Pablo Urdangarin, hijo de la infanta Cristina y de Iñaki Urdangarin, ha vuelto al trabajo después de despedir en Atenas a su querida tía abuela, la princesa Irene de Grecia. El sobrino de Felipe VI se ha vuelto a enfundar la camiseta de su equipo de balonmano, el Fraikin BM Granollers, que este miércoles afrontó su primer partido del año contra el Barça.
El duelo amistoso y benéfico ante el Barcelona tuvo lugar en el polideportivo de la Salle Bonanova, de la capital catalana. Pablo Urdangarin volvió a dejarse la piel en la cancha demostrando que es todo un profesional a pesar de haber vivido unos días muy tristes tanto en Madrid como en Atenas y Tatoi para dar el último adiós a su querida tía Pecu, como conocían sus sobrinos a Irene de Grecia.
Pablo, Miguel e Irene Urdangarin, así como Victoria Federica de Marichalar, la princesa Leonor y la infanta Sofía no quisieron dejar sola a la reina Sofía tanto en el responso que tuvo lugar en Madrid, en la catedral ortodoxa griega de San Andrés y San Demetrio, como en Atenas, donde se celebró el funeral, y en Tatoi, donde recibió sepultura.
Aunque los hijos de la infanta Cristina ya son mayores y tienen su vida, han estado siempre muy unidos a la princesa Irene. De hecho, la hermana pequeña de don Felipe decidió llamar a su única hija como su querida tía materna. Aunque nunca se casó ni tuvo hijos, sus sobrinos, tanto los españoles como los griegos, la consideraban como una segunda madre. Con Felipe VI y sus hermanas, compartió más momentos debido a que convivió más con ellos y también pasaba con ellos los veranos en Mallorca, en el Palacio de Marivent.








