Iñaki Urdangarin lo revela todo, accedemos en exclusiva al libro más esperado: "Necesitaba contar mi historia... Este soy yo"


'Todo lo vivido. Triunfos, derrotas y aprendizajes' (Grijalbo, de la editorial Penguin Random House) se publicará el próximo 12 de febrero


Iñaki Urdangarin durante una entrevista© FERNANDO JUNCO
25 de enero de 2026 - 6:00 CET

"Este soy yo: una persona en evolución que necesitaba contar su historia y cerrar definitivamente una etapa que ha generado dolor en los míos y decepción en muchas personas", explica Iñaki Urdangarin. El hombre detrás del personaje que necesitaba compartir lo que ha vivido y lo que le ha traído hasta aquí "antes de volver a volar". 

Le llevó mucho tiempo reunir el coraje suficiente para mostrarse "así de vulnerable, así de imperfecto, con mis debilidades y mis fortalezas, con mis errores y mis aciertos" en su relato experiencial. "No para justificarme, buscar compasión ni para maquillar errores". 

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Iñaki Urdangarin, © GTRES
Urdangarin mira el camino recorrido de frente y reflexiona sobre su vida, de su infancia, su carrera deportiva (en la imagen, en los Juegos Olímpicos de Sídney), su encaje en la Familia Real, el caso Nóos y su paso por prisión

Todo lo vivido no es un ajuste de cuentas. Es un testimonio en primera persona sobre los triunfos, las derrotas y los aprendizajes de quien lo perdió casi todo y encontró un nuevo propósito -ayudar a otros-, tras el naufragio. 

Urdangarin mira el camino recorrido de frente y reflexiona sobre su vida a través de cinco etapas: la infancia, que incluye la historia de amor de sus padres, el chico de pueblo que trabajó en una tienda y fue granjero; los sueños de juventud y los que se conquistan en equipo. Su carrera deportiva, la época dorada del balonmano, y los días de gloria como uno de los jugadores clave del histórico 'Dream Team'. "Del 95 al 2000 lo ganamos todo. Alzamos 50 títulos, entre ellos, 6 copas de Europa". Su integración en la Familia Real, el caso Nóos, su paso por prisión –"todavía me tiembla el pulso al mirar de nuevo hacia esa oscuridad"-; y su nueva vida, tras encontrar "en el agradecimiento, el perdón y la aceptación la base más firme sobre la que reconstruirse".

Iñaki Urdangarin durante una entrevista© FERNANDO JUNCO

Esperanza

Aún con momentos de dudas y "el miedo como compañero" durante aquella larga etapa, Iñaki cuenta que mantuvo la esperanza de no ir a la cárcel hasta el último día…. "¡Qué ingenuo fui!" Habían sido 7 años de procesos judiciales. De "angustia, de incertidumbre, de impotencia, de incredulidad constante". Fueron momentos dolorosos, difíciles -"no se me quería en ningún sitio"-, una etapa en la que tuvieron que vivir del sueldo de doña Cristina, aunque la vida también le dio algo que no esperaba: la posibilidad de pasar más tiempo con sus hijos.

El 29 de diciembre de 2011, fue imputado; y el 18 de junio de 2018, ingresó en Brieva (Ávila), después de que el Tribunal Supremo ratificase una pena -rebajada- de cinco años y diez meses de prisión. Una condena ejemplar y "una sentencia desproporcionada -dice-, donde el objetivo mayor era la caza de una institución que yo representaba".  

No elude los capítulos más oscuros -aunque hay vivencias que se va a "seguir callando"- porque esto es lo que le ha traído hasta aquí. Sólo así puede entenderse quién es ahora.

Iñaki habla extensamente, páginas y páginas, del caso Nóos, de su vida en la cárcel y los tres meses de lágrimas. De las caídas y de los errores, del hombre que, tras tocar la gloria y bajar a los abismos, consiguió levantarse de nuevo.

No elude los capítulos más oscuros -aunque hay vivencias que se va a "seguir callando"- porque esto es lo que le ha traído hasta aquí. Sólo así puede entenderse quién es ahora. 

Reconoce sus errores, "que no la condena", asume su responsabilidad, habla de sus fallos, entre ellos, "no rodearme de un equipo mío que velara por la correcta gestión", y recuerda con detalle lo que vivió su familia. Especialmente sus hijos, que eran pequeños y no entendían qué estaba pasando. 

Iñaki durante el 25º aniversario de los Juegos Olímpicos de Sídney en Barcelona© GTRES
'Todo lo vivido. Triunfos, derrotas y aprendizajes' (Grijalbo, de la editorial Penguin Random House) se publicará el próximo 12 de febrero

Su 'encaje' en la Familia Real

Compara su llegada a la Casa Real como "aterrizar en otro planeta" y explica que, ni en los tiempos felices, logró crear vínculos afectivos… Consiguió encajar, pero no pertenecer, y finalmente "cuando las cosas se pusieron muy feas, me sentí abandonado", aunque no por todos.  

A lo largo de las 295 páginas de su libro repasa de lo que vivió junto a la Familia Real, habla de lo que más le dolió, de lo que no entendió y también recuerda cuando se rompió todo. De "la certificación pública del repudio": 'el comportamiento de Iñaki ha sido poco ejemplar', a la visita de un emisario del Rey para pedirle que se divorciara durante las Navidades de 2011. "En vez de Papá Noel, aterrizó otro visitante en las montañas nevadas. Mira, Iñaki, creemos que es mejor que te divorcies de doña Cristina".

También confirma que se reunió con el rey Juan Carlos en Ginebra –"la falta de una simple conversación me oprimía el pecho"-, y cómo en esos días, de vuelta parcial a la libertad, comprendió que tenía que seguir su camino porque nadie le iba a ayudar.

Iñaki Urdangarin y la infanta Cristina, el día de su boda en Barcelona, en 1997© GTRES
Iñaki Urdangarin y la infanta Cristina, el día de su boda en Barcelona, en 1997
El día del bautizo de su hija, Irene, junto a los reyes Juan Carlos y Sofía© GTRES
El día del bautizo de su hija, Irene, junto a los reyes Juan Carlos y Sofía

Las mil y una noches más oscuras

Cuando conoció la sentencia -celebraban en Ginebra el cumpleaños de doña Cristina- fue un "jarro de agua fría". En esta ocasión, no hubo mucho que explicar a Juan, Pablo, Miguel e Irene. Ya no eran pequeños, pero tuvieron que prepararlos para todo lo que estaba por llegar en tan solo cinco días: las preguntas, los comentarios… Y, también para pedirles algo. "Como si fuera un mantra: 'Si todo lo que está fuera está bien… yo estaré bien".

Su etapa más devastadora –"desgarró a nuestra familia de arriba abajo"- comenzó cuando se cerró la puerta de la cárcel. La oscuridad más absoluta, aunque en su mente transformó la prisión "en el Monasterio de Brieva, lugar de estudio, introspección y autoconocimiento". 

Iñaki dice que no fue ningún privilegio cumplir su pena en el módulo vacío de una cárcel de mujeres -una prisión dentro de otra-; y que sufrió un doble castigo que lo "rompió": la falta de libertad y sentirse solo por primera vez.  Él, que había crecido en una familia numerosa -siete hermanos-, que había llegado a lo más alto jugando en equipo –el FC Barcelona, "mi segunda familia"-, que había estado siempre rodeado de personas, se enfrentaba, por primera vez, a la soledad -casi nadie con quien poder hablar- con la conciencia como única compañía.

Compara su llegada a la Casa Real como "aterrizar en otro planeta" y explica que, ni en los tiempos felices, logró crear vínculos afectivos… Consiguió encajar, pero no pertenecer, y finalmente "cuando las cosas se pusieron muy feas, me sentí abandonado", aunque no por todos  

Recuerda los primeros meses de pánico, incredulidad, tristeza, lágrimas… Las visitas contadas, las diez llamadas por semana, las fotografías que empapelaban su celda y que podían darle un soplo de esperanza entre tanta desolación…  Pero de ese naufragio –"tienes la sensación de que has desaparecido del mundo"- consiguió salir poco a poco sumergiéndose en la lectura, en el estudio y, el deporte, el mismo que le enseñó su resiliencia. "tuve que volver a encontrarla y multiplicarla por mil".

Del hombre despojado de todo que piensa que no podrá soportarlo, que quiere desaparecer, que llora de desesperación… A un nuevo comienzo. Es el título de un capítulo: "Mil días y mil noches … De tanto perder aprendí a ganar". Del momento más oscuro de su vida cuando llegó a Brieva y bajó a los infiernos a examinar lo sucedido e ir superando fases: aceptación, y gestión del rencor -otra celda dentro de la celda-, que "al principio estaba ahí, incrustado como una astilla bajo una uña", pero se quedó en "aquella celda junto al antiguo Iñaki. Porque el nuevo eligió avanzar. Liberarse. Evolucionar".  Y el descubrimiento de la piedra angular de todo: hacer un curso de bienestar emocional en la Escuela INESEM, seguido de un máster de Psicología de coaching en la UNED. 

Esto unido a los libros que le iban llegando, siempre el adecuado en el momento exacto, que le ayudaron a construir un nuevo propósito de vida: Bevolutive, un proyecto de impacto social a través de programas, publicaciones y acompañamiento, centrado en liderazgo, fortaleza mental y evolución personal. 

Todo ello quedó registrado en las cartas que envió a sus seres queridos y en los 7 cuadernos que escribió. Contienen la historia, el renacimiento de un hombre, y los conserva como una reliquia. 

Dolor, fin de matrimonio y nueva pareja

De esos días y noches eternas, en la prisión, nació un nuevo Iñaki. "Poco podía sospechar que lo que parecía un final… iba a ser un nuevo comienzo". "El Iñaki que salió de la cárcel no era el mismo que entró. Ese otro Iñaki -el que despertó bajo el techo de su madre- sabía finalmente quién era de verdad…"

Para él, su mundo se había detenido, pero había una dolorosa verdad: para el resto había seguido girando. Dejó unos hijos adolescentes y se encontró unos jóvenes a punto de convertirse en adultos. 

La portada de ¡HOLA! de la infanta Cristina tras la separación de Iñaki Urdangarin© ARCHIVO ¡HOLA!
Iñaki Urdangarin y Ainhoa Armentia en la portada de ¡HOLA!© ARCHIVO ¡HOLA!
Dos portadas de ¡HOLA!: arriba, tras conocerse su separación de la infanta Cristina, y, sobre estas líneas, con su nueva pareja, Ainhoa Armentia

Había salido -no indemne, "aún me sigue martirizando el dolor que les causé"-, y todavía quedaba otra realidad a la que hacer frente. Tocaba volver a integrase -no fue fácil, según cuenta- "porque haber cumplido condena no borra de un plumazo el juicio social", y empezar de cero.

Urdangarin relata lo que significó volver a su vida y lo que vino después cuando pudo reencontrarse en Ginebra con la infanta Cristina: "Nos habíamos convertido en dos buenos amigos, unidos por el mayor y más hermoso proyecto de nuestras vidas, nuestros cuatro hijos".

Él no era el mismo, tampoco su mundo, quería pasar página y su vida volvió a cobrar sentido cuando empezó a trabajar en una asesoría en Vitoria, donde conoció a Ainhoa Armentia, su pareja. Una mujer para la que no regatea halagos y sitúa en su vida como "una parte esencial de mi felicidad".

Su deseo

Iñaki también explica cómo gestionó su ruptura con la infanta y habla del dolor que causaron aquellas fotografías -de la mano de Ainhoa-, cuando faltaban conversaciones, sobre todo con sus hijos. 

Pero todo esto es pasado. Ahora Iñaki dice que "disfruto de mi tranquila vida en Vitoria, de mi relación con Ainhoa, de la buena sintonía con mis hijos, del orgullo compartido con Cristina por lo que hemos creado. Valoro profundamente el tiempo de calidad con mi madre y la relación cercana y sólida con la gran familia que formamos los hermanos Urdangarin Liebaert".

El futuro está lleno de proyectos, de ideas y este es su deseo: "una vida feliz junto a mis hijos, junto a mi pareja, junto a las personas que amo. Quiero vivir desde la gratitud, desde la alegría serena de las cosas pequeñas. Como una llamada de uno de mis hijos, un atardecer compartido con Ainhoa, la charla con un amigo, el trabajo en equipo, las rutas en bicicleta, el cansancio al final de un día productivo o las gracias sinceras de alguien a quien he podido ayudar".

Iñaki Urdangarin durante una entrevista© FERNANDO JUNCO
El futuro está lleno de proyectos, de ideas y, asegura, desea "una vida feliz junto a mis hijos, junto a mi pareja, junto a las personas que amo"

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