que el príncipe Harry aprovechara la ocasión para invitar a su padre y a la reina Camilla a Montecito. Sería una oportunidad para que vieran a sus nietos, los príncipes Archie y Lilibet, y para seguir avanzando en unas relaciones familiares que parecían empezar a descongelarse. A priori, y sin confirmación oficial, la idea suena razonable, aunque quizá poco realista.
Un viaje de Estado implica protocolos y restricciones muy concretas, y convertirlo de repente en una visita privada abriría un debate complicado sobre la seguridad del monarca y sobre los límites entre lo institucional y lo personal. Sobre todo teniendo en cuenta los antecedentes entre los Sussex y el presidente de Estados Unidos. Dicho de otro modo: resultaría mucho más sencillo y evitaría numerosos problemas que fuera Harry, junto a su familia, quien viajara al Reino Unido para reencontrarse con su padre, especialmente a la luz de las últimas informaciones.
La posibilidad de que Harry viaje al Reino Unido cobra aún más fuerza tras conocerse que el príncipe podría por fin terminar su larga batalla para recuperar protección policial durante sus estancias en el país. Según publicó The Times, el comité Ravec ha concluido que el duque cumple los requisitos para recibir seguridad oficial, lo que podría traducirse en escolta armada en cuestión de semanas. Este cambio, que llega después de años de litigios, eliminaría uno de los principales obstáculos que Harry alegaba para no viajar con Meghan y sus hijos al Reino Unido. Si se confirma, abriría la puerta a un reencuentro familiar en territorio británico y, potencialmente, al primer encuentro de Archie y Lilibet con su abuelo desde 2022.
Hay que recordar que Carlos III recibió a Harry en Clarence House el pasado septiembre, un encuentro privado -sin la reina Camilla y sin el príncipe Guillermo- que fue considerado el comienzo de una etapa en sus relaciones y que de algún modo podría haber allanado el camino para que esta batalla judicial se termine de un modo favorable para su hijo pequeño. Así que este 2026 podría ser el año del ansiado reencuentro familiar.











