Triste noticia para los aficionados de la hípica. Ian Balding, el legionario entrenador de caballos que revolucionó las carreras, quien además mantuvo una estrecha relación con la reina Isabel II, ha fallecido a los 87 años. La triste noticia ha sido confirmada por los establos de Park House, en Kingsclere, de los cuales estuvo al mando durante casi cuatro décadas. "Lamentamos mucho compartir la triste noticia de que Ian Balding ha fallecido. Un maravilloso hombre de familia, un entrenador de caballos de carreras muy exitoso y un brillante deportista. Será recordado por todos", rezaba el comunicado, acompañado de una preciosa instantánea familiar del laureado jinete junto a sus hijos Clare, presentadora de la BBC, y Andrew, quien ha seguido la estela de su padre.
Clare, en sus redes sociales, ha compartido un emotivo post homenajeando a su padre con instantáneas de sus mejores momentos junto a él, algunos recortes de prensa y fotografías de sus increíbles hazañas en el hipódromo. "Mi papá era único en su especie. Intrépido, divertido y encantador era un deportista completo, un gran entrenador y un hermoso jinete", comenzaba, indicando que Ian "amaba a sus perros, a sus caballos y a su familia - probablemente en ese orden". "Lo echaremos mucho de menos", han sido sus palabras.
Maestro de la Reina
A lo largo de su trayectoria, Ian se alzó victorioso en más de 2.000 carreras —entre las que se encuentran la Grand National, la Cheltenham Gold Cup y el Champion Hurdle— y se coronó, junto a su indispensable caballo Mill Reef, como uno de los gigantes de la hípica. Su talento captó la atención de la reina Isabel II, convirtiéndose en uno de los entrenadores principales de su establo durante décadas. El jinete ganó la Musidora en York con Escorial en 1974 vistiando los colores de la Reina, y ensilló también a Insular, con quien la Princesa Real se alzó con la Copa de la Reina Madre en la misma pista años más tarde, en 1988.
En una entrevista para The Telegraph, Ian describió a la reina Isabel II como una "amazona natural". "La Reina podría fácilmente haber entrenado ella misma a sus caballos", indicaba, explicando que la madre del rey Carlos III "era muy observadora".
"Cuando venía por mis establos (Park House, Kingsclere), seleccionaba para ella alrededor de 40 caballos para que eligiese. Quería ver a todos los buenos, e incluso algunos de los peores para compararlos con los suyos", declaró ante el medio, destacando la astucia de la Reina como una gran cualidad para la hípica. "A veces me habría gustado decirla 'Majestad, yo no entraría en esa cuadra, este caballo podría atacarla'; pero nunca tuve que explicarlo, ella se mantenía, intuitivamente, alejada", halagaba.
Bicampeón en Ascot
Ascot también fue de importancia para la carrera de Ian. El jinete engrosó su palmarés con victorias en una de las carreras más emblemáticas de este hipódromo, las Royal Ascot, durante dos años seguidos, en 1964 y 1965.
Desde la administración del hipódromo también han querido despedirse de Ian, dedicándole un emotivo mensaje donde se demuestra su admiración por su trayectoria. "Todos en Ascot estamos profundamente entristecidos por la muerte de Ian Balding, un verdadero gigante de las carreras británicas. Entrenador del legendario Mill Reef, ganador de las carreras King George VI y Queen Elizabeth Stakes, la influencia de Ian en el deporte se extendió por generaciones", comenzaban.
"Su pasión, integridad y dedicación dejaron una huella imborrable en las carreras, tanto dentro como fuera de la pista", halagaban, finalizando con unas preciosas palabras para su círculo más cercano: "Nuestros pensamientos están con la familia de Ian, sus amigos y todos aquellos en el mundo de las carreras que lloran su pérdida".
Grandes influyentes en la hípica
Además de cuñado de Lord Huntingdon, Ian Balding y su familia eran considerados 'realeza' en el mundo hípico. Su padre, Gerald, y su hermano, Toby, eran también entrenadores de gran reputación en las carreras británicas. Su mujer, Emma, fue una exitosa criadora, entrenadora y propietaria en el Kingsclere Stud; además de ser hija de Peter Hastings-Bass, quien entrenó en los emblemáticos establos de Kingsclere años antes de la llegada de Ian.
Su hijo, Andrew, tomó su relevo en Park House tras su jubilación en 2002, convirtiéndose en uno de los entrenadores más aclamados de la industria con numerosos premios que le avalan. Por su parte, su hija Clare siempre ha llevado por bandera la herencia deportiva que le ha dejado su padre. "Compartió conmigo su pasión por el deporte y me enseñó a ser lo suficientemente valiente como para perseguir un sueño, aunque pareciera imposible", ha añadido la presentadora de la cadena pública británica durante su despedida a Ian en redes sociales.












